VIOLENCIA COMO HIDRA

Las autoridades estatales informaron ayer la versión oficial sobre el enfrentamiento que la madrugada del domingo pasado tuvieron efectivos de la Secretaría de la Marina (Semar) e integrantes del crimen organizado dedicados principalmente al robo de hidrocarburos de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y al asalto de transporte público.

Se revelaron así las intenciones del llamado “Comandante 30”, quien fue ultimado en la refriega. El capo, quien habría pertenecido al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tenía el objetivo firme de crear un cártel local al que llamaría “Puebla Segura”, usurpando así el nombre del oficial Grupo de Coordinación Puebla Segura que creó la presente administración del estado y en la que también participan altos mandos de la milicia, de la Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Federal e instancias municipales.

No se puede tomar solo como anecdótico que un líder de las características sanguinarias que tenía el “Comandante 30” –a quien se atribuye el asesinato de policías y el descuartizamiento de adversarios- haya elegido para la organización criminal que ambicionaba el mismo nombre que tiene el organismo especializado en el combate a los huachicoleros.


Es evidente que las acciones de los dirigentes del crimen organizado en Puebla incurren desde hace tiempo en claros desafíos a las autoridades y se sabe también que la eliminación de los capos no acaba con las asociaciones que lideran, pues apenas cae uno de ellos otros salen a reemplazarlos, por lo que es difícil creer que la batalla contra este tipo de delincuencia está siendo ganada.