UNAM: ante contingencias como el sismo del #19S urge construir una esfera pública de la conservación

Foto Abraham Paredes

Construir una esfera pública de la conservación, ese fue el llamado que hizo Renato González Mello, director del Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la UNAM, en el sentido que es necesario hacer consensos, en los que incluso se puede disentir, para salvaguardar el patrimonio cultural.

Al inaugurar el Coloquio de contingencia: los daños del terremoto que organizaron el IIE y el Museo Amparo, señaló que los consensos vigentes de conservación son conocidos y llaman al reconocimiento de la historicidad.

“En las obras de arte y la destrucción no podemos recurrir solo a la restauración. Al restaurar masivamente se piensa que deberían ‘represtinarse’, un concepto italiano. Así, si el último estadio de la edificación era el producto de una restauración entonces vale preguntar si se debe volver a colocar una cúpula de cal y canto sobre algo que se destruye continuamente”, reflexionó González Mello.


Notó que dichos saberes, en donde pesan la imagen y la historia, son opuestos al saber científico. Ello, expuso, porque no pueden ser sistemáticos y eso es impensable en el momento de establecer un método de construcción.

Su materia se estudia, su imagen, sus suelos, sus materiales, y todos ellos reciben adjetivos científicos que se enfrentan ahora en la escala de los sismos y representan un saber sistematizado y una contradicción científica, acotó.

El investigador agregó que es una contradicción porque se usan métodos científicos para salvar la imagen del patrimonio utilizando hojas de números. “Es una contradicción porque no hemos querido discutir”, expuso el especialista acompañado del director del museo Ramiro Martínez.

Consideró por tanto que en los consensos son necesarias las diferencias de opinión porque en ello se puede dar la innovación de las soluciones.

Por tanto, el director del IIE dijo que la discusión es indispensable a la hora de tratar al patrimonio edificado. Sobre todo, aunque existan consensos, éstos no deben ser una “camisa de fuerza” para el debate de la conservación.

“Sí es necesario continuar con la discusión porque el estado actual del patrimonio es de crisis. Si antes de los sismos no era óptimo, ahora no estamos en posibilidad de posponer problemas, porque hay una urgencia pues los problemas se pusieron en primera fila”.

Agregó que es necesario que se consolide un ámbito de debate en el cual se requiere de la sociedad civil organizada. Dijo que en el caso de los expertos de la UNAM que han participado de la reconstrucción lo han hecho “por convicción y por vocación”, porque tienen un compromiso.

En ese sentido, recordó lo que paso tras el terremoto del pasado 19 de septiembre cuando la sociedad se negó excluida, algo que se percibió desde la universidad. “Ese modo debería ser permanente y no debería ser la excepción”, aseveró.

El sismo del #19S no fue atípico para Puebla: Meli

Al impartir la conferencia inaugural Los sismos de septiembre de 2017. Los daños patrimoniales. Diagnóstico y criterios de rehabilitación, el ingeniero Roberto Meli señaló que tras un sismo hay dos etapas. De ellas, dijo el académico del Instituto de Ingeniería de la UNAM, la primera es el diagnóstico que es entender cómo funcionaba como estructura el monumento y que fue lo que falló, cuál fue el origen de los daños y qué tan grave fueron, ello para tener opciones para remediarlo.

Señaló que en Puebla el sismo 7.2 del 19 de septiembre no fue atípico, pues en su historia reciente ha habido otros cuatro que fueron de magnitud semejante como lo fue el registrado en 1973 que tuvo epicentro en Ciudad Sahagún, o el de Tehuacán en 1999. “Lo aprendido por el sismo señala que Puebla fue el estado más dañado con mil 124 inmuebles, una cifra que es parecida a la actual. En ese año, las partes más dañadas fueron campanarios, bóvedas, cúpulas, torres, muros laterales y fachadas que son las partes más vulnerables”, expuso Meli.

En los edificios civiles notó que el problema es que no hay liga entre los elementos sino “mamposterías que se despegan, sistemas de piso que se levantan y vigas de madera que se zafan”.

Concluyó que en el diagnóstico cuantitativo se necesita saber si los cambios que sufran las estructuras las afectarán o no, algo que se ha hecho a través de modelos simples, aunque ahora hay herramientas –diagnósticos cualitativos–  que permiten hacer un cálculo.




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