Son los neoliberales y el gran capital los que generan crisis y no los populistas

Al clausurar la 26 Reunión Plenaria de Citibanamex, Enrique Peña Nieto (EPN) alertó a los inversionistas sobre lo dañino que pueden resultar las políticas populistas, los modelos proteccionistas y el manejo irresponsable de las finanzas públicas. Y al respecto se refirió a los gobiernos encabezados por el PRI, donde las “políticas populistas e irresponsables destruyeron, en los años 70 y 80, el patrimonio que los mexicanos habían construido durante décadas”. Al respecto cabe decir que en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (LEA) (1970–1976) si se incrementaron los salarios como nunca y llegaron a representar 40 por ciento del ingreso nacional. La contraparte fue la reducción de la participación de los ingresos de los empresarios. A ello se sumó que LEA incrementó el número de empresas públicas y el gasto público para reactivar la economía (en su periodo el PIB creció en 6.2 por ciento promedio anual), y el problema fue que la cúpula empresarial dejó de invertir, para tratar de frenar el proyecto económico de LEA. Al no crecer la inversión privada y la producción al ritmo que creció la demanda, derivada del mayor gasto público y de los mayores salarios, ello se tradujo en presiones inflacionarias, como en mayor déficit de comercio exterior, que llevó, junto a la salida de capitales que propiciaron los dueños del dinero, a la devaluación del 31 de agosto de 1976 y la actividad económica en 1977 creció solo 3.4 por ciento. Entonces fue el boicot que realizó la cúpula empresarial de no invertir suficiente y de sacar su capital, lo que propició la devaluación de agosto de 1976 y el menor crecimiento de 1977. José López Portillo (JLP) (1976–1982) pudo retomar el crecimiento, gracias al boom petrolero, lo que permitió que el PIB creciera de 1978 a 1981 en 8.5 por ciento promedio anual. Hay que señalar que JLP pasó a ajustar los salarios por debajo de la inflación, lo que redujo el poder adquisitivo. Si la economía creció, no fue por la mayor demanda de los trabajadores, sino por las exportaciones petroleras, como por los Planes de Desarrollo que transfirieron la riqueza petrolera a los empresarios. Si la economía cayó en crisis en 1982, fue por la apertura comercial que el FMI impuso a México en las renegociaciones de la deuda a fines de 1976. Ello, junto a la apreciación del tipo de cambio (dólar barato) que pasó a predominar de 1978 a 1981, derivó en un gran crecimiento de importaciones y déficit de comercio exterior, por lo que al caer el precio internacional del petróleo y al aumentar la tasa de interés de Estados Unidos en 1982, aumentó el déficit de cuenta corriente de balanza de pagos y propició fuerte salida de capitales (incentivada por los bancos, tal como lo están volviendo a hacer ahora), que nos llevaron a una crisis de proporciones, que se prolongó a lo largo de los años 80. Por lo tanto, dicha crisis, no fue porque hayan aumentado salarios, sino porque el mayor gasto público no aseguró efectos multiplicadores internos e incremento de productividad, que llevó, junto a la apertura comercial y el dólar barato, a que se incrementará el déficit de comercio exterior, por lo que al caer el precio internacional del petróleo y al aumentar el costo de la deuda externa, y al salir el capital especulativo, se manifestó la crisis. Fueron las políticas neoliberales (apertura comercial, tipo de cambio apreciado) y la voracidad del capital especulativo, lo que provocaron la crisis de 1982, y nos llevaron a la década perdida de los 80. Con Miguel de la Madrid Hurtado (MMH) (1982–1988), se acentuaron las políticas neoliberales, de menos Estado y más mercado. Disminuyó drásticamente el gasto corriente y de inversión, y empezó a cerrar y vender empresas públicas y entramos al Acuerdo General de Aranceles y Comercio, lo que hoy es la Organización Mundial de Comercio en 1986. Si se tuvo déficit fiscal, fue por el alto costo de la deuda pública. La devaluación encarecía en término de pesos, el costo de la deuda externa. Las altas tasas de interés incrementaban el costo de la deuda pública interna. La libre movilidad de mercancías y de capitales nos llevaron a devaluaciones y a altas tasas de interés, lo que incrementaba el déficit fiscal financiero, así como la inflación, y nos llevó al no crecimiento, al incremento del desempleo y al deterioro del nivel de vida de la población. Por lo tanto, no fueron las llamadas políticas populistas lo que originó la crisis de los ochenta, sino las políticas neoliberales que pasaron a instrumentarse.

En relación al discurso de EPN que adjudica al proteccionismo y a la excesiva intervención estatal, los daños que ha enfrentado la economía, cabe reiterarle como lo he hecho en otros escritos, que fue gracias a las políticas proteccionistas y de intervención del Estado en la economía, que México creció en los años 40, 50, 60 y 70 a 6.4 por ciento promedio anual y dejamos de crecer con las políticas de libre comercio y de menos Estado, instrumentadas por MMH, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y por él.

La disputa el 1 de julio está entre aquellos candidatos que quieren continuar con las políticas que nos han llevado a que el país no nos pertenezca, y que nos han llevado al estancamiento económico, a incrementar la pobreza y la desigualdad del ingreso y la violencia que se vive en el país, frente a aquel candidato que está por recuperar un Proyecto de nación, soberano e incluyente que mejore las condiciones de empleo y de vida para erradicar la violencia.