Surrealismo puro

Cartas a Gracia

La nota de color esta semana tiene varios tópicos Gracia, y correrían en primer instancia a cargo de la declaración de prensa que concediera Elba Esther Gordillo el 20 de agosto, incluidos vítores de sus seguidores y diatribas mediante las que sus críticos le solicitan “que regrese, sí, pero lo que se llevó”, incluidas cantidades multimillonarias, obras de arte, 163 propiedades –entre las que se encontrarían hoteles boutique– que tendría, en México y en el extranjero según versiones de la CNTE. En el mismo tenor, se ubicaría  la conferencia con medios de comunicación que sostuvieran ese mismo día Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador en la que destacaría por el lado del primero, la insistencia en mantener la reforma educativa por lo menos los 93 días que le restan en la chamba, y del segundo, la declaratoria de cancelación de la misma en tanto asuma la titularidad.

Relegado al turno vespertino –pa’ que vea lo que se siente dirían niñas y niños–, Otto Granados aprovecharía lo que resta de sus 15 minutos de fama Gracia, para resaltar “los datos que hablan del éxito”. Datos educativos de los que casi no se hablaría pero que cuentan mucho –señalaría previamente su jefe– y desde su óptica por supuesto, presentaría a la sociedad la visión de un vaso medio lleno, aun y cuando muchas y muchos, lo perciban medio vacío. Con un escenario montado ex profeso para inaugurar el ciclo escolar 2018–2019 “en una de las mejores escuelas del país”, designada por el titular del Ejecutivo federal –acotaría–, acompañado por Juan Díaz de la Torre, funcionarios escolares, maestras, maestros, madres y padres de familia y por niñas y niños que pronto se aburrirían, mostrando a cuadro su hastío y desinterés por un mensaje –que les ignoraba– orientado a responder a quienes osan criticar “los beneficios” generados por una reforma cuestionada de origen.


Repetiría la cantaleta. Tras resaltar que ese día 20 de agosto habría iniciado –parcialmente– la aplicación del nuevo modelo educativo, cuestión que le brindaría la oportunidad para “hacer un contraste entre los objetivos que se propuso la reforma, mejores maestros, mejores escuelas, mejores contenidos y mejores logros de aprendizaje, y las metas alcanzadas seis años después”. Sin embargo Gracia y a pesar de tu sagacidad y experiencia para encontrar información oculta y manoseada por no estar actualizada, podríamos –solo con lo que tenemos– confrontar algunas de las cifras discurridas frente a un auditorio interesado en que el evento concluyera. Señalaría Otto que 1 520 000 maestras y maestros sustentarían alguna de las evaluaciones. El dato podría ser cierto con el San Benito de que mezcla los de chile, con los de dulce y de manteca, enmascarando el fracaso de la evaluación de permanencia en el Servicio Profesional Docente, sustentada tan solo por una de cada cuatro maestras y maestros del total propuestas y propuestos para realizarlo, incumpliendo la meta trazada originalmente, a pesar de los 188 mil convocados a los exámenes del mes de noviembre quienes, por conversaciones entre los encargados del despacho y por el boicot convocado por la CNTE, se encontrarían en veremos.

Otras de la cifras manipuladas Gracia, –por cierto ocurrencias de Javier Treviño, subsecretario de Educación Básica– se referirían al rubro “mejores escuelas” al que se habrían invertido 139 000 millones de pesos sobre los 75 000 millones de pesos anunciados originalmente, provenientes de la bolsa de valores (50 mil millones), y del presupuesto regular que ascendería a 7 500 mil millones anuales. Sin discutir la cantidad final y de donde habría salido, valdría la pena destacar que los gobiernos de la entidades, cinchados para firmar un acuerdo que garantizaría que solo una de cada seis escuelas recibiera un mantenimiento mayor, hipotecaran el destino del 25 por ciento –por 20 años– de los recursos de construcción del Fondo de Aportaciones Múltiples, para cubrir “compromisos bursátiles por 110 mil 398 millones de pesos (…) de los cuales 60 mil 398.12 millones corresponden a intereses y 50 mil millones, al principal”. Tu comentario sarcástico mediante el que haces notar el bonito negocio, tiene razón plena y justificada; tanto como aquel en el que refieres que a un año del sismo del 19 de septiembre, el porcentaje de escuelas que no se han rehabilitado al 100 por ciento es alto. Gutiérrez de la Garza (ex director del INIFED) reconocería que al mes de junio pasado, “38 por ciento de los inmuebles con daños moderados y severos, (…) 20 por ciento de las que cuentan con daños menores (…) y 6 por ciento de las catalogadas con daños mayores”, aún no son reparadas. Las escuelas de Chiapas, Oaxaca, y Puebla sufrirían del mal de ojo. La inacción de los responsables les hace padecer las consecuencias –niñas y niños sin escuela o tomando clases en aulas improvisadas–, a pesar de los recursos destinados.

Otro de los datos del éxito de la reforma educativa se vería Gracia –según el evangelio de Otto–, en la aseveración “hoy los alumnos empiezan a mostrar mejores logros de aprendizaje, en la prueba PLANEA, por ejemplo, donde 11 estados incrementaron su puntaje promedio en Lenguaje y comunicación y 18 en Matemáticas”; sin embargo, como me lo haces notar utilizando cifras y porcentaje oficiales publicados por el INNE, se demostraría sin mucha ciencia, un decremento de –3 por ciento en Matemáticas y de –5 por ciento en Lenguaje y Comunicación, en el promedio nacional que obtuvieran quienes sustentaron la evaluación 2017 respecto a quienes la presentaron en 2015. Las cifras oficiales podrían mentir Gracia; no obstante las consultadas muestran a la inversa, que estudiantes de 10 entidades obtuvieron puntajes menores entre –1 y –28 puntos en Matemáticas, lo mismo que alumnas y alumnos de 18 estados fueron calificados con –2 y 28 puntos en el parámetro de referencia. Surrealismo puro Gracia, el éxito brilla por su ausencia lo mismo que los mejores logros de aprendizaje.