Sobre la liberación de Juan Carlos Flores en Puebla.

Este viernes 23 de enero fue liberado el preso político Juan Carlos Flores Solís, opositor a la instalación del Gasoducto Morelos en Puebla e integrante del movimiento llamado Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua que cohesiona a pobladores de diversas comunidades aledañas al volcán Popocatépetl.

Como se ha vuelto común en el estado de Puebla, Juan Carlos estaba preso por sus actividades políticas y no por haber cometido algún delito del orden común, y la falta de pruebas sobre los delitos que se le imputaban (motín, atentados contra obra hidráulica pública, despojo y extorsión) hacían legalmente insostenible su cautiverio, pero hubo que mediar un amparo y más de nueve meses para lograr su liberación. Pero eso al gobernador del estado y al Poder Judicial que está bajo sus órdenes no le importa. Cuando un sistema capitalista y neoliberal se ha vuelto totalmente impune y voraz, sin equilibrio entre sus poderes y con una partidocracia decadente y servil, los gobernantes no dudan en ser despóticos, creyendo que pueden disponer de las vidas, los recursos y el patrimonio de los ciudadanos como les venga en gana. Lo que verdaderamente les importa es sostener un régimen de terror que busque desmovilizar a la población organizada que busca defender sus tierras y sus hogares.

Y es que para estos caso no queda mejor otro calificativo que el de Déspota, como aquellas formas de gobierno que tenían algunas monarquías europeas del siglo XVIII, en las que los reyes tenían un poder absoluto sobre sus súbditos y las instituciones públicas, gobernando bajo la simulación de preocuparse por el Pueblo pero en realidad lo explotaban al máximo, ejerciendo muchas veces la violencia para “educarlo” cuando se oponían a sus decisiones e intereses voluntariosos. A eso se refieren, como lo hace el propio Enrique Peña Nieto, de quien Rafael Moreno Valle ha hecho una apología, a “no ejercer la violencia para buscar justicia”, coartando el derecho de cualquier ciudadano a defenderse ante los actos arbitrarios e ilegales de sus propios gobernantes.


Por lo anterior, debemos los ciudadanos saludar la liberación de Juan Carlos Flores, pero exigir que también se den por terminadas legal y realmente las persecuciones y los procesos judiciales contra Rubén Sarabia y sus hijos, Enedina Rosas Vélez, Fausto Montes, Florentino Tamayo, Vicente Juárez, Adán y Paul Xicale, Primo Manuel Tlachi, Albino Tlachi, Sabino Leonardo Báez, Raúl Pérez Velásquez, Javier Montes Bautista y los más de 100 presos por razones políticas que tenemos en este momento en el estado de Puebla.

Ya en un siguiente momento deberemos exigir cuentas al actual gobernador y sus funcionarios para que respondan legalmente sobre las acciones que han ejercido en el marco del poder que detentan.

 

¡Ni perdón ni olvido!

¡Presos Políticos Libertad!

¡Cese a la persecución por motivos políticos!