Ritual priista

Desde antes del destape de Meade, medios de comunicación levantaron un melodrama y se inició todo un ritual priista. Meade se parece a Elías Calles.

Los priistas son rehenes de los rituales políticos elaborados por décadas, y de los que no pueden ni quieren librarse. El destape del señor José Antonio Meade, los vuelve a mostrar de cuerpo entero, aunque ahora hayan elegido como candidato a quien insiste en hacernos creer que no es priísta, sino mero simpatizante del tricolor. A estos, antes se les decía “priístas vergonzantes”, no sé ahora cómo se les llame a esos priistas que aparentan no serlo, tal vez, porque sientan algo de vergüenza.

Pero el PRI y los priistas, pretenden ser maestros del suspenso y creen que los ciudadanos carecemos de memoria, o del más elemental sentido común, como para creer que con un candidato como Meade pueden cambiar.

En complicidad con los medios de comunicación, iniciaron en los días previos al destape digital, una melodramática telenovela que les permitió estar todos los días en las páginas de los diarios, en las pantallas televisivas y los noticiarios radiofónicos. El PRI y los medios cómplices, iniciaron el “juego del tapado”. Fue una burda campaña que se basaba en suponer que había varios aspirantes –la verdad es que hace semanas ya se había decidido Peña Nieto por Meade–, lo cual permitió a los medios hablar un día sí, y otro también, de quien será el candidato de la continuidad neoliberal.


Pero algunos se salieron del script, tal vez para demostrar que no estaban resentidos, y se adelantarnos al destape oficial, al dedazo presidencial definitorio en la cultura priista. De pronto, Luís Videgaray, el Aprendiz, el miércoles 21 de noviembre, reunió al cuerpo diplomático acreditado en México, para exponer versión oficial de la situación del país y al presentar a Meade fue pródigo en elogios, las alabanzas rayaron en la ignominia. Videgaray no se midió al presentar a Meade como uno de los mexicanos más talentosos y preparados, con una trayectoria impecable y cuya gestión ha dado rumbo y estabilidad al país. Y ya encarrerado, abundó: “Hoy, Meade conduce con gran inteligencia, disciplina y, sobre todo, patriotismo y visión de Estado, la política macroeconómica de México”; además, agregó algo que bien podría ser una denuncia: “Meade es el único mexicano, junto a Plutarco Elías Calles, en haber ocupado cuatro secretarías distintas, en dos gobiernos diferentes”, con Felipe Calderón, panista, se hizo cargo de la Secretaría de Energía, cuando se inició la demolición de PEMEX, y de la de Hacienda, donde defendió el IEPS, que es uno de los factores que ha encarecido las gasolinas; en el gobierno del PRIAN, “encabezado” por Enrique Peña Nieto, el señor Meade ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores, luego la de Desarrollo Social y, nuevamente, la Secretaría de Hacienda. Milusos, sí, pero protagonista en la confección del proyecto neoliberal que tiene a México hundido en el estancamiento económico, el desempleo, la pobreza y la desigualdad.

El PRI sigue siendo el mismo, como idénticos siguen siendo sus rituales humillantes, que no superan el dedazo presidencial.