Un Proyecto Alternativo de Nación

Andrés Manuel López Obrador

“Entonces, si alguien os dice: El mesías está aquí o allá, no lo creáis.”

Marcos, 13:21[i]

 


Los seguidores de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) exclaman: ¡Un Proyecto Alternativo de Nación! Sin embargo, a menos de un mes de las elecciones presidenciales del 1 de julio de 2018, y siendo puntero en las encuestas, no se sabe a ciencia cierta qué tipo de proyecto alternativo sería éste o que tipo de iniciativas promoverá, tanto en lo económico como en lo político, de ganar las elecciones. Dependiendo de a que persona se le pregunta, tenemos una respuesta diferente sobre que sería este proyecto Alternativo de Nación. Aunque contamos con su último libro, “2018 La Salida, Decadencia y Renacimiento de México[ii] y con el Proyecto de Nación 2018-2024”[iii], ambos documentos son vagos y lejos de responder a las preguntas clásicas en materia de economía y política, solo logra aumentar las interrogantes y las incertidumbres. En su libro, la premisa fundamental consiste en que “la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México se conseguirá… de la simple moralidad y de algunas pequeñas reformas”[iv]. Esta postura ha sido fuertemente reforzada al proponer lo que él llama, “Constitución Moral”. El contenido del libro está preñado de lugares comunes ampliamente difundidos en sus campañas presidenciales anteriores, por lo que, de este libro no podemos inferir que sería un proyecto Alternativo de Nación.

El segundo documento, Proyecto de Nación 2018-2024, mantiene la misma ambigüedad que su libro, está lleno de retórica y promesas, todas ellas fundamentadas en el combate a la corrupción y a la austeridad. Fuera de este “supuesto categórico”, no se logra vislumbrar cómo pretende resolver los principales problemas del desarrollo económico mexicano, en especial: el pago de la deuda externa, un crecimiento económico mayor del 2 por ciento, la reducción de la tasa de desempleo, el ampliar la base de sector productivo, entre otros. Y, además, menos se comprende cómo podrá ofrecer los siguientes servicios: cobertura universal en telecomunicaciones; pensión a los adultos mayores; todos los estudiantes de nivel medio superior contarán con una beca mensual equivalente a medio salario mínimo; ningún joven será rechazado al ingresar en escuelas preparatorias y universidades públicas, es decir, habrá 100% de inscripción; serán gratuitos los medicamentos y los servicios en consultorios, clínicas y hospitales públicos, desde el primer nivel de atención hasta la medicina especializada, todo lo anterior sin endeudamiento, manteniendo un balance fiscal y con estricto apego a la política macroeconómica establecida por el Banco de México.

El otro problema con el que nos enfrentamos a la hora de intentar comprender, ¿qué es los que propone López Obrador en materia económica y política?, es su doble lenguaje (hoy dice una cosa y mañana otra, o a su defecto, sus asesores lo corrigen), el sostenimiento de sus tesis basado en posverdades (los hechos no importan, crean en mi), las galimatías (jamás ha podido explicar claramente en qué consiste su propuesta de amnistía, ya sea la anticipada o la de los narcos (solo repite, no venganza), y sobre todo, a la hora de ser confrontado con preguntas que ameritan un explicación coherente contamos con respuestas cantinflescas: “Estamos en guerra porque ya estamos. ¿Por qué razones?, ustedes me dirán. Y yo les contestaré: razones fundamentales que todo conglomerado debe entender y son tres: la primera, la segunda y la tercera. ¿Qué cosas verdad? Pues así es.” Este estilo no es casual, ya que su retorica es demagógica y cada seguidor escuchará lo que así desee oír.

