Subsecretario de la SEP se siente traicionado y olvidado por el morenovallismo

Un funcionario que anda muy enojado, hasta con ganas de renunciar, es Ignacio Alvízar Linares, subsecretario de Educación Superior de la SEP estatal, pues se siente profundamente agraviado por la llegada de Fernando Morales Martínez a la dirigencia estatal del Partido Movimiento Ciudadano (PMC), pues es una posición que él sentía que lo correspondía controlar.

A Alvízar Linares se le nota afligido porque Rafael Moreno Valle Rosas no cumplió a cabalidad con los acuerdos que suscribió con las dirigencias nacional y local del PMC, que pasaban por darle al primero de ellos el control del partido en el estado, luego de que dicha fuerza política se acabó convirtiendo en una franquicia morenovallista.

El subsecretario de la SEP ya tenía previsto que la dirigencia estatal del PMC sería para Rocío del Carmen Vega Jiménez, quien era a tesorera del partido cuando estaba al frente del mismo José Ángel Pérez García.


Ese proyecto de poner a Rocío Vega de líder de Movimiento Ciudadano se vio frustrado de un día para otro cuando Moreno Valle y la cúpula del PMC dispusieron poner al frente del partido al ex priista Fernando Morales, sin consultar a ninguno de los dirigentes locales de esa fuerza política.

Todo empezó en 2015, cuando existía una ríspida relación entre el alcalde de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, y el entonces gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, como consecuencia de que el primero de ellos nunca se dejó someter por el morenovallismo y mantenía una posición crítica contra los abusos del titular del Poder Ejecutivo.

Moreno Valle en ese año se acercó a Dante Delgado, el dirigente y cacique del PMC, para pactar un acuerdo político en lo oscurito. Como resultado de ese acercamiento salió de Puebla mucho del financiamiento que habría utilizado el Partido Movimiento Ciudadano en su campaña electoral en Jalisco, en donde los comicios de la capital los ganó Enrique Alfaro.

Para el caso de Puebla, el PMC asumió una posición –acordada con Moreno Valle– de darle la espalda a su principal figura política, que era en ese entonces José Juan Espinosa Torres, quien acabó abandonando las filas de Movimiento Ciudadano.

Quien operó dicha traición fue Ignacio Alvízar Linares, quien era diputado local y se volvió un incondicional del morenovallismo, pese a que llegó al PMC de la mano de José Juan Espinosa.

Como premio –a su deslealtad hacia Espinosa Torres– le ofrecieron dos cosas: hacerlo funcionario del actual gobierno estatal –promesa cumplida con la Subsecretaría de Educación Superior– y darle el dominio total del PMC, para que lo controlara políticamente y sobre todo, las prerrogativas económicas que recibe dicha fuerza política.

Ignacio Alvízar ingenuamente creyó en la palabra de Moreno Valle y se quedó como el perro de las dos tortas: dejó de ser legislador –ya que pidió licencia para asumir el puesto que ocupa en la SEP– y no logró el manejo del PMC, en donde ya no lo toman en cuenta.

Y se quedó en la Secretaría de Educación Pública, donde su grado de maniobra es menor, ya que la titular de la SEP, Patricia Vázquez, le ha puesto límites a su actuar.