Tras un año de permanecer cerrado, el Mutec abre con retrospectiva gráfica de Francisco Toledo

“Gráfica de Francisco Toledo” se conforma de 234 piezas que el artista juchiteco realizó en los talleres de Mario Reyes en la Ciudad de México (1968 a 1999) y Fernando Sandoval en Oaxaca (1999 a 2018) ■ Abraham Paredes

Luego de casi un año de estar cerrado a causa del temblor del 19 de septiembre, y a más tiempo de permanecer casi inactivo, vacío, con una prensa usada de manera esporádica y una biblioteca con libros apenas hojeados, fue reabierto el Museo Taller Erasto Cortés (Mutec), otrora centro clave de producción, difusión y exhibición del grabado en Puebla y la región.

Solamente un personaje clave de la disciplina en México y el orbe internacional pudo lograr su apertura: el maestro oaxaqueño Francisco Toledo, el mismo que desde su fundación en el año 2000 brindó su apoyo con la donación de obra gráfica y bibliográfica, esta última contabilizada en más de tres mil libros del tema.

Bajo el nombre de “Gráfica de Francisco Toledo”, fue inaugurada esta exposición con la presencia de funcionarios federales y estatales –incluso a algunos que nunca se les ve en algún acto. Ahí se indicó que la intervención del Mutec incluyó el reforzamiento de la estructura de la sala permanente y la biblioteca.


En dicho acto también se informó que la biblioteca Emilio Ortiz (1936–1988), un reconocido grabador con un “temperamento negado para la espectacularidad” y una “tendencia a crear ambientes de enclaustramiento, obsesión o juguetonas pesadillas” –como escribió Raquel Tibol–, deja su nombre de 18 años para llamarse Francisco Toledo, en honor al grabador mexicano.

Ello, porque en los últimos 30 años, Toledo ha apoyado proyectos como el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo y el Centro de las Artes San Agustín, CASA, así como su trabajo en el diseño del jardín etnobotánico parte del Centro Cultura de Santo Domingo y su proyecto de rescate de la ex fábrica de textiles La Soledad.

“Gráfica de Francisco Toledo” se conforma de 234 piezas que el artista juchiteco realizó en los talleres de Mario Reyes en la Ciudad de México (1968 a 1999) y Fernando Sandoval en Oaxaca (1999 a 2018).

Hay xilografías, punta seca, aguafuerte, aguatinta y mezzotinta; se incluyó un video en el cual el maestro enseña cada una de estas técnicas.

Destaca además la inclusión de “pruebas de estado” de sus trabajos de los años 70 a los 90 del siglo anterior que Mario Reyes guardó, y que Toledo consiguió luego de un arreglo con Teresa Vásquez, viuda de Reyes, para cederlas a la Colección Toledo del Instituto Nacional de Bellas Artes.

En el caso de los grabados realizados en el taller de Fernando Sandoval refieren a las series más recientes que tienen que ver con los temblores que afectaron el Istmo de Tehuantepec en septiembre pasado.

El Mutec, cabe recordar, es un espacio en el que se resguarda –o se resguardaba– una importante colección de gráfica donada por la familia de Erasto Cortés Juárez (Tepeaca, Puebla, 26 de agosto de 1900–Ciudad de México, 1972), en la que se incluyen obras de su autoría y una valiosa colección de grabado mexicano contemporáneo que estudió a lo largo de su vida y que incluye piezas de Antonio Trejo, Luis García Robledo, Adolfo Mexiac, Xavier Guerrero Íñiguez, Raúl Anguiano, Gabriel Vicente Gaona “Picheta”, Manuel Pérez Coronado, Trinidad Osorio, Leopoldo Méndez, Fernando Ramírez Osorio y José Guadalupe Posada.

Al acervo se suman las donaciones que han hecho artistas como José Luis Cuevas, Manuel Felguerez, Vlady, José Lazcarro o el propio Toledo, y que suman más de 900 piezas.

Francisco Toledo y el Mutec comenzaron un trabajo conjunto en el año 2000, cuando el artista donó un total de 90 piezas, entre ellas la carpeta de grabados Un informe para una Academia, que se exhibió en julio de 2010, siendo esa una de las dos las exposiciones temporales del oaxaqueño en Puebla, pues la otra fue en 2004, con la colección Xilografías de Toledo. Incluso, entonces, se consideraba que “el Mutec era el niño consentido del maestro Toledo, pues si sus hijos estaban en Oaxaca, su hijo adoptivo estaba en Puebla.