Realizan el festival Puebla es huapango para acercar la identidad de la Huasteca a la ciudad

Promotores de la tradición organizaron el proyecto Puebla es huapango que comenzó días atrás y se prolongará durante los siguientes meses hasta culminar el 1 de diciembre con un festival musical ■ Abraham Paredes

Para acercar a los citadinos a la expresión y cultura de la Huasteca, a la par de fortalecer la identidad de una región y de todo el estado, promotores de la tradición organizaron el proyecto Puebla es huapango que comenzó días atrás y se prolongará durante los siguientes meses hasta culminar, el 1 de diciembre, con un festival musical.

Coordinado por el programa radiofónico Tierra Mestiza que conduce Vera Alejandra Núñez y la asociación civil Colegio de artes para la educación y la cultura que encabezan Isis Coateta y Miguel Ángel Reyes, el proyecto busca “hacernos sentir esa identidad poblana a través del son huasteco”.

La conductora titular del programa que se transmite sábados y domingos por el 96.9 de frecuencia modulada, la estación universitaria de Radio BUAP, señaló que Puebla es huapango es una forma de reconocer a la huasteca, una región cultural que la entidad comparte con Hidalgo, Tamaulipas, Veracruz, Querétaro y San Luis Potosí.


“Bajo el nombre de Puebla es huapango el proyecto tienen la inquietud de, como citadinos, hacernos sentir esa identidad poblana a través del son huasteco “, expuso Vera Alejandra Núñez durante el acto de inauguración celebrado en el Espacio 14 de la UAP, que contó con la presencia del investigador Gabriel Cuevas Sosa y el Trío Inspiración huasteca.

Agregó que es esa la intención, porque hace falta que en Puebla se fortalezca esta identidad a través de la solidaridad de los demás ciudadanos: “nos hace falta dejar a un lado el egocentrismo y trabajar juntos”.

Para la profesora de danza y conductora, el ser huasteco es hablar de una identidad ligada a instrumentos legados de España en la época barroca, además de referir a un tipo de comida, de vestimenta, y de música como lo son los sones de costumbre. “Son muchas características: las formas de bailar que no son las mismas pues hay estilos y variantes; eso que se llama son huasteco tiene que ver con el estilo que es distinto entre estados, pues hay un estilo tamaulipeco, otro hidalguense y uno poblano”.

En su turno, Isis Coateta y Miguel Ángel Reyes, de la asociación civil Colegio de artes para la educación y la cultura, señalaron que este es un proyecto hecho por colaboraciones de profesores, de los tríos y los diversos promotores que buscan “crear un nuevo camino por una lucha joven por la cultura”.

Se trata, completaron, de que más allá de la experiencia festiva y lúdica de cada acto, el público asistente respete las tradiciones gestadas en esta región cultural a la par que identifique el son huasteco, sus formas de ser bailado y tocado. “Buscamos que Puebla tenga una identidad. Oaxaca la tiene con la Guelaguetza. Puebla tiene huapango y cultura una huasteca pequeña pero importante pues es la que conserva más población indígena y por tanto se conserva su cosmovisión”, mencionaron Coateta y Reyes.

Éste último, músico de arpa de formación, informó que participarán siete tríos huastecos, entre ellos el Trío Quetzales, Inspiración Huasteca, Reyes Son, Tsasná, Alma Serrano, Chava y sus huastecos, y Euforia huasteca, la mayoría hablantes del totonaco y provenientes de Huehuetla, quienes se juntarán el 1 de diciembre en el barrio del artista para el acto de cierre.

Informaron que las siguientes fechas del proyecto Puebla es huapango serán: el 22 de septiembre en la Quinta Analco, con una huapangueada, juegos mexicanos y festejos por el mes patrio; el 27 de octubre, en el barrio del artista y referente al Día de muertos con una procesión como se hace en la Sierra, música para difuntos como es el Son de canario y el Trío Quetzales; y el 17 de noviembre, con sede por definir, en torno a la lengua totonaca y su difusión a través de la música de los tríos de huapango.

El huapango en Puebla es indígena

El investigador Gabriel Cuevas Sosa afirmó que el hablar de huapango en Puebla es hablar netamente de algo indígena, pues viene de las costumbres de los pueblos originarios y ya luego hacia el mestizo. Oriundo del municipio de Amixtlán, aunque luego habitante de la Ciudad de México y nunca alejado de su pueblo, el miembro de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas, la CDI, expuso que en Zacatlán –antes Atenamiti– empieza la región o sierra huasteca de Puebla comprendiendo municipios como Tenango, Pahuatlán o Huauchinango, en donde el “huapango es otra composición y otra forma de expresarse”.

Agregó que en su tierra el “huapango antes de ser huapango en un son: el xochipaquilli, que es un son de alegría”, y el cual se baila en las mayordomías, en los casamientos o primeras comuniones, y no quiere decir “adornado de flores”, sino algo referente a lo florido. En total, abundó, son siete sones y en total constituyen el “xochipitzahuac para nosotros”.

Como ejemplo, Cuevas Sosa recordó lo que sucede en un casamiento: hay un son de entrada a la casa, otro de la peinada de la novia, otro para cuando la visten, otro más cuando la llevan a la iglesia, el Tlacuas cuando baila, cuando los padrinos les dan de comer en la boca a sus ahijados, cuando les entregan objetos ceremoniales y les cambian de ropa –una nueva sobre la del diario–, y el son de bendiciones con una caja donde se guarda aquella ropa para que cuando fallezcan la usen.

Advirtió que, en la región de la sierra huasteca poblana, al ser los huapangos netamente indígenas, estos no llevaban letras sino hasta la década de los 90 cuando, por el movimiento de la llamada Teología de la liberación, se integraron talleres de pastoral indígena para alfabetizar a los pobladores, en los que intervenían mayordomos, danzantes y músicos que se verían influenciados y comenzarían a componer letras.

“En la Sierra de Puebla los tríos no cantan sino desde hace 20 o 25 años, pues ya hay trova. Cuando tenía cinco años y escuchábamos la radio de Poza Rica, de Tulancingo o de Huauchinango, los huapangos eran música, y ahora la tienen con talleres y tríos”.

En ese sentido, además de las letras, Gabriel Cuevas dijo que otra diferencia es el baile, pues mientras en zonas huastecas de Hidalgo o Veracruz desde el primer huapango de baila, en la sierra huasteca de Puebla no es así, pues en los xochipaquillis se baila después de cierto tiempo de comenzados y de diferentes formas: con sones de varones, pues como mamás, esposas, hijas y comadres están ocupadas “sirviendo”, los hombres bailan entre sí, con sus abuelos, tíos, padrinos, hijos y papás; los hay también entre mujeres, cuando ya “terminaron de servir” y ellas bailan también entre madrinas, madres, hijas o sobrinas; y de manera mixta, pero no con cualquier persona, sino con quienes guarden un nexo familiar como es el marido con su mujer.

“Este estilo de sones tiene un zapateado que no se alcanza a comprender, pues los pasos se sacan de las danzas, de los bailes para los sones y los huapangos. Lo que está acabando con ellos, en cierta forma, son los grupos de danza que llevan huapango a un pueblo, mostrando zapateados diferentes, y entonces los señores y las señoras ya no quieren bailar diciendo: ‘yo no me maquillo, no me pinto, no zapateo así, no traigo botines ni zapatos’. Entonces la gente se siente mal porque dicen que no saben bailar, que no saben mover los brazos”, dijo el investigador.