Tabaco en América, 2018

Fumar constituye un problema de salud grave a nivel mundial. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), a través de un interesante documento titulado: Informe sobre el control del tabaco en la región de las Américas 2018, lo plasma en una forma verdaderamente llamativa, mencionando que un tercio de los países de América, no aplican medidas efectivas para evitar el consumo de tabaco, condicionando que no se dé un avance en el control de esta verdadera epidemia, siendo que esta planta prehispánica constituye una contribución del altiplano andino a nivel universal.

En efecto se han presentado avances en este fenómeno social; sin embargo, los gobiernos deben atender a este problema, en una forma urgente, para aplicar las recomendaciones que se han calificado como imprescindibles para salvar vidas.

En América, se han reducido los índices de tabaquismo en 17 por ciento; sin embargo está por debajo de 20 por ciento que se ha dado a nivel mundial. Esto significa que uno de cada cinco adultos mayores de 15 años, consume productos del tabaco provocando un número elevado de factores que alteran la salud, solamente considerando a aquellos padecimientos como causantes de enfermedades no transmisibles.


En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, existe un franco compromiso para reducir hasta en un tercio, las muertes prematuras por estos padecimientos; y es que alrededor de 2000 personas fallecen a diario por los efectos adversos provocados por la exposición al humo del tabaco, condición que se va a acelerar a menos de que se establezcan adecuadas medidas preventivas, las cuales implican reforzar las normas para limitar las áreas libres de humo de tabaco; inclusión obligatoria de advertencias sanitarias que gráficamente y en gran tamaño, muestren efectos nocivos del tabaco en cajetillas; incremento en impuestos sobre productos para fumar y finalmente, prohibir totalmente la publicidad, promoción y patrocinio de la industria tabacalera. Desgraciadamente en la actualidad, 12 de 35 países de las Américas no aplican ni una sola de estas medidas.

De las ocho principales causas de mortalidad a nivel mundial, seis tienen como factor de riesgo el tabaquismo, sobresaliendo enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, cáncer y diabetes. Estas son responsables de 70 por ciento de defunciones, es decir, 39,5 millones de fallecimientos por año y de estas, 38 por ciento ocurren en una forma prematura, es decir, entre los 30 y 70 años de edad.

Existen razones de peso que limitan las acciones preventivas, como la forma en la que las industrias tabacaleras ejercen una influencia negativa en contra de la OPS, como el argumento de que, desde el punto de vista económico, hay elementos de suficiente peso como para estimular el consumo. A esto se debe sumar la fácil adquisición de tabaco en una gran variedad de presentaciones y una publicidad que se puede calificar como agresiva hacia amplios grupos de jóvenes, que en una forma muy fácil se convierten en dependientes de la nicotina; sin embargo, el gasto en salud que deben invertir los gobiernos se convierte en algo tan caro, que la economía se ve afectada en una forma realmente negativa.

Fumar mata. Si no mata, enferma. Provoca dependencias extremadamente difíciles de controlar. Se genera un gasto directo muy alto y el costo de atender enfermedades que son consecuencia del tabaquismo, sobrepasa lo imaginable. Por esta y muchas otras razones, jamás estará por demás hacer la recomendación de evitar el tabaquismo que indudablemente constituye una de las principales causas prevenibles de morbilidad y mortalidad, en la actualidad.

Nota:

Para poder tener completo el Informe sobre el control del tabaco en la región de las Américas 2018, me lo pueden solicitar por medio del correo electrónico.