Violencia contra las mujeres

La violencia que genera la especie humana es especialmente destructiva. Los feminicidios son una forma de violencia y han aumentado. Las luchas feministas hoy más que nunca son fundamentales.

A  través de la historia hemos observado la tiranía de las personas, la crueldad brutal con la que somos capaces de atacarnos unos a otras. A diferencia de otras especies que atacan para devorar a sus presas y una vez satisfecha su hambre se van, y no intentan dañar a su propia especie, como por ejemplo los tigres, en cambio, los seres humanos hemos desarrollado diferentes formas de ataque. Atacamos a otras personas, a la naturaleza, etcétera, y dejamos cicatrices, provocamos daño, dolor y destrucción. Pareciera que logramos saciar nuestra hambre, pero se trata de otros apetitos, hambre y codicia. Nos atacamos una y otra vez y nunca confesamos que hemos atacado, buscando los mecanismos para ocultar o justificar nuestros actos atroces. Incluso se van “perfeccionando” las formas del ataque. La violencia simbólica y las expresiones más sutiles de la violencia son un claro ejemplo de la sofisticación a que hemos llegado para ejercer la violencia.

La violencia contra las mujeres es una muestra terrible y amarga de la construcción simbólica, estructural y objetiva de la violencia. Un hombre aparece de la nada y arroja acido sobre una mujer inocente; otro hombre, vierte queroseno sobre una mujer y sus manos no tiemblan, ni su corazón se conmueve cuando enciende fuego sobre el cuerpo de su esposa con vida. Me refiero a escenas en el ámbito doméstico, donde hay relaciones de parentesco, hermandad y supuesto amor. Pero la prensa da cuenta de historias de mujeres, niñas y jovencitas brutalmente violentadas, incluso, hasta la muerte. El incremento de feminicidios y la impunidad ante todas las formas de violencia contra las mujeres se convierten en cifras que son testimonio de un sistema que legitima y permite la violencia.

Las noticias virales se difunden a nivel mundial. Las personas dan clic al “me gusta”, hay desde chismes y revuelos en los comentarios, hasta organizaciones de derechos humanos, académicos y estudiantes que exponen sus opiniones, se manifiestan por las calles exigiendo justicia. Las voces reclaman ¡Ni una más! ¡Vivas nos queremos!


Las luchas feministas hoy más que nunca son fundamentales. En el marco del día internacional por la eliminación de todas las formas de discriminación y violencia contra las mujeres, exigimos que no prevalezca la impunidad, que apostemos a la esperanza, a la cultura del buen trato, al respeto y el cuidado de la vida, a la posibilidad efectiva de ejercer libremente nuestros derechos como mujeres. Alto al control de nuestros cuerpos. Alto a la violencia de género contra las mujeres. Exigimos que la seguridad humana sea un derecho para todas las personas del mundo.

Alguna vez, Gandhi dijo: “Sé el cambio que deseas ver en este mundo”. Es necesario iniciar en nuestra cotidianidad ese cambio, pero siempre con la mirada puesta a trascender en la colectividad. Es fundamental que la experiencia de las mujeres, y de los grupos feministas, sea considerada en la construcción de proyectos de bienestar para las mujeres, de manera justa, digna y libre.