Verano del 68

En octubre de 2013, como parte de un acto general que desarrolló la Universidad Autónoma de Puebla para recordar el 45 aniversario del movimiento del 68 y la matanza del dos de octubre, se realizó un ciclo de Cine donde se proyectaron películas dedicadas a tal acontecimiento. En el ciclo, organizado por la rectoría de la universidad en conjunto con la Facultad de Ciencias de la Comunicación, participaron cineastas importantes, como Jorge Fons, que presentó su cinta Rojo Amanecer (1990) o el editor del documental El Grito (1968), el hoy finado Ramón Aupart. Y como cierre, tuvimos la proyección en una sala de la cadena Cinépolis, de la película Tlatelolco, Verano del 68, de Carlos Bolado (Bajo California, el límite del tiempo, 1998; Promesas, 2001; Colosio, el asesinato, 2012), con la presencia de la protagonista principal, Cassandra Ciangherotti. Por aquellas fechas, publiqué una reseña del acto en el diario El Popular en mi entonces columna de cine “Celuloide”: “Hace unos meses, lo tuvimos –a Carlos Bolado– en el cine del Complejo Cultural Universitario presentando Colosio… junto con el fotógrafo del filme, Andrés León. Ahí, ante estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, comentó que para cada una de las películas que había realizado, tenía una biblioteca. Su vocación, que pareciera muy cercana al cine documental, busca impregnar sus películas históricas de la exactitud necesaria para que los entornos sean creíbles y no queden como simples representaciones actuales de vidas pasadas. El suyo es un cine interesante, comprometido y con propuesta (…) En la presentación contamos con la presencia de una actriz lo mismo talentosa que sencilla y participativa: Cassandra Ciangherotti. Dentro de su participación, no sólo demostró haber estado compenetrada con la historia y con su trabajo, sino que a la par nos comentó que también se ha sumado a luchas sociales, como la encabezada por el poeta Javier Sicilia”. Fue un ciclo por demás interesante que nos permitió acercarnos desde la historia y la imagen al acontecimiento.

Este año, como sabrá el público lector, se estrenó la serie de televisión Verano del 68, también de Carlos Bolado, transmitida por TV UNAM, una de las productoras de la serie. El acontecimiento ya de por sí es interesante, pero llamó mi atención lo que leí hace unos días en el portal de la revista Proceso, el hecho de que la serie se hizo paralelamente a la película, pero que no se transmitió debido a que el gobierno la censuró. En efecto, tal cual pasó. “¿Cómo es que Verano del 68 estuvo ‘censurada sutilmente’?” – pregunta Columba Vertiz de la Fuente, entrevistadora, a lo que contesta Carlos Bolado: “La serie de repente fue comprada por el Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA), de la Secretaría de Gobernación, ahora llamada Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR). HBO se interesaba en adquirirla, y lo mencioné, y el OPMA la obtuvo rápidamente, no supe nunca la cantidad, pero superó la parte de HBO, supongo, por obvias razones, y dijeron que la estrenarían en abril de 2013. ¡No pasó nada!, y de repente ya no dieron fecha. Pregunté y su respuesta fue que se estrenaría ‘un día de estos’. Llegamos a 2014, 2015 y 2016 y señalaron que ya no se iba a estrenar nunca. ¡Imagínate! y pagaron por ello. En 2017, nada, y de repente llega 2018, justo en los 50 años del aniversario del movimiento estudiantil. Fui a ver a Armando Casas, director de TV UNAM, y me preguntó qué había pasado con la serie, le conté todo lo que sabía, y señaló que la UNAM es coproductor y tenían el derecho de estrenarla, y así fue”. Estas declaraciones son un auténtico escándalo, pues se supondría que ahora las cosas serían distintas. Empero, recuerdo la censura de Carmen Aristegui disfrazada de despido, y la manipulación detrás de Ayotzinapa y de inmediato pienso que sería lo normal en un gobierno priista como el que termina.

No obstante, pese a que este gobierno tiene sus propios demonios y dejará “verdades históricas” ridículas a la posteridad, imaginé que ya tendrían asumida las verdades detrás del movimiento del 68 y la participación que tuvo su partido en la represión del mismo, de manera tan sangrienta. Pero como lo he comentado en muchas otras entregas, a muchos gobiernos de nuestra América tan golpeada, les cuesta mucho trabajo lidiar con los fantasmas del pasado, sea por contubernio, sea por convicción, pero el caso es que la verdad les resulta pavorosa y prefieren enlatarla los años que se requiera, ocho, en cuanto a la serie Verano del 68. Muchos más si pensamos en la película La Sombra del Caudillo, basada en la novela del mismo nombre de Martín Luis Guzmán y dirigida por Julio Bracho, que estuvo enlatada desde su elaboración en 1960 y fue liberada en 1990. Por supuesto, al verla y al leer la novela, nos damos cuenta de que se trata de un retrato fiel de las canalladas que se vivieron entre caudillos para conseguir el poder posteriormente a la Revolución Mexicana y para momentos tan conservadores como los 60, es explicable que se hubiera censurado. Este año se cumplen 50 de tan terrible acontecimiento en la historia de nuestro país. Por supuesto, hay mucho todavía que decir y mucho que investigar pues pienso que apenas empezamos a comprender la superficie. Es necesario que se hable de ello lo mismo que de los casos más recientes de nuestra sangrienta e ignominiosa historia, tales como Acteal, Atenco, Ayotzinapa, Chalchihuapan y una ingente lista de atrocidades vividas desde la declaración de guerra al narco