Solidaridad y carrusel, 2 formas del desigual trueque electoral ocurrido en México

Acarreo, catafixia electoral, Guantánamo, muertos vivientes, Vamos México o Tamal. Esos peculiares conceptos son también formas peculiares de cometer fraude electoral, entendido este como el atentado que se realiza en contra de la voluntad popular, la transparencia de los procesos electorales y las características del voto que debe ser universal, libre, igualitario, secreto, directo e intransferible.

De estos, según Ernesto Barragán en su Diccionario de Mapachería Electoral, resaltan dos formas de atentar y comprar el voto: Solidaridad y Carrusel. Solidaridad es cuando el llamado “mapache electoral” entrega a los ciudadanos una despensa, láminas, tanques de agua de color azul o cualquier otro producto, para que los votantes emitan su sufragio por el candidato o partido deseado. Carrusel, en cambio, es aquella acción que lleva al mismo grupo de ciudadanos a votar varias veces por el mismo candidato o partido de su preferencia primero en una casilla, después en otra y luego en la que se deje.

Para el politólogo Alejandro Guillén estas formas de compra y extorsión del voto no son más que legado de la “escuela del PRI”. “Aunque el PRI perdió por primera vez el Congreso en 1997 y luego la presidencia a partir del año 2000 durante 12 años, lo cierto es que dejó una escuela. Casilla zapato, operación tamal, son cosas que nos tocó ver en los años 80 del siglo anterior y, a pesar de la defensa del voto, los avances y las reformas, consejeros e instituciones, seguimos observando que estas prácticas y lejos de ser del pasado se dan y con mayor fuerza”.


Dichas acciones, acotó el académico de la UPAEP, se dan entre los cuestionamientos sobre de dónde vienen los recursos para que se den estos operativos. Como ejemplo, refirió que en Puebla los ciudadanos se preguntan en dónde va a parar el dinero de las fotomultas.

Así, aunque lo ideal es que le votante al momento de emitir su sufragio lo haga de manera libre y racional pensando en lo que puede aportar el que compite por un cargo de elección popular, de da una compra del voto que en la mayoría de las veces ocurre por la precariedad económica.

“Debe existir racionalidad y libertad de elección, pero por la situación de pobreza que tiene México y Puebla en particular es una situación de trueque en el cual la gente por un tinaco o por el miedo a perder programas sociales haciendo un trueque electoral”.

Ese trueque, actora Alejandro Guillén, lamentablemente se ha hecho una costumbre, pues cuando se quiere hablar de política, la población pregunta que es lo que recibirá a cambio, socializando una mala práctica y creando una suerte de “subcultura o anticultura” que va en contra del ideal ciudadano que emite su voto de manera libre y racional.

Por tanto, el problema es complejo, porque la compra de votos sí da resultados, pues esos incentivos perversos pegan en una economía que la mayoría de las veces es precaria. “Cómo resolver el tema de la precariedad económica, cómo explicar que lo que ofrecen es poco en cuestión de lo que ganan los otros y es, por tanto, un trueque desigual. Cómo desocializar, cómo quitar esta práctica que ya se ha vuelto costumbre”, cuestionó el académico.

Por último, notó que su origen viene del PAN, pues décadas atrás varios personajes importantes de ese partido hacían así su promoción. “Ellos sabían de los regalos y decían: “Toma todo lo que te dan y vota por el PAN, esa era la frase”. Ese tipo de mensajes, concluyó Guillén, lejos de construir una ciudadanía que exija sus derechos y ejerza sus obligaciones, generan una anticultura o una subcultura antidemocrática.