Se acabó el mito de que RMV nunca pierde una elección ni un proceso interno del PAN

Rafael Moreno Valle y Ricardo Anaya Cortés

La inminente candidatura presidencial de Ricardo Anaya Cortés vino a romper la idea, el mito, de que Rafael Moreno Valle Rosas nunca perdía ni una elección constitucional ni un proceso interno del PAN, tal cómo él mismo lo definía. Ahora no solamente ha quedado marginado de la lucha por la presidencia de la República, sino se encuentra en el riesgo de ser derrotado –desde adentro del panismo– de su único bastión: la titularidad del Poder Ejecutivo de Puebla.

Se sabe que en los últimos 15 días Moreno Valle intento hacer los últimos esfuerzos para conciliar con Ricardo Anaya Cortés un acuerdo para Puebla, antes de que el segundo dejara el sábado pasado la presidencia nacional del PAN, como preámbulo para buscar la postulación presidencial. Ese empeñó tuvo como respuesta el silencio, la evasión, del líder panista de trabar una negociación con el ex gobernador poblano.

Y es que en el círculo cercano a Ricardo Anaya se tiene una idea clara: nadie le cree a Rafael Moreno Valle que podría trabajar a favor de quien seguramente va a ser el candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, que es como ahora se llama la alianza formada por el PAN, el PRD y el Partido Movimiento Ciudadano (PMC).


Moreno Valle pretendía dejar pactada una negociación antes de que Anaya fuera relevado de la presidencia del PAN, en la cual se garantizara que Martha Erika Alonso Hidalgo y Jorge Aguilar Chedraui serían candidatos albiazules a la gubernatura de Puebla y la alcaldía de la capital del estado, respectivamente, a cambio de que el morenovallismo se sumara a la segura postulación de Ricardo Anaya y dejara de ejercer una fuerte beligerancia contra este último.

Como una manera de presionar, por órdenes de Moreno Valle, el morenovallismo activó –en las últimas semanas–  al senador Javier Lozano para ejercer un golpeteo permanente y agresivo contra Anaya, al que calificó de político “demencial”, sin capacidad de ganarle al PRI y al que va a ser su candidato, José Antonio Meade Kuribreña. Todo ello con el objetivo de crear, desde las redes sociales, la idea de que la militancia albiazul no quiere al político queretano como abanderado en los comicios de 2018.

Al final esa presión no le funcionó a Moreno Valle por dos razones:

Primero: a todos les queda claro –en el CEN panista– que el grupo morenovallista tiene una doble alianza –en lo oscurito– con el presidente Enrique Peña Nieto y el virtual candidato presidencial priista, José Antonio Meade Kuribreña, por lo cual las promesas del ex mandatario de Puebla de buscar construir un proyecto democrático y exitoso de coalición electoral es una ficción, un engaño, ya que al final sus activos políticos los va a acabar poniendo al servicio del PRI.

Segundo: Rafael Moreno Valle no tiene “canicas” con qué jugar en la lucha interna del PAN. Sus campañas de presión no funcionan ni tienen el respaldo ni de líderes, ni de legisladores y mucho menos de militantes panistas que no sean los de Puebla.

De acuerdo a un sondeo que se ha hecho en el PAN, Ricardo Anaya tiene el respaldo de entre 63 y el 67 por ciento de la militancia para que él sea el candidato presidencial.

El resto de las preferencias electorales se reparten entre Rafael Moreno Valle Rosas, Luis Ernesto Derbez y Juan Carlos Romero Hicks, quienes son los otros aspirantes panistas.

Todo hace suponer, que el próximo 7 de enero el único aspirante que se va a registrar para contender por la candidatura presidencial en el proceso interno del PAN va a ser Ricardo Anaya, quien tiene todo para arrasar, al contar con el respaldo de siete de cada 10 panistas del país.

Moreno Valle tenía la confianza, hasta hace unas semanas, de que podía tener el apoyo del PRD y de PMC para presionar en la coalición electoral para que él fuera el candidato. Sin embargo, el fin de semana sufrió el más fuerte revés de sus aliados, cuando los mismos estuvieron de acuerdo en que sea el PAN el que nombre al abanderado y que sea mediante el voto de la militancia albiazul.

Con el método de selección, el ex gobernador de Puebla perdió el discurso que venía desplegando, ya no podrá denunciar antidemocracia en el PAN, pues al final va a ser la militancia la que con su voto legitime la postulación de Ricardo Anaya.

El segundo revés fue la determinación de que sea el PAN el que concentre el control de los fondos económicos y a propaganda de la campaña electoral, pues ahí Moreno Valle ya no podrá tener injerencia, sobre todo si se parte que el nuevo presidente del albiazul, Damián Zepeda Vidales, tiene más diferencias con el ex gobernador de Puebla, que las tenía con Ricardo Anaya.

¿Ya todo está perdido para Rafael Moreno Valle en Puebla?

Sería precipitado e impreciso decir que la derrota política de Moreno Valle Rosas ya se extendió al estado.

Todavía hay posibilidades de que se haga una negociación entre la cúpula panista nacional y Moreno Valle en torno a las candidaturas de Martha Erika Alonso y Jorge Aguilar Chedraui, pero con dos peculiaridades:

Uno: que Ricardo Anaya ponga las condiciones y no sea Rafael Moreno Valle Rosas quien lleve la batuta en dichos acuerdos.

Dos: que solamente se acepte a uno de los dos aspirantes: a Alonso o Aguilar Chedraui.

Anaya necesita de los votos de la estructura electoral panista de Puebla, que es controlada por Moreno Valle, pero no se dejara someter por el ex gobernador.