Violencia y caos UNAM (1)

Jorge Meléndez Preciado

Una pacífica manifestación en Rectoría (lunes 3), de los alumnos del CCH  Azcapotzalco, quienes  planteaban una demanda muy lógica: que hubiera los profesores necesarios para cursar sus estudios, fue agredida amplia y desatadamente por un grupo de porros. En el ataque  hubo 14 heridos, significativamente el estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras,  Joel Meza,  quien podría sufrir la pérdida  de  un riñón, debido a  lesión con arma punzocortante. También está delicado, Emilio Aguilar Sánchez, de la Preparatoria 6.

Una semana antes, el lunes 27, había renunciado la directora de dicho plantel, María Guadalupe Martínez, quien se negó  a dialogar con los estudiantes que, además, exigían  mayores seguridades, ya que habían sido agredidos en la zona y no existe  la seguridad adecuada para transitar por fuera de las instalaciones.


A la protesta reciente se sumaron los familiares de la que fuera alumna del CCH Oriente, Miranda Mendoza, la cual fue asesinada y su cuerpo  calcinado en el estado de México. Asunto que forma parte de una amplia lista de muchachas agredidas dentro y fuera de las instalaciones universitarias.

Ante la protesta, llegaron una serie de golpeadores, transportados en vehículos ex profeso, y ya identificados la mayoría de ellos debido a las redes sociales. También se descubrió mediante diversos videos que Teófilo Licona, coordinador de Auxilio de la UNAM, estaba dando instrucciones a los pandilleros. Él sujeto  tiene una larga trayectoria negra en la mencionada institución. Así pues, resulta inexplicable   por qué no se le ha sancionado de tiempo atrás.

Es cierto que hay una condena  unánime contra estos acontecimientos. Lo hizo Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno capitalino  y universitaria destacada. El caricaturista Helio Flores dijo que la acción fue totalmente lamentable. El diputado local, Nazario Norberto Sánchez, puma también,  censuró la violencia y llamó a una profunda investigación. Y las autoridades encabezadas por Enrique Graue, fueron de los primeros en exigir la aclaración de lo sucedido. El jefe de gobierno capitalino, José Ramón Amieva, incluso apuntó que era algo premeditado; por lo que debe tener información que es necesario dé a conocer. El Comité Cerezo México, a través de  un desplegado explicó la gravedad del asunto y subrayó que es urgente  sancionar  a los culpables.

Hasta el momento hay 27 escuelas en paro de 48 horas. Pero seguramente crecerá el asunto ya que hasta los integrantes de futbol americano del IPN han señalado que están con las justas demandas de quienes luchan por una mejor educación.

Hay programado para hoy  (5 de enero) a las 13 horas un mitin en la Torre de Rectoría de la UNAM. En el mismo se pedirá que el doctor Graue converse  realmente con los inconformes y deje atrás la respuesta por medio de boletines. No se olvide que el funcionario suspendió una conferencia de prensa que daría el lunes 3 por la tarde.

Es muy curioso que a los cincuenta años del movimiento del 68, cuando el entonces rector Javier  Barros Sierra se puso del lado de los estudiantes, cuestión que había hecho desde antes,  al enfrentar  el movimiento de 1966, a la salida de Ignacio Chávez, hoy dichas práctica esté arrumbada. No obstante ello, tenemos una serie de festejos sesentaiocheros  sin contenido ni sustancia en la UNAM.

Hace poco, un grupo de maestros fue a exigir a la casa de López Obrador que hubiera aumentos al 75 por ciento de profesores unameros  que ganan salarios: de mil 200 a 9 mil pesos  mensuales. Ese colectivo  mayoritario de docentes se contrasta con funcionarios o investigadores que obtienen sueldos de 100 mil a 150 mil pesos mensuales. Frente a su exigencia, no hubo ninguna respuesta y citaron los inconformes   para el 13 de este mes a un mitin en la famosa Torre de Rectoría.

Hoy puede haber una coincidencia entre diversos sectores universitarios que buscan nuevos tiempos y aires en la Máxima Casa de Estudios.

En los siguientes días la UNAM puede  enfrentar un problema de grandes proporciones. De las autoridades depende que ello no ocurra poniendo atención a las demandas planteadas.

