Reportan mil 223 inmuebles dañados en Atlixco; 35 pérdida total y 590 con daños mayores

Foto Paula Carrizosa

Desde la entrada al municipio de Atlixco un polvo fino cubría la población. Camiones de volteo se desplazaban uno a uno. Hombres y mujeres jóvenes dispuestos en brigadas de apoyo iban y venían por las calles repletas por desprendimientos de los diversos inmuebles afectados por el terremoto de 7.1 grados del 19 de septiembre.

En total, dijo el regidor de Educación del ayuntamiento, Félix Castillo Sánchez, fueron mil 223 inmuebles del municipio los afectados en mayor o menor grado. De ellos, un total de 35 edificios fueron pérdida total.

Asimismo, dijo durante una entrevista, 590 casas tuvieron daños mayores mientras que 598 reportaron daños menores. Castillo Sánchez agregó que las zonas con mayores daños fueron Metepec y el infonavit León, en particular el templo de la Purísima Concepción.


Además de las pérdidas materiales, expuso que tomando en cuenta toda la región de Atlixco subió a ocho la cifra de personas fallecidas, una de ellas la directora de Obras Públicas, Diana Canseco, quien falleció a causa del derrumbe en el ex convento del Carmen.

Expuso que, con las decenas de jóvenes que se han sumado a las brigadas de apoyo, se comenzará el censo del Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) de la Secretaría de Gobernación federal. Con su apoyo, abundó el regidor de Educación, podrá levantarse este listado para poder acceder a los recursos y reconstruir los inmuebles afectados.

De igual forma, mencionó que autoridades de Atlixco ya han establecido comunicación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia para actuar en torno a inmuebles patrimoniales como el ex convento del Carmen.

Ayer, mediante un recorrido, pudieron constatarse los daños causados por este sismo sobre este municipio ubicado a 20 minutos de la capital poblana: daños y derrumbes en espacios significativos de la ciudad como el ex convento del Carmen, la parroquia de La Natividad, ubicada al lado del palacio municipal, y el templo de la Purísima Concepción en Metepec.

A 24 horas del sismo, calles como la Miguel Hidalgo y la Nicolás Bravo que desembocan en el zócalo lucían repletas, lo mismo que la plaza principal. Ahí se han dispuesto una serie de carpas, lo mismo para la búsqueda de mascotas perdidas que de personas extraviadas, así como un centro de acopio en el que se recibe medicamentos, agua, productos se uso personal y de aseo, además de alimentos enlatados o envasados.

A un costado del Palacio Municipal y la iglesia de la Parroquia de la Natividad que tiene una fractura que cruza su fachada antigua, avanza la avenida Independencia, una de las calles con mayores daños. “En unos instantes cayó la barda”, dijo don Eloy Jaramillo Lara, uno de los afectados por el sismo en Atlixco, quien narra que al momento del movimiento telúrico su hija y su esposa lograron salir de su casa segundos antes de que les cayera encima el enorme pedazo de una antigua barda.

Marcada con el número 403 de la avenida Independencia, pintada de azul y con una pequeña puerta de entrada que conduce hacia el interior de la vivienda, don Eloy condujo a esta reportera hasta el lugar del desastre. Ahí, en el pequeño pasillo, está un enorme pedazo de la barda colindante a su casa que causó la caída del tonel de agua y con ello que toda su casa se inundará debido al derrame del líquido.

Don Eloy contó que él no estaba presente, pero que su hija le narró la forma en que ella y su madre estaban en el patio para instantes después correr y meterse a la casa para salir libradas del derrumbe, aunque eso no fue todo, pues en una de las recámaras, sobre una cama, yacen cientos de restos de piedras mientras el techo está casi vencido, holgado y tenso por el peso.

Mientras esto contaba don Eloy, en la esquina de la misma avenida Independencia los transeúntes contemplaban los restos de un hotel que se derrumbó por el terremoto y del cual solo quedó una de las cabeceras de las camas que se ofrecían a los huéspedes, la cual resistió al temblor como resiste a los movimientos bruscos de los trascabos que empiezan a levantar los restos de esta vieja arquitectura.