Todos juntos por la reconstrucción de México

El jinete aún no toma las riendas, ni empieza a trotar o cabalgar, ni siquiera trepa al caballo; sin embargo, los escépticos se escuchan tratando de medir las capacidades del jinete. En sentido metafórico, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, aun no toma las riendas del país y los escépticos ya lo cuestionan, coinciden en ser los mismos de siempre. López Obrador esperará los tiempos que la ley establece para tomar protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, y entonces, iniciar el camino a la cuarta trasformación de la vida pública de México.

Tras la entrega de la constancia de mayoría por el TEPJF como presidente electo, el pasado 8 de agosto, se escuchó a un López Obrador sereno, sencillo, conciliador, pero firme y convencido de los urgentes cambios que reclaman los mexicanos.

Es momento de dar paso a la civilidad política, a nuevos términos y acuerdos a fin de abonar a la recomposición económica, social, política, moral, patrimonial y ambiental de México. Gobierno y sociedad son llamados a sumarse a la reconstrucción local y nacional, así conviene al país; incluso, algunos de los más acérrimos detractores, tras el triunfo abrumador del tabasqueño, acudieron en un ambiente de concordia y certidumbre a felicitarle y sumarse.


Seis años no alcanzarán para sanear a México, pero iniciar con honestidad, justicia, libertad y eficiencia, irá acabando con privilegios, excesos y simulaciones. Quedarán sentadas las bases para continuar con una sociedad dispuesta a seguir construyendo su bienestar; finalmente, lo que eligió la mayoría es que a todos nos vaya bien; que haya oportunidades de empleo suficientes y con salario digno, acceso a la educación, a la alimentación, a la salud, a la vivienda, a la seguridad, derecho al descanso, a vivir en paz, ser felices y vivir en armonía con la naturaleza y todos los seres vivos.

La dirigencia nacional del PRI, declaró que vigilará que AMLO cumpla sus promesas de campaña, declaración absurda e inmoral, como han sido los gobiernos emanados de ese partido, responsables de la actual decadencia de México, quienes por décadas han causado agravios al erario público, saqueo de recursos naturales, corrupción, impunidad y concupiscencias con el PAN y aliados perversos.

La reconciliación no debe pasar por alto a la justicia, quien haya causado agravios a la nación, debe rendir cuentas y reparar los daños, otras naciones han dado el ejemplo a México. La credibilidad es producto de la confianza y resultado de la congruencia entre el discurso y las acciones; por ello, bajo estas circunstancias el perdón no debe ser olvido; quien haya dispuesto de los fondos públicos para rentas privadas, debe someterse a la ley para sanear a México.

Recuperar la seguridad, la paz y el progreso en medio de tantos escombros, no será fácil, pero es el reclamo de las mayorías que ven en el cambio una esperanza. México conseguirá avanzar en su reconstrucción a pesar de algunas inercias que ya son las menores, eso es lo que a todos conviene ¡pero ya!