EL SIEMPRE EQUÍVOCO AURELIO NUÑO

La lista de fallas, errores y dispendios del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, que confirman que la tal reforma es un mito. Foto: Cristina Rodríguez

Lo presentaron como el  joven maravilla. Tanto que le hicieron un edificio en Los Pinos para que estuviera cerca del Gran Señor. Su opinión era considerada  más importante que la de otros colaboradores que se la jugaron antes y aportaron a la causa. Dicen que lo mismo cabildeaba las reformas estructurales que preparaba la modificación que sería la estrella del sexenio, la educativa.

Cuando despidieron de mala forma a Emilio Chauyffet, a quien antes le quitaron a sus dos brazos operativos más importantes, Enrique del Val Blanco en instituciones  superiores y Alba Martínez Olivé en educación básica, ambos provenientes de la izquierda y con amplia experiencia, lo llevaron al edificio de la SEP para enfrentarse a la CNTE y domar al SNTE, el cual estaba en manos de un traidor a Elba Esther, Juan Díaz de la Torre (sic muy sumiso).

Durante los pasados dos años ha insistido en que ahora sí habrá grandes avances: escuelas de tiempo completo, un profesorado adecuado, un sistema que permite aprender a aprender y más. Cuestiones que ha desmontado en varios artículos el especialista Manuel Gil Antón (El Universal), demostrando  que se trata más bien de algo que pone a los maestros como los culpables de un sistema que no toma en cuenta a los participantes en todas las áreas (alumnos, padres, docentes, directivos   y  trabajadores manuales), sino que impone lo que se pretende: un cambio ordenado por los organismos internacionales, la OCDE, principalmente.


Varios prietitos en el arroz ilustran que la tal reforma es un mito.

En la organización internacional mencionada, el 67 por ciento de los jóvenes va a la Universidad. En México sólo el  38 por ciento de los chavos. Amén que suceden fallas en las pruebas de las cuales supimos hace días, en donde miles obtienen calificaciones erróneas.

Además,  de 100 niños que se inscriben en la primaria mexicana, únicamente 22 concluyen la universidad (El Universal, Editorial del 21 de agosto).

El lunes 21 iniciaron clases 26 millones de chamacos, pero uno de cada diez de 3 a 17 años no va a la escuela (Sin Embargo, 22 de agosto).

En la secundaria: Nueva Creación Santa Teresa, en Mazatlán, Sinaloa, hace ocho años que los alumnos reciben clases en aulas de cartón (Sin Embargo, ídem). Algo parecido o más grave ocurre  en el sur del país.

Podríamos continuar la lista de fallas, errores y dispendios, pero mejor veamos que dislates graves ha cometido, entre otros, el muy elegante Aurelio.

Una alumna de primaria le corrigió al ir a su escuela, ya que dijo ler, en vez de leer. Y hace dos días, junto a Enrique Peña Nieto, quien afirma: el que  se oponga a esta reforma educativa  está contra México (La Jornada, 22 de agosto),  Nuño dijo que Julieta Fierro era una astróloga, en lugar de astrónoma, justamente unas horas antes de un eclipse fatídico para el funcionario.

Entrevistado acerca de su posibilidad de ser candidato presidencial, luego que la XXII Asamblea del PRI quitó los candados que le impedían a  él (por su escasa militancia tricolor) y a Juan Antonio Meade ser los abanderados tricolores, Aurelio dijo que estaba dedicado a su chamba y que le faltaban dos compromisos para concluir  su encargo: entregar la nómina donde no haya aviadores (risas del SNTE) y que se empezaran a notar las modificaciones en el nuevo ciclo escolar (sic muerto de hambre). En este último caso, la pobreza en lugar de modificarse en este sexenio ha ido en aumento, lo que impide la educación de millones de infantes.

Señala Nuño que Enrique Peña Nieto tiene números para ganar, lo que resulta impresionante ya que el ejecutivo cuenta con 25 por ciento de aprobación (68 por ciento rechaza su forma de gobierno). Y respecto a si la victoria en el 2018  la obtendría el PRI cómo en el Estado de México, respondió que en dicha entidad “ganó el candidato del PRI” (sic que reparte  dádivas), y al replicarle que hubo pérdida de votos del tricolor y que únicamente triunfó debido a la alianza con otras organizaciones, insistió Nuño: “Ganó el partido (mío) y ganó la coalición” (Eje Central, 22 de agosto).

Después se lanzó contra López Obrador y sacó el juguete de la época, el caso Venezuela, y hasta rechazó al PAN por su actitud retrógrada.

Estamos ante un buen soldado de Peña Nieto, que plantea “consolidar el estado de derecho” (sic retorcido), “el combate a la corrupción” (sic con los Duarte a la cabeza) y “buenos servicios de salud” (sic que cierra los ojos en Chiapas): es decir, todo lo contrario de lo que hemos visto en la presente administración federal.

Por lo tanto, ya inicio la precampaña entre Meade (entrevistado por Loret) y Nuño. Este tiene  en un estante un libro de Tomás Pikkety: EL capital en el siglo XXI, el cual debería atender. En el mismo se dice: “los países más pobre alcanzan a los más ricos en la medida en que logran  llegar al mismo nivel de conocimiento tecnológico, de calificaciones de educación, en lugar de volverse propiedad de los más ricos”; justamente lo que no ocurre en nuestro país. Además, el  teórico francés añade: “el proceso de difusión está íntimamente vinculado con el proceso de construcción de un poder público legítimo y eficiente” (página 88).

Los libros, sabemos todos, sirven para leerse, no para apantallar.

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