Represión de policía por referendo catalán deja 844 heridos

Inicio formal del referendo de independencia en Cataluña. Foto Internet

Alrededor de las 9:30 de la mañana, cuando tan solo había transcurrido media hora de la apertura de los colegios electorales y el inicio formal del referendo de independencia en Cataluña, la Policía Nacional y la Guardia Civil españolas reprimieron con violencia una serie de puntos estratégicos de la región.

El balance provisional es de 844 personas heridas, entre ellos dos graves y en los que hay ancianas, niños, periodistas y ciudadanos que participaban de la resistencia “pacífica” para garantizar el voto. Además se informó que 11 policías resultaron heridos. La Policía cerró 319 colegios electorales,  lo que representa 13 por ciento del total.

El presidente de Cataluña, el independentista Carles Puigdemont, denunció que el Estado español está ejerciendo una violencia “injustificada, irracional e irresponsable” para impedir el referendo de autodeterminación en esta región que había sido prohibido por la justicia.


“Es evidente que el uso injustificado, irracional e irresponsable de la violencia del Estado español no solo no detiene el deseo de los catalanes de votar sino que deja todavía más claro (…) lo que nos estamos jugando en jornadas como la de hoy”, denunció el presidente regional.

La indignación por la actuación policial se hizo palpable de inmediato en la ciudad, además en numerosos dirigentes políticos de la oposición y del gobierno catalán, que exigieron la “dimisión” del presidente español, el derechista Mariano Rajoy, por un operativo tan “desproporcionado” y “más propio del franquismo”.

Más de 10 mil policías, la mayoría de los grupos de “antidisturbios” y dotados con material y armas para actuaciones represivas a grandes masas, finalmente salieron de sus hoteles, comisarías y hasta barcos alquilados para estos días.

La orden de reprimir la dio el ministerio del Interior español, presidido por José Ignacio Zoido, a través del delegado del gobierno en Cataluña, Enric Millo, que pusieron en marcha el operativo policial que tiñó de sangre y de una profunda indignación y dolor a la jornada electoral en Cataluña. Las escenas de comandos de agentes con chalecos antibalas, escudos de protección y macanas disparando pelotas de goma a una multitud indefensa se repitió en varios escenarios, así como la escena en la que los policías tiraban con patadas las puertas de los colegios electorales, arrancaban por la fuerza las urnas de los brazos de jóvenes y ancianos, o abrían puertas de armarios a golpes de martillo para encontrar las urnas de plástico y las papeletas para votar por el referendo catalán.

Después de meses de desencuentros y de un aumento paulatino pero constante de la tensión por el conflicto político entre Catalunya y el Estado español, finalmente hoy saltó por los aires la paz social que había hasta ahora. La ley española había declarado suspendido el referendo de independencia por su supuesto carácter “inconstitucional”, con lo que tanto el Tribunal Constitucional como los juzgados ordinarios ordenaron la suspensión de cualquier tipo de iniciativa relacionada con la consulta ciudadana, incluida obviamente la propia votación.

Los ciudadanos catalanes, alentados por los principales partidos políticos a favor de la independencia –Partido Demócrata de Catalunya (PDC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y Candidatura de Unidad Popular (CUP)– decidieron iniciar una resistencia “pacífica” para lo que calificaron como la “defensa de nuestros derechos y nuestra dignidad”. El movimiento de resistencia pacífica lo protagonizaron jóvenes, incluidos menores de edad, ancianos, pero también muchos padres de familia que decidieron encerrarse en los colegios de sus propios hijos para garantizar el voto, y numerosos ciudadanos que enarbolaron la bandera de la resistencia por el defensa de la democracia y la libertad de expresión.

A los ciudadanos que durmieron los últimos dos días en los colegios y centros de votación del referendo catalán de forma espontánea se fueron sumando miles de personas esta madrugada –alrededor de las 5 de la mañana empezaron a llegar a los puntos de votación– para formar una inmensa columna de personas que impidiera que se cumpliera la orden judicial que había dictaminado el precinto de los centros de votación y se lo había ordenado hacer a los Mossos d´Esquadra, la policía autonómica. Los agentes catalanes se limitaron a enviar a una pareja de guardias que de forma pacífica y amable intentaron acercarse a las puertas del colegio pero al ver que se lo impedían los ciudadanos se limitaron a levantar acta y volver a su puesto de control.

Así lo hicieron en al menos cuatro ocasiones antes de las 9 de la mañana, cuando finalmente los ciudadanos organizados lograron formar las mesas electorales con los propios voluntarios que levantaban la mano e iniciaron, con algo de retraso por la suspensión del sistema electrónico por parte del gobierno español, la votación. Y lo hicieron formando de una manera ordenado una fila de dos en dos y dejando el paso para que votasen primero las personas mayores, los enfermos y los votantes con problemas de movilidad.

