Denuncian vecinos hallazgo de restos prehispánicos en el cerro de Amalucan; piden intervención del INAH

Dientes completos, fragmentos óseos distintos y sin identificar en la mayoría de los casos, guijarros anaranjados sin laca que se presuponen formaron parte de una ofrenda, misma que acompañó, según la cosmogonía antigua, al fallecido.

Esos son algunos de los vestigios que fueron hallados en el cerro de Amalucan, que pudieran corresponder al período Preclásico o formativo y que se supone pertenecerían a un hombre ocupante de esta zona, de la cual quedan pocos vestigios arqueológicos.

Lo anterior fue señalado por Estela del Castillo y Gustavo Juárez, miembros del Colectivo Matlalcueyetl Alseseca, quienes suponen lo anterior debido a que existen datos concretos que indican que en el cerro de Amalucan sí hubo asentamientos prehispánicos.


Ello consta porque en 1993 el centro en Puebla del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó un salvamento arqueológico en el lugar, pues identificaron un basurero cultural.

Esta mañana de jueves 1 de marzo, Del Castillo y Juárez guiaron a un grupo de reporteros al sitio del hallazgo: a unos metros de la caseta de vigilancia que da paso a este cerro ubicado tras la unidad habitacional de Amalucan, debajo de un árbol, en sus raíces y producto del trascabo que entró el pasado domingo 25 de febrero como parte de los trabajos que pretenden hacer del cerro un parque metropolitano, fueron encontrados los restos óseos y pedacerías cerámicas.

Enseguida, tendidos sobre una bolsa plástica, depositaron uno a uno los objetos: dientes, una mandíbula semicompleta, fragmentos de hueso humano, guijarros anaranjados y redondos, entre múltiple pedacería más y restos porosos de hueso.

Los miembros del Colectivo Matlalcueyetl Alseseca aseguraron que sí se trata de restos antiguos debido al salvamento arqueológico hecho por el INAH, por lo estudios realizados por otros arqueólogos y porque cerca del lugar existen rastros de ocupación además de una cueva que en el pensamiento mesoamericano era un elemento vital de su cosmogonía.

“Hicimos el hallazgo producto del conocimiento que tenemos del cerro. Fue el pasado domingo 25 de febrero cuando paseaba y me detuve al reconocer los restos entre el lodo y las raíces expuestas que dejó el trascabo como parte de los trabajos para el parque”, dijo Gabriel Juárez.

Acotó que enseguida vio tepalcates y partes de lo que supone es la columna vertebral y las costillas; en suma, una osamenta prehispánica.

“Había un poco de cerámica. Recogimos lo que movió la máquina como fueron los pedazos de hueso que quedaron al descubierto”, expuso.

Dado que todo es una suposición hasta que no se haga el estudio de Carbono 14 correspondiente de datación así como la catalogación de cada pieza, el activista hizo un llamado: a que el INAH reciba los fragmentos y los analice.

“Hay basamentos y restos óseos y el Artículo 39 de la Zona de monumentos dice que éstos son parte del patrimonio. No solo es una zona arqueólogica sino que hay un patrimonio que es de todos”.

“Por ello queremos que del presupuesto de 300 millones de pesos que quieren destinar al parque, se dedique presupuesto para hacer la investigación arqueológica debida”, dijo Estela del Castillo.

Concluyó que la acción tomada por el colectivo solamente confirma que el cerro de Amalucan es un sitio arqueológico y con ello contribuyen al conocimiento. “El INAH tiene una obligación: hacer un rescate arqueológico como lo hizo en 1993 para rescatar este, que parece ser un entierro”.