Roberto Rivero, sin tener cédula profesional, ha corrido trabajadores por no estar titulados

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Por algo que se recuerda mucho a Roberto Rivero Trewartha –actual secretario de Finanzas y Administración– es que cuando en 2013 llegó a la titularidad de los Servicios de Salud del Estado de Puebla lanzó la advertencia al personal que quien no estuviera titulado no iba a poder seguir en el cargo que desempeñaba, razón por la cual salió de esa dependencia un número importante de trabajadores. Ahora se sabe que para esas fechas quien realmente no gozaba de cédula profesional era el propio Rivero Trewartha.

En los últimos meses el papel de Rivero Trewartha como titular de la Secretaría de Finanzas ha sido fundamental para correr a cientos de burócratas, a quienes se seleccionó mediante un sistema de cómputo que detectaba edades, grados escolares o filiación política, para de esa manera incluirlos en las listas de rescindidos o de los que fueron obligados a jubilarse.

Dicha situación llama la atención porque si el gobierno del estado actuara con criterios justos y transparentes, quien tendría que haber encabezado la listas de rescindidos es Roberto Rivero Trewartha, ya que en años recientes ostentó un grado académico que no tenía, lo cual significa que habría mentido y cometido una violación a la Ley de Profesiones del Distrito Federal, que rige en Puebla por no existir una norma local en la materia.


Según el Registro Nacional de Profesionistas, de la Secretaría de Educación Pública Federal, Rivero Trewartha es licenciado en Relaciones Industriales por la Universidad Anáhuac y tiene la cédula profesional 09071962, con el pequeño detalle de que esta última le fue expedida en el año 2014 (ver imagen 1).

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Eso quiere decir que entre los años 2011 y hasta cierta parte del año 2014, dicho servidor público faltó a la verdad, ya que siempre se ostentó como licenciado en Relaciones Industriales sin tener la patente para ejercer esa profesión.

En el acta de la sexta sesión ordinaria de la Junta Directiva del ISSSTEP (ver imagen 2) se asienta que la reunión se realizó en junio de 2011 y Roberto Rivero se ostentó como director de esa institución y como “licenciado”.

 

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Y lo mismo ocurre con el oficio 1.0.053.201, del 19 de abril de 2011, el cual está dirigido a la Contraloría del estado (ver imagen 3) y donde el mismo funcionario firma como “Lic” y a nombre del ISSSTEP.

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Algo similar se observa con el oficio O–DG/359/2013, mediante el cual Roberto Rivero le envió al auditor superior del estado, David Villanueva Lomelí, su cédula de identificación de servidor público (ver imagen 4), ya que había sido nombrado secretario de Salud y director general de los Servicios de Salud del Estado de Puebla. La notificación la mandó el 25 de junio de 2013 y por esas fechas fue cuando lanzó a su personal la advertencia de que quien no estuviera titulado lo iban a correr.

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Habrá que preguntar a un experto en la materia cuál es la implicación jurídica de que Rivero Trewartha haya firmado documentos oficiales ostentando un grado académico y sin poseer la cédula.

Sin embargo, desde el punto de vista de la ética de nueva cuenta el gobierno de Rafael Moreno Valle, con el asunto de Rivero Trewartha, se exhibe como una administración sin congruencia, sin escrúpulos y sin transparencia.

Y alguien le debe explicar a Roberto Rivero el significado del dicho popular que dice: “El buen juez por su casa empieza”.