El primer operativo violento de la policía española se llevó a cabo en la localidad de Sant Juliá de Ramis, en la provincia de Girona, y donde estaba previsto que votara el presidente catalán, Carles Puigdemont. Los agentes de la Guardia Civil rompieron con empujones, golpes y patadas la barrera formada por los ciudadanos, que finalmente se concentraron pacíficamente a las puertas del centro mientras eran testigos de los destrozos que provocaron los agentes al interior del colegio en su búsqueda de las urnas y las papeletas. El presidente catalán, que unas horas antes había ordenado que se activara el “censo universal”, que permitió que los votantes pudieran votar donde pudieran y no en el centro que en teoría les correspondía, logró votar pero en otro sitio.

En Barcelona también se registraron al menos tres actuaciones policiales de envergadura: en el colegio Ramon Llull, donde fue golpeado en la cabeza una anciana que acabó con una brecha en la cara que le provocó un abundante sangrado, y también fueron golpeados varios ciudadanos, hombres y mujeres que formaban parte de la comunidad de padres del colegio. Los agentes españoles también actuaron en el barrio de la Barcelona, en la escuela Mediterránea, y en el distrito de Nou Barris, en la escuela de Prosperitat.

Neus, una joven que fue víctima de la operación policial en el Instituto Jaume Balmes, también en Barcelona, explicó a La Jornada, que “la policía ni siquiera medió palabra cuando nos quitaron de en medio a empujones y con amenazas e insultos. Tenían los ojos inyectados en sangre y odio, y cuando entraron a la escuela rompieron objetos con una violencia que yo nunca había visto”.

Una de las víctimas del operativo en la escuela Ramon Llull explicó que “nos quitaban objetos personales para que nos levantáramos: bolsas, carteras… A mi me han quitado las gafas y, como no me movía, las han acabado rompiendo de un pisotón. Ha sido una escena muy lamentable, mi hermano ha acabado yendo al hospital…”

El ministerio del Interior informó que en el operativo han resultado heridos nueve policías y dos guardias civiles.
A pesar de la represión, la Generalitat sostiene que el 73 por ciento de las mesas electorales están funcionado con normalidad, sin embargo las largas colas y el cierre de otros espacios para el voto han provocado que un ciudadano para votar tarde más de tres o cuatro horas. Además informó que 96 por ciento de los colegios electorales están abiertos y funcionando de forma regular, según el ministro de la presidencia, Jordi Turull.

Soraya Sáenz de Santamaría, la vicepresidente del gobierno español, compareció y aseguró que durante la jornada de hoy “no ha habido referendo ni apariencia de tal. Y se ha demostrado que el Estado de derecho funciona, sus irresponsabilidades han tenido que ser substituida con la profesionalidad de los cuerpos de seguridad. Han cumplido las órdenes de la justicia, han actuado con proporcionalidad”.

Tras conocer el balance de la mañana del operativo policial, el presidente catalán criticó con dureza la actuación policial y advirtió a Rajoy y a su gobierno que el “uso irresponsable, irracional y desmedido de la violencia les hará que siempre les acompañará la vergüenza”. Y añadió que “hoy el Estado español ha perdido mucho más de lo que ya había perdido”, mientras que “en Catalunya hemos ganado mucho más de lo que habíamos ganado”.

Raúl Romeva, consejero de Asuntos Exteriores del gobierno catalán señaló por su parte que “con la aparición de la policía y la Guardia Civil se ha provocando una situación de carácter criminal, que vamos a resolver a través de una querella y de las instancias europeas. Estamos recibiendo muestras de apoyo ante esta respuesta indiscriminada por parte del Estado español y que ponen de manifiesto que más allá del debate sobre la independencia se trata de una constante y evidente violación de los derechos de los ciudadanos catalanes y europeos”.

Otros dirigentes políticos también criticaron con dureza la actuación policial, como el líder de los socialistas catalanes, Miguel Iceta, que calificó de “injustificado” y “desproporcionado” un operativo que ha provocado tanto dolor en la sociedad catalana. La alcalde de Barcelona también fue muy dura, al sostener que “la estrategia del miedo de Rajoy ha fracasado. Un solo pueblo movilizado pacíficamente. Hoy vamos a defender la democracia”, señaló, tras reclamar la dimisión hoy mismo de Mariano Rajoy. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, señaló que “porrazos, empujones, ancianas arrastradas. Lo que está haciendo el PP a nuestra democracia me repugna. Corruptos, hipócritas, inútiles”, señaló y añadió que “una tensión sin precedentes, familias durmiendo en colegios, antidisturbios, vuelta del cara al sol ¿No es más sensato pactar un referéndum?”

Además, el Defensor del Pueblo de Cataluña (ombudsman), Rafael Ribó, expresó su más “enérgica condena” al gobierno español y le instó a que “pare cuanto antes la violencia indiscriminada que se está produciendo por parte de efectos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, desproporcionado y con escaso respeto a los derechos humanos. Hago un llamado al diálogo y a la serenidad de ambas partes”.

(Con información de Afp).