Por tercera ocasión en 2 semanas, creadores dicen no al programa Artistas urbanos

Se reunieron en el zócalo. Lo hicieron con demandas pero también con júbilo y comunalidad. Esta vez fue necesario utilizar el espacio público más común en la ciudad para levantar la voz. En conjunto, artistas, promotores y ciudadanos de a pie participaron de una protesta pacífica -más no pasiva- para exigir que el llamado programa de Artistas urbanos sea derogado o bien se llame a un foro público para su discusión.

Por tercera ocasión en dos semanas, este gremio se reunió y protestó en contra del cabildo poblano y el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP) por avalar este dictamen que fue recientemente publicado en el Periódico Oficial del estado de Puebla.

Ahí en la plancha, compitiendo con los ruidosos stands de universidades privadas organizadas en torno a una feria y al propio IMACP que instaló su domo de proyecciones, casi un centenar de personas se reunieron ayer domingo durante más de seis horas para reclamar un derecho: la libre expresión.


El programa de Artistas urbanos, dijo en su turno la artista performancera y activista Itzell Sánchez, deja ver además que los regidores -como el panista Miguel Méndez, impulsor de la ley- no saben quiénes son los artistas de esta ciudad y se atreven a decidir por ellos.

“No preguntan, por lo que ahora salimos a decir no. Les exigimos a los políticos que actúen consultando a la población”, dijo frente a reconocidos artistas como Antonio Álvarez Morán, Juan Moneda y Carlos Arellano, participantes del reclamo.

Para la poeta María Villatoro, que tuvo que lanzar su mensaje a pulmón abierto puesto que fue retirada la electricidad en el zócalo, es cuestionable cómo funcionarios públicos que no tienen preparación estética sean los encargados de realizar un casting a los artistas para determinar si obtendrán su permiso o no. “Quién decide que tan bueno o no es el espectáculo es el público, no el IMACP”, señaló.

Villatoro dijo que la movilización, que era ante todo ciudadana, trataba de salvaguardar la libertad que “nos queda, porque no estamos de acuerdo con el gobierno y con sus imposiciones fascistas”. Enfatizó que si México olvida, el arte tiene memoria porque pertenece al pueblo, a la calle.

Cuestionó además la manera en que se obviaron a los artistas durante ocho meses que, según el regidor Miguel Méndez, duró la discusión de esta reglamentación que se aprobó hace 15 días. “Dónde está la democracia, dónde están las preguntas al pueblo. Los artistas decimos ¡ya basta!”.

De manera personal, recordó que hace días lanzó un reto a la directora del IMACP, Anel Nochebuena para un mano a mano poético en el que de alguna forma se midiera su talento. Para la poeta, fue claro, al no asistir al acto la funcionaria deja ver que “no tiene con qué sustentarse, no tiene autoridad poética ni estética, pese a su licenciatura en la Universidad de las Américas Puebla y su doctorado”.

En ese sentido, la crítica de arte Elvia de la Barquera consideró que la poesía era un reto de altura con el que la funcionaria municipal podría demostrar la validez de este programa. Para la colaboradora de esta casa editorial, los políticos están para gestionar y crear mecanismos con los que se genere trabajo. “Estamos peor que en el medioevo porque si estuviéramos en una democracia esto no estaría pasando, no tendrían miedo a nuestra voz”.

De igual forma, tras leer algo de su obra, el poeta Jorge Ayala consideró que ha sido violada la frase que corona el escudo de esta ciudad: “Y dios bajó a sus ángeles para cuidarla”, que ahora debe ser leída como “Y los buitres bajaron a destruir la ciudad”.

Este programa de Artistas Urbanos, advirtió otro de los participantes, tiene que ver con el Capítulo 16 que regula a todo aquel que está en la calle: prostitutas, ambulantes, franeleros y demás, quienes tienen el derecho al trabajo. Con ello, agregó al micrófono al inicio del acto de protesta, se ataca al Artículo 5 constitucional que indica que nadie puede firmar un contrato que demerite su condición humana. “Los que ya accedieron al programa ya accedieron a tener una vida menos digna”, consideró.