RMV pudo no haber llegado a la mitad de su sexenio también por un accidente aéreo

Las fallas en las aeronaves en las que viajaban Rafael Moreno Valle Rosas y Martha Érika Alonso Hidalgo no eran algo nuevo. Más o menos mitad del sexenio morenovallista estuvo a punto de ocurrir una tragedia con un helicóptero oficial que, pudo haber sido de igual o mayor magnitud a la catástrofe sufrida la tarde del 24 de diciembre. En esa ocasión, la puerta del aparato aéreo se abrió en pleno vuelo y el entonces mandatario pudo haber caído del mismo.

Una fuente altamente confiable que presenció lo ocurrido narra que en esa ocasión viajaban, entre otros, un legislador federal del PAN, muy cercano al gobernador; el entonces procurador de Justicia, Víctor Carrancá Bourget, y el mandatario Rafael Moreno Valle Rosas, quien se encontraba en el pináculo de su administración.

El helicóptero partió de la Ciudad de México y se dirigió a la capital de Tlaxcala, en donde la aeronave aterrizó en el helipuerto oficial del gobierno de esa entidad. Se dice que Moreno Valle utilizaba con mucha frecuencia esa terminal como una manera de pasar desapercibido en muchos de sus viajes fuera de Puebla.


Ese día en particular, el gobernador poblano y el procurador de Justicia compartían una misma emoción. “Algo les había salido bien”, cuenta el testigo de lo acontecido, ya que a cada rato comentaban un asunto que en ambos provocaba alegría, risas, una actitud triunfante.

Dicho ambiente de alegría se vio intempestivamente interrumpido cuando el helicóptero se encontraba a unos pocos minutos de su destino.

La nave se ladeó abruptamente hacia el lado derecho, al parecer por las condiciones atmosféricas del momento, y en unos segundos recuperó su estabilidad. Eso provocó que casi se pusiera en una posición vertical.

El verdadero percance no ocurrió por ese movimiento de la aeronave, sino porque se abrió una de las puertas del helicóptero, que hizo sentir a sus ocupantes que caían del aparato.

Moreno Valle, cuando sintió el vacío a un costado, sobre todo porque se había quitado el cinturón de seguridad, gritó muy fuerte y el legislador federal que viajaba a la izquierda del mandatario lo abrazó del cuello, como en un intento de impedir una posible caída.

Por su parte, Víctor Carrancá también gritó y se agarró de donde pudo. También sintió lo mismo, que podía haber salido del costado derecho del helicóptero.

Una vez que se volvió a equilibrar el helicóptero, el único reclamo que habría hecho Moreno Valle fue: “Me lastimaste del cuello”.

Luego de ello se hizo un denso silencio.

Cuando la nave aterrizó, minutos más tarde, nadie decía nada.

En cuanto pudo, el gobernador de Puebla salió del helicóptero a paso apresurado y sin esperar a sus acompañantes.

Sorpresivamente cambió de actitud y regresó hacia el aparato.

Enfurecido, solamente se dirigió a uno de los presentes: habría agarrado del cuello a Carrancá y varias veces les reclamo lo mismo.

Palabras más, palabras menos, le habría dicho –cuenta el testigo–: “¡No hiciste nada para salvarme, querías que muriera!”.

El piloto y el copiloto presenciaron la escena con rostros llenos de pavor, pues pensaban que ellos serían los receptores de la furia de un gobernador, que cobró fama por sus arranques de ira.

Luego de soltar el saco de Carrancá, el entonces titular del Poder Ejecutivo de Puebla dio media vuelta, apresuró el paso y se fue abandonando a todos los que habían viajado en ese helicóptero.

Uno de los pilotos se acercó a Víctor Carrancá y entre justificándose, reclamando y desahogando su miedo le dijo al entonces funcionario: “Hemos pedido el mantenimiento –del helicóptero– y no nos han hecho caso”.

Dicho por el copiloto, ese era el helicóptero que con más frecuencia utilizaba Martha Érika Alonso, entonces presidente del patronato del DIF estatal.

¿Qué hubiera pasado si Moreno Valle hubiera caído del helicóptero a la mitad de su sexenio?

Seguramente los miembros de su grupo político también hubieran salido a exigir “justicia” y descartar que se tratara de un accidente, tal como reaccionaron el pasado 24 de diciembre y en los días posteriores.

Y muy probablemente se hubiera desatado una guerra interna en el panismo morenovallista por el control del poder político, tal como ahora está ocurriendo.