Aun teniendo de frente este panorama, los seguidores de López Obrador, en especial los que fundaron el Movimiento Regeneración Nacional y lo transformaron en un partido político, actualmente conocido como Morena, creen que una vez López Obrador llegue a la presidencia de la República promoverá desde la cúpula presidencial la regeneración del país. Como hemos señalado, en ninguno de los documentos disponibles podemos encontrar algo que nos oriente a entender qué quieren decir con “Regeneración”, ya sea López Obrador o sus seguidores. Podemos encontrar algunas ideas vagas, pero todas ellas nos llevan a lo que podríamos encontrar en un diccionario, esto es: lograr que algo recupere su forma o estado, por lo que, políticamente, debemos entender que este partido y su dirigente restablecerán las funciones del Estado mexicano, aquellas funciones que ellos entienden son su forma o funciones originales. Podríamos ser más audaces e ir a su etimología latina; “regenerāre” unión de “re” como reiteración y de “génesis” como nacimiento, y por consiguiente estaríamos hablando de: dar nuevo origen a lo que ha muerto, desaparecido, se ha corrompido o deteriorado. Este atrevimiento nos puede llevar a pensar que López Obrador quiere desarrollar un Estado mexicano sui géneris, o sea, de nueva creación y a su propio estilo. De ser así, tendríamos frente a nosotros otro ejemplo de su doble lenguaje, en evidente contradicción con lo que ha dicho anteriormente: “la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México se conseguirá… de la simple moralidad y de algunas pequeñas reformas”. Sin embargo, esto nos puede orientar a pensar que la regeneración o el renacimiento de México no es ni económico ni político, es simplemente, “Moral”, pero esto sería una tomada de pelos para todo el mundo.

Solo nos queda especular sobre, ¿qué es los que propone López Obrador en materia económica y política? Tomando sus dichos y los de algunos de sus mejores exponentes, no hay lugar a dudas que se intenta incidir en los aspectos económicos del país, lo que no sabemos es cómo. Además de detener la corrupción y mantener un estricto apego a la austeridad, cómo logrará los objetivos antes expuestos. Es de dominio público que el señor John M. Ackerman es un cercano colaborador de López Obrador, además de que es uno de los más radicales exponentes de la propuesta de establecer un gobierno popular en México, lo que algunos entenderían como un proyecto Alternativo de Nación. En su libro, “El mito de la Transición Democrática”[v], Ackerman resalta un punto interesante que nos puede orientar hacía dónde iría la propuesta económica y política de López Obrador de él adoptar esta retórica como propuesta. En la página 44 de señala lo siguiente: “La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917[vi] fue la primera en el mundo en codificar la obligación del Estado de tutelar derechos sociales básicos como la educación, la tierra, el trabajo, y la salud… Gracias a esta victoria popular, la constitución llegó a ser uno de los documentos jurídicos más avanzados de su tiempo. Y hoy, ante el embate empresarial global en contra de los vestigios del estado de bienestar y del socialismo realmente existente, esta misma constitución vuelve a emerger como un estandarte estratégico en la lucha internacional por defender los derechos del pueblo de la voracidad de la plutocracia transnacional y la oligarquía nacional… El artículo 27[vii] constituye el alma de la arquitectura constitucional. Desde la primera frase rechaza la idea liberal de la naturaleza originaria de la propiedad privada: “La propiedad de la tierras y aguas… corresponde originariamente a la Nación, la cual ha tenido y tiene el derecho de transmitir el dominio de ellas a los particulares, constituyendo la propiedad privada.” Tomar la Constitución de 1917 como estandarte estratégico para imponer un gobierno popular, proyecto Alternativo de Nación, es algo que, dentro del discurso actual de López Obrador, no se vislumbra, por lo menos esos es lo que señala Alfonso Romo, coordinador del Proyecto de Nación 2018 y representante de López Obrador ante los empresarios del país.

Con relación a la Constitución vigente, 2017[viii], algunos expertos constitucionalistas han señalado que, en la Constitución mexicana conviven el espíritu social y el neoliberal. La Constitución de 1917 llegó a su centenario con 229 reformas, que se traducen en 695 cambios a 114 de sus 136 artículos. Los cambios hechos a partir del sexenio de Miguel de la Madrid (1982-88) y hasta las últimas modificaciones en la administración del presidente Enrique Peña Nieto han transformado un Estado social, plasmado en el texto de 1917, en uno neoliberal. El periodo en que más cambios se han introducido a la Carta Magna inicia en 1982 y continúa en la actualidad: casi dos tercios de las reformas (66.9 por ciento) y más de la mitad de los decretos (56.4 por ciento) son posteriores a ese año, de acuerdo con un estudio del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM. La reforma educativa, la energética, la electoral, la del sistema de pensiones o la de los derechos humanos son algunas de las que se han registrado en este periodo. Los cambios a la ley fundamental han incluido asuntos como el control de la constitucionalidad de las leyes, la autonomía de gobierno y administración de los municipios, el sistema electoral y representativo (federal y local), los derechos y autonomía de los pueblos indígenas, la propiedad y justicia agraria, la transparencia y acceso a la información pública gubernamental, los sistemas de justicia penal y seguridad pública, las relaciones del Estado con las iglesias y las comunidades religiosas, y la explotación de recursos energéticos y empresas productivas del Estado. (Entrevista a Alejandro del Palacio Díaz, a Diego Valadés y a Miguel Pérez López hecha por La Jornada) http://www.jornada.unam.mx/2017/02/04/politica/010n1pol.

