Tres años

Por: Ana Paula García*

Después de tres años de caminar del Consejo Tiyat Tlali, reafirmamos el compromiso de acompañar a las comunidades indígenas totonaku, náhuatl y mestizas en la toma de decisiones colectivas para la preservación, cuidado y corresponsabilidad en el disfrute del territorio y en la defensa ante los proyectos de muerte.

Laudato si, «mi’ signore» – «alabado seas, mi señor», retomado del cántico de San Francisco de Asis donde plantea, la tierra como la casa común, la hermana que clama ante la destrucción y la exigencia de corresponsabilidad de quien la habita. Plantea la integralidad y la diversidad como forma de relacionamiento entre la tierra y los humanos. El método que ocupa es la ver, juzgar y actuar para re-leer la realidad.


El Ludato si, está integrado por seis capítulos, los tres primeros dan un panorama general de la situación de la tierra, pone atención a la problemática del agua, la contaminación, el papel del humanx en la crisis ambiental y en la poca respuesta a la crisis ambiental.

En el cuarto capítulo nos habla de la ecología y el énfasis está en la integralidad, es decir, la ecología como una forma de vida en todos los aspectos. El quinto y sexto plantea alternativas y acciones para la crisis ambiental y social.

El Laudato si, lo atesoramos como una forma de visibilizar y congregar la diversidad de pensamientos acciones, reflexiones, preguntas, preocupaciones de pueblos originarios, organizaciones sociales y civiles, hombres, mujeres, jóvenes y población en general que vive día a día la descomposición social, ambiental, ética y cultural y que tiene en ánimo de transformar estas crisis por formas de relacionamiento equitativas y corresponsables con la tierra y el entorno que muchos llamamos Casa en Común.

Retomamos del Laudato si, el espíritu cuestionador de la situación de crisis civilizatoria y ambiental que en la actualidad estamos inmersos además de desentrañar las razones estructurales de esta situación con un modelo de desarrollo que choca con la cosmovisión indígena teniendo la intención de ignorar en todo momento los derechos colectivos y las formas organizativas comunitarias para imponer el despojo y la sobre explotación ambiental al servicio de unos cuantos liderado por los interés económicos de las empresas nacionales y trasnacionales, lo cual el Laudato si pone en evidencia que lo anterior gesta la inequidad de distribución de los medios alimenticios, organizativos, políticos, económicos y ambientales en contra de la mayoría de población y en el caso de la Sierra Norte de Puebla de los pueblos originarios que milenariamente han cuidado de la tierra desde una visión integral, que el Laudato si considera como pilar en las acciones para poner un alto a la actual crisis.

También retomamos del Laudato si, una de las preguntas generadoras del documento que es ¿Qué les vamos a compartir a las futuras generaciones? Pregunta que los pueblos originarios de la Sierra Norte de Puebla han reflexionado al enterarse que los proyectos de muertos (mineras, hidroeléctricas, extracción de hidrocarburos, maíz transgénico y ahora hasta parques fotovoltaicos) están latentes en las diferentes cuencas de la región y amenazan día con día la desaparición del ser campesino/a e indígena, es decir, lo que son las y los habitantes dicha región, las voces en cada una de las asambleas a un No rotundo por la explotación territorial y un Si a la vida comunitaria deja establecido la visión del cuidado a largo plazo que tiene la cosmovisión indígena y que encuentra un espejeo en el. En el numeral 36 menciona que el cuidado de los ecosistemas supone una mirada que vaya más allá de lo inmediato, porque  sólo se busca un rédito económico rápido y fácil. En el mismo numeral 36 menciona que el costo de los daños que se ocasionan por el descuido egoísta es muchísimo más alto que el beneficio económico que se pueda obtener. En el caso de la pérdida o el daño grave de algunas especies, estamos hablando de valores que exceden todo cálculo. Por eso, podemos ser testigos mudos de gravísimas inequidades cuando se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental.

Además nos sumamos en el enunciado del número 147 del Laudato si, que menciona la importancia de que para hablar de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde transcurre la existencia de las personas. Los escenarios que nos rodean influyen en nuestro modo de ver, es decir, la cosmovisión indígena de la Sierra Norte de Puebla plantea desde la cotidianidad las formas de relacionamiento necesarias, dignas y otras que necesitan transformación lo cual las propias personas  tienen la obligación de reflexionar colectivamente sin que ninguna otra forma de pensamiento se imponga pues deja de ser digna.

Por último nos sumamos al llamado del Laudato si, a las personas de buena voluntad y a todas quienes habitan la tierra al cuidado y preservación de la casa en común. Este llamado lo replicamos pues es la base, ánimo y convicción de hombres y mujeres que defienden la Sierra Norte de Megaproyectos preservando la casa en común desde la cosmovisión totonaku y náhuatl la cual tiene los elementos de integralidad que en todo el Laudato si menciona. La invitación está abierta a solidarizarse, difundir, informarse, dialogar y cuidar la casa en común.

 

*Centro de Estudios Ecuménicos




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