Con su talento, la artesana Manuela Lino preserva la tradición del textil poblano

Foto Abraham Paredes

Flores, árboles, pájaros y grecas de variados colores pueblan el trabajo de Manuela Cecilia Lino Bello, artesana originaria de Hueyapan, quien recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura 2016, en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, por su elaboración de textiles, su incursión en la comercialización y rescate del bordado tradicional y de los tintes naturales para textiles a base de plantas.

En sus piezas, la creadora deja ver la forma en que, con su talento, preserva los conocimientos antiguos que le fueron legados.

Desde 1949, a los siete años de edad, Manuela Cecilia Lino se interesó por combinar colores y bordar, a la par de aprender tejido en telar de cintura, todo ello bajo el amparo y el conocimiento de su mamá y de su abuela.


“Mis primeros hilados sirvieron para mis cintos, porque unos me quedaban delgados y otros más gruesos; los usaba con mi falda negra y mi camisa de labores. Me quedé en cuarto año de primaria y me da mucha ilusión que mis hijos siguieran adelante y estudiaran”, comentó Lino Bello.

La también merecedora del galardón nacional Leyendas Vivientes, otorgado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), a sus 74 años todavía disfruta teñir con añil, como hacía su abuela.

“Me gusta mucho el teñido, combinar colores, aunque ya no veo bien; hay personas que trabajan conmigo y me ayudan a bordar, pero yo selecciono mis colores y también los guío para las grecas”, explica la artesana, cuyos textiles son únicos.

En Hueyapan, municipio ubicado en la Sierra Norte de Puebla, doña Manuela comparte su manera de tratar y tejer la lana con nuevas generaciones de artesanos. A ellos, les enseña las técnicas de teñido con añil y cochinilla, así como la forma de bordar, ya sea con punto de cruz o punto de lado, que también le llaman de doble vista.

No obstante, Manuela Cecilia Lino dice durante una entrevista aparecida en La Jornada que en su trabajo lo que más disfruta es teñir y formar los bordados con dibujos de animalitos: lo mismo conejos que ardillas, perros, pájaros y venados.

También se emociona al hablar de los colores. La base principal es el añil, porque se logra el negro y varios azules; de la cochinilla sale un rojo y rosa intenso, tonos que dependen de la hierba con la que se mezcle.

 

La máxima promotora de las técnicas, la indumentaria y los diseños

 

Fue a finales de la década de los años 70 que empleados del Instituto Nacional Indigenista de Teziutlán, Puebla, orientaron a las mujeres en la comercialización de sus prendas y las capacitaron también en la venta de sus productos, para evitar a los intermediarios.

De esa época, doña Manuela recuerda: “Empezamos a sacar productos y grandes cantidades. Una parte se llevaba a Chiapas y otra a Colima. Fonart escogió lo que teníamos que hacer, como unos chales regulares, para que no salieran tan caros y los compraran”.

No obstante, recordó que no todo fue fácil pues hubo momentos en que la artesanía no le dejaba ganancias.

Por ello, Lino Bello y otras bordadoras de la región se organizaron y crearon la organización Tamachichíjhuatl, que logró congregar hasta 200 mujeres nahuas. De dicha organización, ella fue su presidente durante 12 años.

De esta forma, las mujeres artesanas rescataron las técnicas de tintura, bordados y de piezas tradicionales de Hueyapan, como el tomicotón y el chal.

A la distancia, Lino Bello consideró que es importante que no se dejen de elaborar los textiles y que los jóvenes preserven las tradiciones de sus ancestros.

“Ahora que me invitaron a recibir mi premio me dio mucha ilusión, gusto y hasta miedo, porque no estamos acostumbrados a salir mucho”, señaló Manuela Cecilia Lino, quien recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura 2016 de manos del presidente Enrique Peña Nieto.

Dicho premio, reconoce a doña Manuela Cecilia como la máxima promotora del rescate de las técnicas tintóreas, la indumentaria y los diseños tradicionales de Hueyapan. Además de ser la exponente más reconocida del arte de su comunidad, que cuenta con importantes premios y reconocimientos.

En el técnico e histórico se reconoce que es portadora de los conocimientos de tintorería artesanal mejor preservados en México desde la época prehispánica, como el teñido con añil logrado mediante procesos de fermentación natural con “agua de simiente” y “tezuatl” (hierba local), lo cual es único en el país.

Mientras que en el renglón académico, los tonos de los teñidos de Lino Bello son referencia actual para el establecimiento de parámetros colorimétricos científicos para el examen de obras de arte en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.