Actualmente sería impensable un proyecto o un discurso tan radical como el del señor John M. Ackerman, sobre todo cuando Alfonso Romo, Tatiana Clouthier, Germán Martínez y Manuel Espino cohabitan en, y dirigen el partido Morena. Después de conocer el gabinete que acompañaría a López Obrador de ganar las elecciones, es imposible un viraje hacia un gobierno popular, teniendo la Constitución de 1917 como estandarte estratégico. https://www.animalpolitico.com/2017/12/gabinete-amlo-presidencia-mexico/. Lo más cercano a un cambio es lo que el candidato ha denominado como la “Cuarta República” o la “Cuarta Transformación Nacional” que consiste en: (1) analizar la reforma energética, y aunque le lleve todo el sexenio, hará las modificaciones correspondientes; (2) Cancelar la Reforma educativa; bajar la incidencia delictiva entre el 30 y 50 por ciento; (3) nada de corrupción en su gobierno. Según López Obrador, desea pasar a la historia como Benito Juárez, Francisco I. Madero, Lázaro Cárdenas del Río y ser “un hombre de nación”, sin embargo, los próceres mencionados sabían hacia donde iban y aquí parece que no. Para que pase a la historia como algo transcendental, la cuarta transformación del país debe ser de tal magnitud que deje opacado los tres eventos anteriores que marcaron la Nación: la Independencia, la Reforma y la Revolución mexicana.

Las incongruencias y sinrazones de López Obrador se dejan entrever mejor cuando aborda temas relacionados con la política interna del país. Por ejemplo, cuando anuncia que convocará un referéndum sobre el matrimonio igualitario y el aborto, algo que sería un retroceso jurídico-social y en franca violación a los derechos humanos y las libertades individuales. Esta propuesta se contextualiza con la alianza entre el partido Encuentro Social y Morena. Encuentro Social es un partido de corte confesional, abiertamente religioso, protestante evangélico fundamentalista, el cual no escatima recursos en atacar los derechos individuales, así como las políticas de respeto a la identidad. Se puede observar otro ejemplo de política interna cuando López Obrador anuncia que pretende invitar al Papa Francisco, para mediar entre el gobierno y los narcos durante el proceso de paz que se llevará a cabo en el país, de ganar las elecciones. Además, en esta misma tonalidad, pretende organizar un foro en el que participarían organismos nacionales e internacionales, expertos en seguridad y líderes de distintas confesiones. Nuevamente, aunque él se pronuncia por una política laica, tanto su vida política-religiosa como sus acercamientos a las jerarquías eclesiásticas, lo contradicen.

Al empoderar a las “iglesias” (católicas, protestantes fundamentalistas evangélicas, y muy probablemente a la islámica) e incorporarlas en la toma de decisiones del gobierno, López Obrador cierra los ojos ante un poder económico internacional disfrazado de altruismo y moralidad. El conservadurismo de López Obrador y su religiosidad abren las puertas a la teología política haciendo caso omiso a la historia de México. La separación Iglesia-Estado en México no ha sido un proceso libre de sangre y guerras. Solicitar a las “iglesias”, en especial a la católica, que medien en el proceso de paz mexicano, es ignorar cuál es el origen cultural de los feminicidios, además de hacer evidente la falta de conocimiento que posee sobre el origen de la violencia en el narcotráfico.

