En riesgo, 25 especies de aves y 20 plataformas prehispánicas por obras en Cerro de Amalucan

Al menos 25 especies de aves endémicas y migratorias, así como 20 plataformas piramidales y conjuntos habitacionales prehispánicos están en riesgo en la Reserva Ecológica Cerro de Amalucan (RECA), por la construcción de un parque temático y un proyecto inmobiliario privado, según denunció el ambientalista José Gustavo Juárez Lindoro, científico de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) e integrante del Colectivo Matlacueitl–Alseseca, quien advirtió que los trabajos de construcción acabarán con la flora y fauna del área protegida.

En entrevista con La Jornada de Oriente, expuso que las 20 plataformas y pirámides no se pueden ver a simple vista porque se encuentran enterradas y olvidadas por las autoridades responsables.

“Es el único sitio arqueológico en Puebla que data del periodo formativo”, destacó, es decir, se encuentra situado entre el año 1500 antes de nuestra era y 292 después de nuestra era.


Asimismo, señaló que existen estudios de la Universidad de Michigan de que la cultura que habitó esta zona fue la olmeca.

Incluso, el libro Un sistema preclásico de distribución de agua en la zona arqueológica de Amalucan, Puebla, del arqueólogo americano Melvin Fowler, descubrió que la zona contaba con un hábil sistema de distribución de agua por medio de canales, siendo los más antiguos de América y que aún eran utilizados por los ejidatarios.

Gustavo Juárez informó que la construcción del fraccionamiento “Bosques Amalucan”, así como el parque que lleva el mismo nombre no cuenta con licencias de construcción que revoquen la “Declaratoria de Reservas, Destinos y Uso de Predio y Áreas Territoriales del Programa Regional de Ordenamiento Territorial del Estado de Puebla” emitida en el Periódico Oficial del Estado en 1994.

Tampoco –añadió– existe por permisos parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que clasificó con la clave de sitio E14B4321003 a la zona arqueológica de “El Cerro de Amalucan”, en el Catálogo de Sitios Arqueológicos en el estado de Puebla.

Por otro lado, reveló que el Club de Observadores de Aves de Puebla (COAP) visitó en 2012 el parque Villa Atl y el Cerro Amalucan, dos áreas verdes en la parte norte de la ciudad para investigar las especies que ahí habitaban.

La expedición –dijo– estuvo a cargo de Martín Camacho, perseguido político y ex director del Aviario de Puebla, así como por Sergio Larios, Francisco Jiménez y Stephanie Schubel, todos reconocidos como observadores de aves en la entidad.

En la cima del cerro, el club precisó que se reportó la existencia de 25 especies, entre ellos, carpinteros arlequín, dos picogordos tigrillo y calandrias de Bullock, además de chipes coronado, un ave migratoria que todavía no había salido.

En Amalucan hay 183 árboles por hectárea 

Mientras que un tercer estudio fue publicado en la Revista Cubana de Ciencias Forestales en 2015, bajo el título “Diagnóstico del arbolado de la reserva ecológico Cerro de Amalucan, ciudad de Puebla, México”.

Este artículo fue firmado por investigadores de la UAP como Francisco Domínguez Hernández, José Antonio Acocal López, Joaquín Esteban Medina, Jesús Mao Estanislao Aguilar Luna y Verónica Torres Valencia.

El estudio reveló que 61.5 por ciento de la población de árboles en el cerro son Eucaliptos, con altura promedio de 16.3 metros de altura, y los Cipreses representan 22.2 por ciento, además de pinos.

El objetivo del estudio fue evaluar el estado actual del arbolado en la Reserva Ecológica Cerro de Amalucan, en donde arrojó que, según datos dasométricos, existe en promedio 183 árboles promedio por hectárea.

Académicos de la UAP concluyeron que el árbol urbano es un elemento fundamental en el paisaje de una ciudad, pues brinda diversos beneficios de orden ambiental, estético, paisajístico, recreativo y social que se convierten en un pulmón para la población de la capital y hábitat para la fauna.

Por dicha razón, propusieron prácticas silviculturales, ya que a diferencia de ciudades como México, Guadalajara y Monterrey, “en Puebla es evidente el deterioro de las áreas naturales protegidas que están sujetas a fuertes presiones de uso urbano y habitacional, disminuyendo el capital arbóreo de manera continua”.

Las áreas propuestas para el desarrollo de la RECA son tres zonas: Restauración con 20 hectáreas con reforestación de brinzales adecuados al suelo, protección en las áreas propensas a invasión y conservación de las especies nativas en 75 hectáreas, y el área de recreación en 40 hectáreas para realizar atletismo, recorridos ecológicos, ciclo de vías y áreas de esparcimiento para la sociedad urbana.