Se pronuncia el padre Tacho en contra de la hidroeléctrica en la Sierra Negra

Tehuacán. No es un asunto menor el intento de las empresas trasnacionales que buscan por todos los medios legales e ilegales realizar sus proyectos de muerte, como son las mineras e hidroeléctricas, porque con ello ponen en peligro la vida de las personas, el ecosistema y acaban con la tranquilidad de los pueblos originarios declaró el sacerdote Anastasio Hidalgo Miramón, al pronunciarse en contra del proyecto de una hidroeléctrica en la Sierra Negra.

Defensor de derechos humanos, hablante náhuatl e impulsor de la teología de la liberación en esta zona, advirtió que los propietarios de esas empresas trasnacionales aplican acciones de intimidación cuando se encuentran con opositores a sus proyectos, como ejemplo citó la quema de un autobús, en días pasados, que trasladó a personas que fueron a manifestarse contra la minera Autlán, que insiste en instalar una hidroeléctrica en los ríos Atzala y Coyolapa.

Anastasio Hidalgo destacó que esos proyectos son destructivos, acaban con la riqueza natural de las comunidades, pues saquean los bosques y los montes para extraer minerales o el agua de los ríos, con lo que se daña severamente el ecosistema de la región que por cientos de años sus pobladores han protegido celosamente.


Para los pueblos indígenas la defensa de la tierra es un tema de gran valía, porque se le considera la madre bondadosa que provee alimento y vida a las personas, porque la gente vive de lo que ella le da; de ahí que se mantienen en lucha contra la hidroeléctrica, resaltó el sacerdote.

El clérigo advirtió que a toda costa las empresa y el gobierno tratan de convencer a la gente de las poblaciones donde quieren imponer sus proyectos, de que serán de beneficio general, pero advirtió que se trata de una gran mentira pues no es cierto que lleven empleo a las comunidades puesto que su interés es sacar el mayor provecho de los pueblos que al final dejan secos y desolados.

Como eso no funciona, expuso, se han elevado las acciones encaminadas a la intimidación y la amenaza, quemar el autobús fue un acto que demuestra las formas en que se pretende imponer la hidroeléctrica, por lo que pidió que las autoridades investiguen a fondo ese hecho, aunque mostró poca confianza en que ello ocurra.

“Debe hacerse justicia, pero quienes hemos vivido años al lado de los pueblos indígenas, porque somos indígenas, hemos visto que no existe la justicia para los pobres, por tanto quizá no se haga gran cosa”.