¿Por qué se perdió la autosuficiencia en materia cafetalera?

■ Foto José Castañares

La Cumbre Latinoamericana del Café se realizó del 3 al 5 de agosto en Puebla y reunió a representantes de 24 países productores y compradores, a 190 expositores de México y el extranjero; así lo informó Luz María Osuna, directora de la Cumbre, quien afirmó que “México tiene todo el potencial para producir y ser autosuficiente en el consumo de café. Lo que necesita es activar la producción y vigilar la calidad”. “Hay una producción de café de 2.8 millones de sacos, pero se espera llegar a los 15 millones de sacos para 2030”, expuso el subsecretario de Agricultura de la Sagarpa, Jorge Narváez Narváez, durante la inauguración. Lo anterior fue registrado como parte de una entrevista realizada por la reportera Paula Carrizosa y publicada en la página 8 del lunes 7 en La Jornada de Oriente, a Luz María Osuna, donde también afirmó que este es un evento innovador, integral, diferente a los demás; “aquí se juntó el gobierno, los productores, los comercializadores y proveedores”.

Después de leer esas declaraciones la pregunta es por qué la producción en México cayó estrepitosamente a los niveles actuales y dejó de ser autosuficiente para cubrir el consumo interno, dejando a muchos pequeños productores sin los ingresos que el aromático generaba.

La explicación productiva desde lo institucional es que las plantaciones se han visto afectadas por condiciones climáticas; sanitarias, como el hongo de la roya y el envejecimiento de las plantas de cultivo en algunos estados del país. Es cierto, pero esconde los problemas derivados de las relaciones económicas presentes en la actividad y el abandono institucional para el sector de pequeños productores que necesita de los apoyos para poder mantenerse en la misma, ya que sus recursos económicos son insuficientes para solventar precios adversos, inestabilidad recurrente en los mercados internacionales, emergencias sanitarias y climáticas, entre otras.


Si bien los pequeños productores organizados han dado muestra de acciones innovadoras para enfrentar las crisis recurrentes de la cafeticultura, como es la producción de café orgánico, la generación de marcas, avanzando en el tostado y molidos y la propia comercialización, los esfuerzos tienen límites.

“Desde 2010 hay un escenario complicado en el sector cafetalero de México: las grandes empresas, encabezadas por la Nestlé, que es la principal corporación agroalimentaria mundial, y la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR) ejercen una fuerte influencia en el gobierno y en la definición de las políticas cafetaleras: la Nestlé aglutina a las compañías que manejan la comercialización y el consumo de café en México, como AMSA, California, Dreyfuss, Olam y otras”,declaró Fernando Celis Callejas, asesor de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC), en el acto de clausura de los festejos por el 20 aniversario de la CNOC, lo que quedó documentado en el número 95 de La Jornada del Campo, del 15 de agosto de 2015. (http://www.jornada.unam.mx/2015/08/15/delcampo.html)

Agregó en esa ocasión que con acciones desde el gobierno, de grandes empresas y de sectores conservadores de la Unión Nacional de Productores de Café de la CNC (UNPC–CNC), la Confederación Mexicana de Productores de Café (CMPC) y la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), se debilita la coordinación de las organizaciones cafetaleras, además de que algunas se ligan más con otras integrantes del Congreso Agrario Permanente (CAP) y tienden a realizar gestiones por separado. Es decir, “la falta de unidad gremial en el sector cafetalero es la causa de que ya no se tengan resultados positivos con relación al presupuesto público para el café y en las políticas públicas y programas”. (Celis Calleja, 2015)

Con el actual gobierno federal, los funcionarios nombrados en 2013 para atender al sector han seguido una política orientada a debilitar el Sistema Producto Café y su figura jurídica, la Asociación Mexicana de la Cadena Productiva del Café (Amecafé), y se ha realizado un manejo discrecional, ineficiente y poco transparente de los recursos públicos”. Teniendo como resultado el desastre institucional y un evidente fracaso de los programas para el sector. Resalta que no obstante las fuertes afectaciones por el hongo de la roya, se carece de un programa nacional de control de esta enfermedad. Lo que hay son pugnas entre funcionarios y la falta de reconocimiento del problema, afirmó. http://www.jornada.unam. mx/ 2015/08/15/Images/camcnoc1.jpg.

Este escenario implicó para México caer del cuarto lugar como productor mundial, que ocupó por muchos años, a la octava posición. Diversos procesos explican los cambios de la cafeticultura, no solo internamente, sino a nivel mundial. A mediados de la década de los 90 la situación cambió radicalmente cuando Vietnam, a partir de los financiamientos europeos, en un entorno de desregulación económica global y cafetalera, comienza un crecimiento sostenido de la actividad, incrementando la oferta mundial y afectando los precios del grano en el mercado internacional.

En México, la importación del grano fue parte del proceso de liberalización económica, la firma del Tratado de Libre Comercio y las transformaciones de una actividad protegida a una de competencia abierta, donde los cambios productivos implicaban un avance y poderío de Nestlé, que controla a las compañías que manejan la comercialización y el consumo de café en México y que por sus necesidades de acumulación y rentabilidad demandaba para los solubles sustituir granos de calidad arábiga por los robustas de menor calidad y precio.

Entre los más de 80 países productores de café, 11 de ellos producen más de 80 por ciento del volumen mundial. Seis de esos países son americanos, tres asiáticos y dos africanos. Los dos productores más importantes (Brasil y Vietnam) participaron en el ciclo 2014/15 con 50 por ciento de la producción mundial, y considerando a los dos siguientes productores en importancia (Colombia e Indonesia), llegan a 65 por ciento del producto cafetalero mundial. México, por su parte, el octavo lugar en la producción de café en el ciclo 2014/2015 con 3 millones 900 mil sacos, participando con 2.75 por ciento de la producción mundial, con una nueva caída en su producción en el ciclo 2015/2016.

De país productor y exportador México ha transitado, con el desplome productivo, a la importación del aromático, en niveles no vistos anteriormente, afectando a miles de pequeños productores, donde el grano era base de la reproducción familiar, pero también el abasto de las grandes, ya que la importación del aromático se ve afectada por el tipo de cambio, encareciendo su costo.