Sospechosa sustracción de documentos de la delegación de Sedatu

A eso de las 8:10 de la noche de este martes, ocho personas de manera apresurada, sigilosa, sacaron nueve cajas grandes llenas de documentos de una oficina de gobierno ubicada en el Centro Histórico de Puebla, para primero apilarlas en un estacionamiento y luego subirlas a toda prisa en una camioneta, la cual partió a toda velocidad. Esa acción hace suponer que seguramente se utilizará para ocultar malos manejos de programas y recursos públicos o se empleará dicha información oficial para el actual proceso electoral.

La oficina en cuestión se ubica en la 9 Oriente, casi llegando a la esquina de la 16 de Septiembre, en pleno Centro Histórico. Se trata de la delegación de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que es la segunda representación del gobierno federal en lo que se refiere a manejo de presupuesto en Puebla.

Un testigo que vio la sustracción de documentos, señala que todo indica que el equipo que participó era de Lorenzo Rivera Sosa, quien hace unos días renunció al cargo de delegado de la Sedatu y ahora, es precandidato del PRI a diputado federal por el distrito II, con cabecera en Zacatlán.


El principal elemento de sospecha de que algo turbio se cometió con ese retiro de nueve cajas de documentos, es la hora en que ocurrió, pues a las 8 de la noche ya nadie se encuentra laborando, y la calle en donde se ubica la Sedatu es muy solitaria. Es decir la operación se hizo con la intención de que nadie se percatara del traslado de las cajas.

Se supone que en las oficinas públicas no se pueden introducir computadoras o cajas de documentos sin primero ser revisadas por personal de seguridad, que marca los objetos o de plano los retiene, como una medida para evitar el robo de información. Ese mismo procedimiento se utiliza para sacar de un recinto oficial los mismos objetos.

Por tanto, el que haya ocurrido a las 8:10 de la noche es un indicativo de que esa acción estuvo al margen de las normas y protocolos.

Quien vio lo ocurrido indica que había tres policías en la entrada que nunca revisaron el contenido de las cajas sustraídas, ni se les veía algún control en las manos. Dos de los uniformados de plano solamente se dedicaron a sujetar la puerta de vidrio para que pudieran transitar sin problemas los cargadores.

Quienes sacaron las cajas de archivos eran ocho personas; de ellas, seis portaban chalecos iguales, lo cual hace indicar que era personal de la Sedatu o que son parte de una precampaña partidista. Los otros dos daban órdenes de que todo se hiciera rápido y se colocaran los contenedores con cierto orden.

Las cajas primero las pasaron a un pequeño estacionamiento público que está frente de la Sedatu y ahí las apilaron. Minutos después llegó una camioneta y ahí cargaron los archiveros con mucha prisa, para que luego el vehículo se marchara a toda velocidad.

Algo que llama la atención es que la gestión de Lorenzo Rivera al frente de la Sedatu pasó sin pena ni gloria. Es una de las delegaciones federales que ha ofrecido los resultados más pobres. En mucho porque el político priista no es alguien con la capacidad técnica para entender los problemas de planeación urbana y territorial.

Una fuente bien informada indica que la mayoría de los programas que manejó la delegación tienen un muy bajo rendimiento, que no se pudieron nunca alcanzar las metas programadas.

Incluso hay la sospecha de que solamente se benefició a un reducido grupos de empresas para realizar los proyectos. Ese tema será objeto de otra columna, junto con una polémica grabación telefónica.

Lo más grave es que Lorenzo Rivera ya no puede intervenir en nada de la Sedatu. Él ya está involucrado en un proceso partidista, en el cual ayer le notificaron que ya cumplió con la segunda etapa de entrega de documentos para ser candidato del PRI.

A eso de las 8:10 de la noche de este martes, ocho personas de manera apresurada, sigilosa, sacaron nueve cajas grandes llenas de documentos de una oficina de gobierno ubicada en el Centro Histórico de Puebla, para primero apilarlas en un estacionamiento y luego subirlas a toda prisa en una camioneta, la cual partió a toda velocidad. Esa acción hace suponer que seguramente se utilizará para ocultar malos manejos de programas y recursos públicos o se empleará dicha información oficial para el actual proceso electoral.

La oficina en cuestión se ubica en la 9 Oriente, casi llegando a la esquina de la 16 de Septiembre, en pleno Centro Histórico. Se trata de la delegación de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que es la segunda representación del gobierno federal en lo que se refiere a manejo de presupuesto en Puebla.

Un testigo que vio la sustracción de documentos, señala que todo indica que el equipo que participó era de Lorenzo Rivera Sosa, quien hace unos días renunció al cargo de delegado de la Sedatu y ahora, es precandidato del PRI a diputado federal por el distrito II, con cabecera en Zacatlán.

El principal elemento de sospecha de que algo turbio se cometió con ese retiro de nueve cajas de documentos, es la hora en que ocurrió, pues a las 8 de la noche ya nadie se encuentra laborando, y la calle en donde se ubica la Sedatu es muy solitaria. Es decir la operación se hizo con la intención de que nadie se percatara del traslado de las cajas.

Se supone que en las oficinas públicas no se pueden introducir computadoras o cajas de documentos sin primero ser revisadas por personal de seguridad, que marca los objetos o de plano los retiene, como una medida para evitar el robo de información. Ese mismo procedimiento se utiliza para sacar de un recinto oficial los mismos objetos.

Por tanto, el que haya ocurrido a las 8:10 de la noche es un indicativo de que esa acción estuvo al margen de las normas y protocolos.

Quien vio lo ocurrido indica que había tres policías en la entrada que nunca revisaron el contenido de las cajas sustraídas, ni se les veía algún control en las manos. Dos de los uniformados de plano solamente se dedicaron a sujetar la puerta de vidrio para que pudieran transitar sin problemas los cargadores.

Quienes sacaron las cajas de archivos eran ocho personas; de ellas, seis portaban chalecos iguales, lo cual hace indicar que era personal de la Sedatu o que son parte de una precampaña partidista. Los otros dos daban órdenes de que todo se hiciera rápido y se colocaran los contenedores con cierto orden.

Las cajas primero las pasaron a un pequeño estacionamiento público que está frente de la Sedatu y ahí las apilaron. Minutos después llegó una camioneta y ahí cargaron los archiveros con mucha prisa, para que luego el vehículo se marchara a toda velocidad.

Algo que llama la atención es que la gestión de Lorenzo Rivera al frente de la Sedatu pasó sin pena ni gloria. Es una de las delegaciones federales que ha ofrecido los resultados más pobres. En mucho porque el político priista no es alguien con la capacidad técnica para entender los problemas de planeación urbana y territorial.

Una fuente bien informada indica que la mayoría de los programas que manejó la delegación tienen un muy bajo rendimiento, que no se pudieron nunca alcanzar las metas programadas.

Incluso hay la sospecha de que solamente se benefició a un reducido grupos de empresas para realizar los proyectos. Ese tema será objeto de otra columna, junto con una polémica grabación telefónica.

Lo más grave es que Lorenzo Rivera ya no puede intervenir en nada de la Sedatu. Él ya está involucrado en un proceso partidista, en el cual ayer le notificaron que ya cumplió con la segunda etapa de entrega de documentos para ser candidato del PRI. Ver foto.




Ver Botones
Ocultar Botones