El sector empresarial está por impuestos regresivos y menor gasto público

La mayoría de las empresas en el país evaden el pago de impuestos, y por otra parte el Sistema de Administración Tributaria (SAT) les regresa los impuestos.

En su más reciente reporte semanal de Análisis Económico Ejecutivo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), plantea que el gobierno debe bajar los impuestos a las empresas, ante la disminución de impuestos a las empresas que acontecerá en Estados Unidos, lo cual colocará a México en mayor desventaja competitiva frente a tal país. Por lo que para evitar salida de inversiones extranjeras, y mejorar las condiciones de acumulación e inversión en el país, plantan que se baje el impuesto a las empresas y que el impacto que ello ocasione sobre las finanzas públicas sea compensado por aumento de impuestos al consumo. Al respecto cabe señalar que la mayoría de las empresas en el país evaden el pago de impuestos, y por otra parte el Sistema de Administración Tributaria (SAT) regresa los impuestos a las empresas que pagan. La Auditoría Superior de la Federación, anunció hace semanas que el SAT había regresado por concepto de pago de impuestos a las grandes empresas, más de un billón 300 mil pesos en los últimos tres años. Los problemas de bajo crecimiento que enfrenta el país, evidencian que no es a través de la disminución de impuestos a las empresas o la devolución de impuestos (o la evasión y elusión impositiva que ellas realizan), como se fomenta la inversión productiva. A pesar de la devolución de impuestos y la evasión del pago de éstos, no ha habido crecimiento significativo de la inversión privada y de la economía. Las ganancias de las empresas se canalizan sobre todo a inversión financiera, por las mejores opciones que dicho sector ofrece, de ahí que dicho sector crece más que el sector productivo. En el tercer trimestre del presente año, el sector primario (minería, industria y construcción) se contrajo en 0.6 por ciento en relación al trimestre previo, mientras los servicios financieros crecieron en 8.2 por ciento.

Plantear que se reduzca el impuesto a las empresas y se incremente el impuesto al consumo, implica una política tributaria regresiva, que afectará al que menos tiene, es decir, a aquellos sectores que consumen todo su ingreso, a diferencia de los sectores de altos ingresos, que solo consumen un porcentaje mínimo de sus ingresos. Ello acentuaría la desigualdad del ingreso y contraería más la demanda y el mercado interno, y por lo tanto la actividad económica.

El CEESP, insiste al igual que las autoridades gubernamentales en reducir el déficit fiscal y el nivel de deuda pública para “fortalecer la estabilidad macroeconómica con finanzas públicas fuertes”. Siguen sin entender que las finanzas públicas hay que analizarlas y evaluarlas en función a su impacto sobre la actividad económica y en el empleo, y no en torno al equilibrio fiscal, o su relación de endeudamiento. Los recortes presupuestales, como el alza de precios de las gasolinas y el aumento de impuestos, no logran el equilibrio fiscal, ni la reducción del monto de la deuda pública, dado que tales políticas contraen la actividad económica y con ello la recaudación tributaria, pues esta es función del ingreso nacional, y al restringirse éste, se reduce la captación tributaria y prosiguen las presiones sobre las finanzas públicas y sobre la deuda. La cúpula empresarial está contra el déficit fiscal para achicar el tamaño y participación del gobierno en la economía, y así ellos pasar a invertir donde el gobierno deja de hacerlo. No se dan cuenta que al gastar menos el gobierno en la perspectiva de reducir su deuda, se contrae demanda y el grueso de las empresas pasa a vender menos, y ven reducidos sus ingresos, lo que los lleva a caer en deuda. Es decir, cuando el gobierno trata de reducir su deuda gastando menos, restringe el ingreso del grueso del sector privado, por lo que cae en mayor deuda. Los que ganan en esto, es la cúpula empresarial que invierte donde el gobierno deja de hacerlos y aumenta su participación en la economía, a costa de la reducción del tamaño del gobierno en la economía, pero pierde el grueso del sector privado, evidenciando que tampoco hay democracia en las organizaciones empresariales del país, pues es para que el grueso de los empresarios demanda mayor gasto público para así incrementar sus ventas y sus ingresos y mejorar sus finanzas.


Las finanzas públicas deben ser instrumento para impulsar el crecimiento económico, el empleo, y para mejorar la distribución del ingreso, y no deben responder a los objetivos de disciplina fiscal que contrae la actividad económica y recrudece la desigualdad del ingreso en la economía. El problema es político. Los sectores afectados por los recortes del gasto público, como por el alza de los precios y servicios del sector público, deben manifestarse por una política fiscal que atienda las demandas de empleo y bienestar que demandan las grandes mayorías, así como las demandas de desarrollo industrial y agrícola, para alcanzar un crecimiento más sostenido y menos vulnerable.