El 87.7% de las trabajadoras domésticas en México sin prestaciones laborales

Cortesía: OXFAM / OMX-CIIDIS

Trabajadoras del servicio doméstico afirmaron que su trabajo es poco valorado y sus derechos poco respetados. Según encuesta del INEGI, 6 de cada 10 aseguran que sus derechos son poco respetados, 9 de cada 10 afirmaron que su trabajo es poco valorado y un 87.7 por ciento no cuentan con prestaciones laborales.

Esta semana INEGI y Conapred publicaron los resultados de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) del 2017, que ubica a Puebla como la entidad con el nivel más alto de ciudadanos que reportaron actos de discriminación.


Conapred define el trabajo doméstico como “el realizado en un hogar y para él, incluidas las tareas domésticas, el cuidado de niños y otros cuidados personales“. De acuerdo al informe del último trimestre del 2017 de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), los puestos que más ocupan las mujeres dentro del empleo doméstico son cuidadoras de niños y ancianos, lavanderas, planchadoras y cocineras en contraste con el trabajo del hombre que se remite a la jardinería, vigilancia o chofer.

Cabe mencionar que el trabajo doméstico está catalogado entre los empleos que engloba la economía informal -60 por ciento de la fuerza productiva en México-; el nivel de marginalidad y discriminación hacía estas trabajadoras crece por indicadores como la escolaridad promedio que oscila entre la secundaria (38 por ciento). La mayoría son mujeres de entre 30 y 49 años (52 por ciento) pero 1 de cada 5 comenzaron entre los 10 y 15 años de edad; estos factores las condicionan socialmente a consentir la precarización de su situación laboral ya que apenas un 4 por cierto tienen acceso a la seguridad social.

Asimismo, Oxfam México (Oxford Committee for Famine Relief) lanzó una campaña de concientización sobre el trabajo doméstico y dio a conocer varios estudios y notas sobre este, donde se señala que el empleo doméstico es una de las bases para el desarrollo económico y social de los países (en México implica el 24 por ciento del Producto Interno Bruto) y que las mujeres en zonas urbanas, sea de forma remunerada o no, dedican en promedio cuatro horas más que los hombres a esta tarea al día; cifra que en zonas rurales se dispara.

Promesas de campaña para las trabajadoras domésticas

Activistas, organizaciones y actores políticos que luchan contra la precarización del trabajo doméstico (inevitablemente atravesado por la violencia de género) esperan que a través de un congreso, gabinete presidencial y administraciones municipales con paridad de género el tema no se quede archivado por otros tres o seis años impulsando políticas sociales al respecto. Durante campañas, los dos candidatos presidenciales que hicieron planteamientos al respecto fue el priista Jose Antonio Meade, proponiendo la deducción de impuestos sobre las aportaciones voluntarias de los patrones para la seguridad social de las empleadas, y la candidata independiente Margarita Zavala, proponiendo que empleadas y empleados domésticos contaran con prestaciones de seguridad social y su sueldo fuera deducible del Impuesto Sobre la Renta.

Hasta el momento, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador no ha hecho ningún posicionamiento al respecto; su futura secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, sostuvo que es “inaceptable que el 97 por ciento de las empleadas del hogar no cuente con acceso a seguridad social” y urgió en la necesidad de proponer e impulsar algún mecanismo sencillo y ágil para afiliación y aportaciones por parte de quien las contrate durante un foro en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) en abril.