Rechaza la asamblea de Cuautomatitla el condicionamiento de las empresas para la reconstrucción

La asamblea general de Santa Cruz Cuautomatitla,rechazó por unanimidad la propuesta de los gobiernos federal y estatal para la reconstrucción de viviendas.

El domingo pasado, 3 de diciembre, la asamblea general de la comunidad de Santa Cruz Cuautomatitla, municipio de Tochimilco, rechazó por unanimidad la propuesta de los gobiernos federal y estatal para que las viviendas con pérdida total sean edificadas por constructoras privadas y que solo así se les entregue una cantidad de 44 mil pesos, adicionales a los 120 mil que el gobierno federal dice que entregará a este tipo de damnificados. ¿Por qué no se da ese recurso para la autoconstrucción, como prometió el presidente Peña?, preguntaron al enviado de una de estas empresas.

La asamblea estuvo convocada por la autoridad de esta junta auxiliar para que acudieran al lugar la presidente municipal de Tochimilco, Albertana Cayeca Amelco, junto a funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y la de Infraestructura, del gobierno de Puebla. Sin embargo, ninguno de ellos se presentó, a pesar de haber dicho que lo harían; solo acudió una persona que se dijo licenciado, de apellido Morales, y otra, contadora. Primero se anunciaron como integrantes de Sedatu; cuando se le dio el micrófono, él dijo venir por parte de Sedatu y Hábitat, a la vez, pero un integrante de la asamblea le exigió que dijera que si era funcionario gubernamental o de una empresa. Luego de algunos intercambios y cuestionamientos, aceptó que venía de una empresa constructora, Coadobe, a ver quiénes de los 49 anotados por Sedatu en la lista de damnificados totales quería hacer su casa con ellos.

Quedó claro, a partir de la intervención de este empleado –y gracias a otros que llegaron en una ocasión anterior– que el gobierno ha lanzado como gancho para que las personas acepten la reconstrucción con este esquema, el que si lo hacen así se les darán 44 mil pesos más; o, mejor dicho, que se los darán a las constructoras, porque ellas recibirán este recurso y los damnificados que acepten deberán entregarles sus tarjetas de débito, que serán de 30 mil pesos, y los vales de materiales, por 90 mil. Las personas, una vez que dan estas tarjetas y documentos, entre los que se encuentra la credencial para votar, se limitarán a recibir una casa –“llave en mano”– edificada del modo que las constructoras quieran, tres meses después de firmado un contrato entre las partes. Por los materiales que el enviado reconoció que serán utilizados y las técnicas constructivas, Samuel Contreras, investigador del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la Universidad Autónoma de Puebla, señaló que no hay certeza de que sean adecuados para enfrentar un sismo similar al del 19 de septiembre. El empleado de la empresa se limitó a señalar que era el modelo aceptado por la Sedatu y ya. Pero varios pobladores le preguntaron sobre los componentes de las construcciones, siempre cuestionando la calidad de los mismos.


Contreras propuso que el representante empresarial dejara su propuesta de imágenes y entregara el diseño técnico para que se analizara, pero los pobladores resolvieron directamente rechazar la propuesta de trabajar con ellos. Igualmente, rechazaron la proposición de ir a hablar con la presidente municipal y que la misma siempre los ha rechazado, tal como ocurrió esta última vez.

Una participante del pueblo, de nombre Yesenia, indicó que Banorte aprobó entregar a la población, por conducto de la cooperativa Tosepan Titataniske, –integrante de la iniciativa Tamakepalis– un donativo de 10 millones de pesos que servirán para la reconstrucción en Cuautomatitla. Explicó que el banco determinó lo anterior con base en un estudio detallado de la situación y de la vista a la localidad, para constatar el tipo y la funcionalidad de la organización comunitaria. Los recursos se aplicarán en la reconstrucción de las casas que tuvieron daño total pero que no están en la lista de Sedatu, que son más que las que censó la dependencia federal, por cierto, y contribuirá también a las que tuvieron daño parcial y con otras tareas necesarias para recuperar la vida del pueblo.

La asamblea aprobó que las decisiones principales emanarán de las sesiones que lleven a cabo y de las comisiones que ella nombre para las diferentes tareas.