Viene lo más difícil: transformar al país

Se ha ganado una batalla de muchas décadas, en donde gana la presidencia un candidato de izquierda, que enfrentó al oficialismo y a la corrupción, quienes hicieron todo para frenar su avance, ya que dejarán de tener sus privilegios que mantuvieron por décadas, desde que Lázaro Cárdenas dejó de gobernar al país.

Se ha ganado una batalla donde muchos luchadores han dado su vida, y militaron en partidos de izquierda generando niveles de concientización para transformar al país y mandar al basurero de la historia, a aquellos que han vendido al país, y que han acentuado la desigualdad del ingreso y la pobreza, y delincuencia que se vive.

Lo difícil es la tarea por venir, dados los grandes retos a encarar para poder satisfacer las demandas de campaña, encaminadas a mejorar los niveles de vida de las grandes mayorías de la población.


A pesar que el gobierno de Enrique Peña Nieto reitera que deja una economía sólida en crecimiento, y que las reformas estructurales y su política económica sentó las bases para el futuro del país, tales afirmaciones no corresponden a la realidad. En el presente sexenio se ha crecido menos que en los sexenios de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón. La economía viene creciendo a 2.4 por ciento promedio anual desde 1982 a la fecha y en el presente sexenio se crece a 2.1 por ciento promedio anual.

La economía enfrenta fuertes problemas estructurales, productivos, financieros y en el sector externo, que frenan su crecimiento, como la generación de empleos y el incremento de salarios, como resultado de la política económica predominante. De continuar la política económica de austeridad fiscal y el libre comercio, no se cumplirán las promesas de campaña. La tarea será generar los consensos necesarios para instrumentar las políticas para encarar los rezagos industriales y agrícolas, como para incrementar la productividad, generar empleos e incrementar salarios. El presidente Franklin D. Rossevelt en 1932 en su campaña presidencial en Estados Unidos señaló que un estratega es aquel que traza los rumbos, los objetivos y trabaja para generar los consensos para alcanzarlos. De ahí que es importante tener el diagnóstico certero de las causas de los problemas que enfrenta el país, para definir las políticas necesarias para encararlos, y generar conciencia de la necesidad de instrumentarlas para alcanzar un crecimiento sostenido y el bienestar de la población.

Se tiene que cambiar las políticas económicas y las reformas estructurales que han atentado sobre las bases reales del crecimiento, y que han acentuado la extranjerización y la concentración del capital en el país. Dicha tarea no es fácil, pues hay que negociar con los organismos financieros internacionales, con grandes empresarios nacionales e internacionales, para poner en el centro empleo bien remunerado para todos, como el desarrollo industrial y agrícola. Ello hay que hacerlo con posiciones de fuerza que el resultado del proceso electoral lo otorga, como las grandes movilizaciones que tienen que darse por parte de los sectores productivos, como los trabajadores y los que buscan empleo y no lo encuentran, para poder impulsar un proceso de Transformación incluyente que demanda la gran mayoría de los mexicanos.

La “intelectualidad” del país viene planteando desde hace semanas la importancia de que el Congreso sea contrapeso a las posiciones del legislativo que va a liderar López Obrador. Sin embargo, ellos jamás se pronunciaron por contrapesos cuando el PRI gobernó y tenía mayoría en el Congreso, y no lo hicieron porque estaban de acuerdo con las políticas y la forma de gobernar tanto del PRI, como del PAN, donde tales ‘intelectuales’ también se enriquecieron. Lo que quieren, es que se limite la capacidad de gobierno de López Obrador, evidenciando que tales “intelectuales” están más porque permanezca el status quo, y están contra la transformación y contra el rompimiento de las formas de gobernar de sus antecesores, que es lo que quiere impulsar López Obrador.

Estamos en días de fiesta y lo importante es trabajar en la elaboración de propuestas que den sustento a la cuarta transformación de la vida pública de la Nación que tendrá como tarea el gobierno que encabezará López Obrador.