Suplementos que no sirven

Recientemente fue publicado un artículo en la revista del Colegio Americano de Cardiología1 que tiene, como título “Suplementos de Vitaminas y Minerales para la prevención de Enfermedad Cardiovascular”. En este documento se concluye que el consumo de estos productos nutricionales, no aportan beneficios sustanciales que eviten la enfermedad.

Muchos aspectos se prestan a discusión, desde el mismo concepto de suplementos y complementos. Si entendemos que la palabra suplir se refiere a la necesidad de cubrir la falta de alguna vitamina o algún mineral, que no se obtenga a través de la alimentación; y como complemento a aquel elemento que refuerce a los nutrientes que se ingieren al alimentarnos, los médicos deberíamos hacer pruebas de laboratorio o deducir clínicamente si hay alguna deficiencia de vitaminas (avitaminosis) o minerales, en caso de indicar suplementos nutricionales, condición poco práctica en la atención médica común, no solamente porque los estudios son caros sino porque en la actualidad, la variedad de alimentos a los que se tiene acceso, condiciona que las deficiencias vitamínicas constituyan un problema de salud que, al menos en el medio urbano, no es tan común. Es así que en una forma más correcta, deberíamos indicar complementos de vitaminas o minerales, en lugar de “suplementos”.

Por otro lado, mercado de productos con estos elementos ha condicionado un abuso a través de la automedicación en primer lugar y por otro, el desconocimiento de las verdaderas funciones que tienen estas sustancias.


Es evidente que las enfermedades cardiovasculares son extremadamente frecuentes en la actualidad, con una cifra de 17.7 millones de muertes, contabilizadas solamente en el año 2015. De ahí han surgido una gran cantidad de alternativas para intentar prevenir este grave problema de salud, pues el gasto que se genera es particularmente elevado.

Tradicionalmente se han buscado múltiples opciones de índole preventiva para evitar enfermedades y proverbialmente se han empleado productos multivitamínicos que se orientan a mejorar la salud en general y sobre todo, prolongar la longevidad. Bajo esta óptica, nos encontramos bajo una situación en la que el consumo de vitaminas y minerales se ha literalmente disparado. Pero nos encontramos con una paradoja bastante clara. Por un lado, cada vez hay más individuos que sufren obesidad y sobrepeso, mientras existen alrededor de 805 millones de personas en el mundo que padecen hambre y, más o menos 2 mil millones de individuos que padecen graves carencias de micronutrientes. En nuestro país, 7 de cada 10 adultos tienen sobrepeso y el 18 por ciento de niños padecen los efectos de una nutrición deficiente, como bajo peso, baja talla o incluso, emaciación, que no es otra cosa que la delgadez excesiva y por lo mismo, gravemente patológica.

El estudio que mencionaba al principio, demostró que los suplementos con vitaminas y minerales no disminuyen el riesgo cardiovascular. Es más, contrariamente a lo que se ha pensado, no mejoran el riesgo de morir por cualquier otra causa. Sin embargo, hubo algunas vitaminas aparentemente benéficas, como el Ácido fólico, que mostró una reducción en el riesgo de padecer un infarto cerebral.

Por eso, es lógico pensar que la base de una buena salud está constituida por la cultura de los buenos hábitos dietéticos, ejercicio cotidiano, una buena dosis de recreación, con sueño suficiente y reparador. La alimentación rica en vegetales como frutas y verduras, brindan la suficiente cantidad de vitaminas y minerales, haciendo innecesario el consumo de productos como suplementos y complementos que no solamente son caros sino también, francamente inútiles para prevenir enfermedades. No es por demás recomendar la asesoría con nutriólogos ante cualquier duda y que sean ellos quienes en un momento dado, puedan hacer las recomendaciones pertinentes para poder orientar en una mejor forma, la prevención de enfermedades específicas. De otro modo, como la mayor parte del excedente de vitaminas se elimina por la orina, tomar estos productos es realmente el equivalente a orinar, bastante caro.

 

 

Referencia:

1 Jenkins et al. Supplemental Vitamins and Minerals Supplemental Vitamins and Minerals

J Am Coll Cardiol 2018;71:2570–84