The Panama papers

El Consorcio Internacional de Periodistas Investigadores (ICIJ por sus siglas en inglés) compartió la semana pasada una serie de documentos conocidos como los “Panama Papers”¸un archivo de más de 2,600 GB de información en donde se detalla cómo los ricos y poderosos utilizan la firma panameña Mossack Fonseca para esconder su dinero en paraísos fiscales. El problema es que esta firma no tiene interés en dar a conocer cómo es empleada para operaciones ilícitas, desde la evasión de impuestos hasta la trata de personas y la pedofilia. Mossack Fonseca se ha declarado no responsable, pero yo creo que su futuro no es tan brillante como espera, ya que esta filtración de documentos es un duro golpe que reconoce una realidad incómoda: la impunidad reina en todo el mundo. Sí, es cierto, a veces nos damos cuenta y logramos llevar a la justicia a algún empresario que se dedicaba a negocios ilícitos, pero por cada uno en la cárcel hay otros 10 libres. Esta firma legal es responsable del sufrimiento de miles de personas y sus abogados duermen tranquilamente en sus casas gigantescas y sus vidas llenas de lujos. Es increíble que una firma panameña sea la causante de penas en tantos países diferentes a costa de tantas personas. La doble moral que acecha al mundo es la misma que causa esta impunidad, ¿Dónde está la ética profesional en Mossack Fonseca? Desapareció desde la primera vez que les ofrecieron cantidades impresionantes de dinero para esconder las actividades de algún ex político que no pudo contenerse y tomar más de lo que le correspondía. No imagino un mundo donde las personas no piensan en las consecuencias de sus acciones, sobre todo cuando éstas tienen un alcance tan grande. Probablemente se defienden pensando en que ellos no son los que están causando el mal, que solo están ayudando a una persona a esconder su dinero. Aparentemente vale más el capital que la estabilidad y la seguridad de muchos más… al fin las personas afecatadas no pueden pagar los servicios de Mossack Fonseca, entonces se quedan callados ante las atrocidades que los integrantes del despacho ayudaron a cometer. Que sigan bombardeando Siria y otros países del este, que sigan violando mujeres en Rusia, que sigan lavando el dinero del narcotráfico, que siga entrando el dinero a Mossack Fonseca y que sigan durmiendo en paz a sabiendas de lo que han hecho. La ética ya no es un factor en este caso. No existe y fue cambiada por la impunidad. Pero que esto no nos desaliente. Sí es posible lograr un cambio y los “Panama Papers” lo demuestran. Se necesitan personas capaces para hacer lo correcto, personas con ética dispuestas a cambiar al mundo.