Tersa sucesión y contradicciones

FOTO: cortesía Jornada Nacional

No obstante los múltiples problemas que padecemos actualmente. A los que se suman los nuevos por la debilidad de un gobierno que se va. Y los embrollos que crea uno que llega con puntos de vista diferentes al saliente. Más la prisa de los ciudadanos para que exista otro horizonte que les permita tener una mejor situación. En el tercer encuentro en Los Pinos entre Andrés Manuel y Peña Nieto pareciera que estamos en un país civilizado al máximo en donde priva la armonía y todo será una transición de miel y agradecimientos.

Reunidos con la mayoría de su equipo, López Obrador y Enrique dieron una conferencia de prensa en la cual abordaron varios asuntos y contestaron  algunas preguntas que estaban en el ambiente.

El de Atlacomulco hizo varias afirmaciones que ni él mismo cree. Señaló que hay estabilidad política, cuando la crisis de partidos, exceptuando a Morena, es terrible. Baste señalar que en una reciente encuesta se dice que los mexicanos se identifican: 8.4 por ciento con el PAN,  7.8 por ciento con el PRI y 1.2 por ciento con el PRD. En tanto, 45.6 lo hacen con Morena y 60 por ciento apoya  a Manuelovich.


Ello muestra un régimen que ya no funciona, por lo que vendrán cambios profundos de lo vivido en los últimos treinta años.

Además, Peña Nieto dijo que nuestro país se encuentra en armonía y paz social, algo que ni siquiera en las telenovelas encontramos. Aunque aceptó que hay áreas de inseguridad social; desgraciadamente  la mayoría en la nación.

No contento, Enrique apuntó que hay estabilidad económica y nos hereda una deuda pública manejable. Desconoce, ignora o ni siquiera se ha dado cuenta que la relativa tranquilidad económica se debe a que el triunfo de Andrés Manuel fue arrollador y los mercados lo aceptaron. Pero de eso a  que el endeudamiento de más de cincuenta por ciento del PIB es manejable, del cual hay que pagar 533 mil millones de pesos anualmente  únicamente por los intereses, es de un cinismo impresionante.

Entre los asistentes estaban con caras largas y nerviosismo evidente: Rosario Robles, que llegó al final; Gerardo Ruiz Esparza, míster socavón; el señor Alberto Elías, que sigue de encargado de la PGR luego de un año sin resolver nada y embrollando casos, y los muy solemnes secretarios de la Defensa y Marina, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, respectivamente, quienes innecesariamente atacaron en campaña al hoy presidente electo.

Muy gentil o buen torero, López Obrador dijo que la posición durante el proceso electoral de Peña Nieto fue imparcial, algo que no vimos por ningún lado ya que los ataques a Ricardo Anaya de la PGR y el fraude en muchos lugares por las famosas pandillas tricolores fueron  lo notorio, aunque ante un resultado tan adverso no les quedó más remedio al gobierno en turno que aceptar lo inevitable para no enardecer más el ambiente en su contra, el cual  estaba presente en  el 80 por ciento de la población.

Dos puntos fueron los de mayor discrepancia: el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y la reforma educativa.

El segundo asunto estuvo precedido por una conferencia que dio a mediodía, Elba Esther Gordillo, justo al inicio anual de clases. Ella se presentó como una presa política liberada y quien, según anotó,  impidió que la modificación en la enseñanza primaria se llevara a cabo. Exageraciones de la llamada Maestra. Que va por la revancha contra los que la encarcelaron y los que en la SEP, como Otto Granados Roldán y Aurelio Nuño, son tan descuidados que en los libros de texto ponen una mano con seis dedos.

Enrique dijo que la mal llamada reforma educativa irá adelante. López Obrador tranquilamente aseguró que se derogará.

Interrogado por la reportera de Reforma, Claudia Guerrero, acerca de si habrá investigaciones de fraudes como el de Odebrecht y demás, el también mandatario electo  dijo que no debemos adelantarnos,  pues todo se investigará. En el caso del aeropuerto, por ejemplo, anotó que  han recibido información apegada a lo ocurrido y en base a ello tomarán las determinaciones pertinentes.

Supimos que en una excavadora hidráulica fue engullida en los terrenos del NAIM y que según los expertos la zona se hunde de 20 a 40 centímetros por año. Algo que no se dijo en la reunión pero que saldrá más adelante.

Cambio aterciopelado pero con muchos pendientes y futuras reacciones.

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