El dar entrada a la posibilidad de que la teología política pueda ser restaurada es atentar contra muchas de las conquistas alcanzadas durante siglos, por ejemplo: la separación Iglesia-Estado, los derechos individuales de culto privado y colectivo, la libertad de conciencia, la tolerancia religiosa. Entendamos, pues, la teología política es una manera de pensar y actuar, no es una explicación de la naturaleza de Dios, su discurso es sobre la autoridad política que se basa en un nexo divino[ix] y donde la iglesia es su interlocutor. Las iglesias que apuntan en esa dirección tienen como objetivo legislar para gobernar la vida social del país en cuestión. Las religiones de tendencia conservadoras, ortodoxas y tradicionalistas, renuentes del lugar que les a tocado en la modernidad (ser formas de la religión privada) procuran impactar en la política, en el arte, en los medios de comunicación, en educación y en otras esferas de la vida pública[x].

Después del segundo debate presidencial, López Obrador hizo alarde de su amuleto contra sus enemigos, y aunque algunos señalan que el es protestante evangélico, su talismán era una estampita (pedazo de cartón con una imagen) con una imagen de una víscera-corazón de Jesús. Haciendo eco de Gianni Vattimo[xi]: “La superstición más grave y peligrosa consiste en creer que la fe es “conocimiento” objetivo; ante todo de Dios (¿de veras él que ría revelarnos cómo es su naturaleza?), y luego de las leyes de lo “creado”, de las cuales derivan todas las normas de la vida individual y colectiva… En efecto, puesto que pretende comandar en nombre de la “naturaleza” de las cosas y del hombre, es que la Iglesia puede intentar imponer sus propios principios incluso a quienes no son creyentes, en oposición al principio de laicismo, de tolerancia y de la caridad misma.” Bajo las premisas emanadas de la antropología bíblica, a la que las leyes civiles deberían conformarse para no traicionar la “naturaleza” del hombre, surgen las luchas contra el divorcio, el aborto, a las uniones homosexuales, así como a las familias homosexuales, la oposición a la manipulación genética (fines terapéuticos), a la fecundación asistida y a la eutanasia. Aunque han transcurrido más de cuatro siglos de modernidad, para la Iglesia Católicas (y las diferentes denominaciones protestantes, en especial las fundamentalistas), la sociedad ideal sigue siendo aquellas en la que Dios es el “fundamento” de la convivencia humana y en la que la Iglesia es reconocida como la voz que habla en su nombre[xii].

No hay lugar a dudas que, de ganar las elecciones presidenciales, como así parece, el primer año de la administración de López Obrador será una sorpresa para todos. Por fin entenderemos qué quiso decir cuando dijo. O, simplemente, lo que veremos será una pantera nebulosa, un gatopardo: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”; Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”. “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”[xiii].

[i]Bíblia Católica Online, Leia mais em: https://www.bibliacatolica.com.br/es/la-santa-biblia-vs-biblia-latinoamericana/marcos/13/

[ii] López-Obrador AM., (2017) 2018 La Salida, Decadencia y renacimiento de México, ed. Planeta, México

[iii] Proyecto de Nación 2018-2024 http://proyecto18.mx/

[iv]Ibid, Introducción (pp 9-10), López Obrador 2018.

[v] Ackerman JM., 2015, El Mito de la Transición Democrática, Editorial Planeta Mexicana, S.A. de C.V. México

[vi] Texto original de la Constitución de 1917 y de las reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federación del 5 de febrero de 1917 al 1 de junio de 2009 https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2802/8.pdf

[vii] Texto original del artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 y sus reformas https://www.scjn.gob.mx/sites/default/files/cpeum/documento/2017-03/CPEUM-027.pdf

[viii]Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos 2017, versión actualizada https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/318076/CPEUM_150917.pdf

[ix]  Lilla M., 2010, El Dios que no Nació: Religión, Política y el Occidente Moderno, ed. Debate, Barcelona versión Amazon Kindel, posición 239

[x] Gómez CM., 2014, La Religión en la Sociedad Postsecular, Colección Logos, Escuela de Ciencias Humanas, ed. Universidad de Rosaruio, Bogotá, versión Amazon Kindel, página 33,

[xi] Vattimo G., 2010, Adiós a la Verdad, ed. Gedisa, España, versión Amazon Kindel, posición 1003

[xii] Ibid, Vattimo, posición 921-935

[xiii] Ibid Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Il Gattopardo