Una historia personal y la de una guerra, conforman los Cuentos desde la cárcel

Que una niña mexicana no olvidará a su padre, fue la principal razón por la que se escribieron, hace más de medio siglo, seis pequeños cuentos infantiles con dibujos hechos y coloreados por un grupo de presos que estaban internos en la prisión central de Burgos, en España.

No obstante, aquel esfuerzo amoroso y familiar, también se convirtió en una forma de no olvidar lo sucedido tanto en la Guerra Civil española como en su posguerra.

Esa es la historia que dio paso al libro Cuentos desde la cárcel, que escribió el periodista, editor, líder comunista y autor español Alberto Sánchez Mascuñán para su hija Blanca, que han sido publicados por el sello Juan Pablos y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.


Presentado en Puebla gracias al esfuerzo de El Errante Editor y Mousai Galería, Blanca Sánchez habló sobre este libro de cuentos que ve su segunda edición. De ellos, señaló, no recuerda la forma ni el momento en que los recibió, ya que tenía tan sólo cinco años y su madre se los leía, para posteriormente guardarlos hasta sus 20 años cuando ella los valoró.

Ante el público reunido en Profética, señaló que fue en 1964 del siglo anterior cuando su padre Alberto Sánchez salió de prisión tras permanecer 16 años. Luego, continuó, tras ser considerado en España como de “alta peligrosidad” dejó Burgos y llegó a México para recuperar el amor de su familia.

“En mi caso fue en ese momento cuando nació el amor por él, fue ahí cuando me creció el cordón umbilical y fue algo maravilloso. Algo particular es que no sentí, en todo el tiempo que vivimos juntos –30 años–, un rasgo de amargura”, contó Sánchez.

Agregó que esa tranquilidad y ganas de vivir que tenía su padre y otros españoles que también vivieron la opresión de la Guerra Civil y la posguerra, fue algo que transmitieron a su generación. “Ojalá nosotros pudiéramos transmitir lo mismo a nuestros nietos, a las generaciones que vienen”.

La editora de Juan Pablos ahondó que aquellos hombres que estuvieron en prisión –ya fuera en la cárcel o en la vida cotidiana–, al término de esta etapa de opresión española siguieron trabajando con sus mismos principios y convicciones.

“Tras su exilio interior continuaron en la clandestinidad y sus familias no dejaron de apoyarlos porque también creían que su lucha era por la dignidad humana”, sostuvo Blanca Sánchez.

A su opinión, se sumó la de María Luisa Capella, viuda del escritor, poeta y ensayista Tomás Segovia (España, 1927–México, 2011), encargado de uno de los textos de presentación del volumen.

Para ella el rasgo particular del libro con el que se saca a la luz la solidaridad de un grupo de prisioneros, llama a que la sociedad española reabra esa etapa y saque del anonimato a quienes fueron “perdonados” por la democracia, cuando ellos fueron su pilar y fueron despreciados.

El libro, además, también es una oportunidad para revisar el exilio español en México, un hecho que es particularmente conocido.

“Desde la cárcel y con nostalgia, así están hechos estos cuentos, por lo que a Tomás y a mí nos pareció precioso y amoroso el proyecto de editar, de forma facsímil, los cuentos que le dedicó un padre a su hija”, señaló María Luisa Capella.

A estas dos opiniones del libro de Cuentos desde la cárcel, se sumó la del lingüista y escritor Juan Sebastián Gatti quien destacó el aporte literario de este conjunto de textos en lo que hoy se considera la Literatura Infantil y Juvenil (LIJ).

“Leer estos cuentos para un niño de hoy es una experiencia incómoda por el uso de las tramas, las imágenes poéticas…, pese a ello, la historia es poderosa y borra lo demás, ya que su valor con la LIJ es que da una imagen de cómo se concebía a la infancia”, notó el también profesor.

Agregó que los cuentos también dejan ver a su autor Alberto Sánchez como un hombre instruido que tiene una labor central en la resistencia, como lo fue el publicar ya fuera como impresor, autor, editor y periodista.

“Fue un hombre de palabra y de palabras que dejó claro que la infancia es una etapa que debe ser cuidada y en la cual el centro eran las necesidades de los niños”, expuso Gatti.

Las seis historias que integran los Cuentos desde la cárcel vienen en una cajita de papel y adentro cada cuento, tal como Blanca Sánchez los guardó, fueron reimpresos en papel rústico amarrados con listones de color rojo.

En ellos, Sánchez Mascuñán cuenta historias como la de “Finita”, una niña muy buena que vivía con su mamá y su abuelita, rodeada de muchos animales, o la de “Xóchitl, la niñita prietita”, una niña morena, casi como un granito de frijol, que un día llegó al país de los niños rubios. También están “Florina, la matita de maíz”, “El mejor premio”, “El señor Barbón no va al puchero”, y “Las perlitas de Finita”.