INMENSA MANIFESTACIÓN  ESTUDIANTIL CONTRA EL AUTORITARISMO (2)

Si en unas horas los planteles en huelga de la UNAM pasaron de 24 a 40, ello se debe a que los jóvenes ya entendieron que únicamente rebelándose podrán lograr las demandas más sentidas, encarar sin miedo a las autoridades de todos los niveles y forjar un movimiento que trascienda en la historia.

Por ello, la marcha convocada el 5 de septiembre fue multitudinaria (como pocas veces), muy festejosa, participativa (fueron madres con sus bebés de brazos) y en contra de todos los funcionarios que han querido señalar la provocación como motor de la inconformidad reinante (algo conocido hasta el cansancio por los rebeldes de hoy y ayer).

Además, uno de los  acuerdos de los caminantes  fue citar a una Asamblea Interuniversitaria para el viernes 7 de septiembre  a las 12 horas en la Facultad de Economía de la UNAM. Esto le dará orden y concierto a un movimiento que reivindica las causas más sentidas de los estudiantes: el 68 y la lucha de Ayotzinapa; el reclamo por el abuso a las mujeres dentro y fuera de la UNAM; el derecho a utilizar espacios para sus actividades culturales (consigna anterior a la caída de Ignacio Chávez en 1966) y medios para propagar sus ideas y, obviamente, contar con profesores adecuados en número y calidad,  así como los instrumentos necesarios para hacer que la Universidad no sea más una escuela patito.

¿Alguien dirá que esos  reclamos son subversivos?

Todo eso quedó de manifiesto tanto en las consignas reiteradas en la manifestación como en  la intervención de algunos oradores, los cuales tuvieron un sonido lamentable, aunque luego pudieron contar, mediante el Sindicato Mexicano de Electrisistas,   con algo audible a pocos metros.

Al llegar el primer contingente que salió de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, encabezado por el CCH Azcapotzalco y el de dicha Facultad, no salía el último de los que se formaron y esperaron sin chistar. Todos hermanados sin diferencias: universitarios, politécnicos, del Colmex, uameros de la UPN e incluso unos cuantos de escuelas privadas.

Esto no se logra ni con la más grande provocación que se haya orquestado. Es más bien algo que viene larvándose por los asesinatos de Lesvy Berlín Barajas, de Mariela Vanessa, a quienes sus compañeras de la Facultad de Filosofía no olvidan; de las muchachas violadas en los baños de la FCPS, de quienes han sido asesinadas en la Facultad de Ciencias y de muchas otras que han esperado años para que la justicia, universitaria y gubernamental, las haya reivindicado sin lograrlo.

Tal vez por ello la señora Magdalena, madre de una estudiante del CCH Azcapotzalco, recibió una gran ovación cuando dijo que ella decidió no sólo acompañar a su hija sino alistarse en los contingentes que empezarán a recorrer diferentes lugares.

Aparte del  conocido Teófilo Licona, empleado de lujo de la UNAM, surgieron asimismo los nombres  de Leopoldo Silva, quien maneja recursos inmensos  sin freno, y el de varios de actividades deportivas. Éstos  laboran en puestos importantes, aunque discretos, en la UNAM y están metidos, según los jóvenes, en el reparto del  dinero para los contingentes de represión.

¿Luego de ello se volverá a hablar de una provocación o se entenderá qué pasa?

Los camiones que transportaron a los porros  pudieron venir del norte de la ciudad y transitar por la autopista cualquiera, pero el mal está adentro. Tanto que se reiteró que la defenestrada directora del CCH Azcapotzalco, Guadalupe Martínez, jamás les hizo caso a los alumnos,  pero tampoco los atendieron Benjamín  Barajas ni el señor Enrique Graue. Desdén  absoluto a quienes pedían, siendo alumnos, diálogo para sus problemas y solución para continuar sus estudios.

Las consignas: “La indiferencia también es complicidad”. “Esta marcha va a sacar a los porros de la UNAM”. “En dónde están los vigilantes que nos iban a cuidar”. “No queremos otro 68” y paradójicamente, “El  movimiento sigue el que se hizo en 68”. Muchas en contra de Enrique Graue, incluso ofensivas, pero sobre todo reclamándole su silencio y su falta de conversación con los alumnos de manera directa.

Los estudiantes  han despertado. Pueden ser un carburante para una transformación de fondo que necesita el país o un fuego que vaya quemando a quienes no entienden los tiempos de cambio actuales.

Si Andrés Manuel López Obrador  llegó mediante una rebelión ciudadana, las universidades vivirán sus modificaciones  a través  de una lucha que ya comenzó.

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