Rafael Moreno Valle soltó al tigre en Puebla

El pasado domingo, los mexicanos, como nunca en la historia había sucedido, salieron a emitir su voto con la esperanza de que su voluntad fuese respetada, pero también con el temor de que se cometiera un fraude electoral ordenado desde Los Pinos.

En otras entregas expresé con convicción, que AMLO ganaría por un amplio margen, de tal suerte que no hubiera argumentos para su cuestionamiento. El tsunami de Morena sobrevino y Andrés Manuel se alzó con el triunfo en todo el país de manera incuestionable.

José Meade del PRI, mostró en cadena nacional su civilidad política y su caballerosidad, reconociendo no sólo que las tendencias electorales no le favorecían, más aun, expresó su apoyo al próximo Presidente de México, acto que lo honra y lo muestra como un ciudadano que hizo lo que las evidencias le indicaban, pero que pudo no haber hecho, mostrando un talante negativo para empañar las elecciones.


Ante esta noble y honrosa actitud de José Antonio Meade, el equipo de Ricardo Anaya se vio en la necesidad imperiosa de reconocer también el triunfo devastador del próximo presidente de México, a quien le ofreció apoyo con el detalle de “asumirse de facto como el nuevo dirigente del blanquiazul a nivel nacional”, lo que por supuesto todavía no acontece.

En Puebla, la figura de AMLO fue un alud que arrasó con el 98% de los candidatos que disputaban un cargo electoral, mientras tanto, subían los resultados en donde el triunfo de candidatos de Morena era indubitable, señalándose únicamente tres casos que quedaron zanjados por la empresa Mitofsky de amplio prestigio como encuestadora nacional: Puebla, Veracruz y Jalisco. Poco antes de las nueve la noche, era claro que Miguel Barbosa y Cuitláhuac García, ambos de Morena, aventajaban a sus respectivos adversarios, Martha Erika Alonso de Moreno Valle y Yunes Márquez de Puebla y Veracruz, respectivamente, en Jalisco Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano se alzó con la victoria.

Para Rafael Moreno Valle esta elección y el consecuente triunfo de su esposa representa todo su capital político y su futuro como ciudadano (que sientan morir los que han matado).

Fue el esposo de la candidata Martha Erika Alonso, quien desesperado por los resultados que favorecían ampliamente a Luis Miguel Barbosa, dio las órdenes para que Puebla viviera una jornada electoral de violencia y de terror. Los actos facciosos del senador en ciernes han motivado soltar el tigre en Puebla, ese tigre ciudadano que en redes sociales (todas), entrevistas, mentideros de café y en marchas y actos de protesta civilizada pero enérgica lucharán con uñas y dientes para que prevalezca la legalidad y la certeza de que el próximo Gobernador de Puebla, único y verdadero vencedor es Luis Miguel Barbosa. Continuar con la actitud zafia y soberbia para mantener por la fuerza “un triunfo” inexistente de la señora Alonso, a quien siempre le ofrendé todos mis respetos, no es el camino adecuado. Mantenerse en esta postura es refrendar un embuste rocambolesco.

Todos los poblanos somos testigos y no mudos de que, miles de casillas en donde el voto para gobernador favorecía a Morena, fueron manipuladas arrancando las actas que faltaban por sí solas, elementos suficientes que habrán de hacerse valer ante el Tribunal Competente en términos del artículo 351 de la Ley de Instituciones y Procesos Electorales de Puebla.

Periodistas de amplio prestigio, reconocidos por su veracidad y profesionalismo, como mi amiga Carmen Aristegui, el día de ayer dieron cuenta a sus radioescuchas y en la voz de su colaborador Martín Hernández de La Jornada de Oriente del desaseo electoral, la barbarie política y desazón provocado por Moreno Valle como capitán del equipo de su esposa Martha Erika Alonso. Martín Hernández narró con elocuencia y de manera detallada en gran medida lo que forma parte de esta entrega y de la que doy cuenta a los poblanos.

Queda claro entonces que está en las manos de Moreno Valle detener al tigre al que él mismo le abrió la puerta y el evitar futuros actos de violencia, de crímenes, asesinatos y actos de venganza en contra de quien dejó a Puebla con una deuda de más de ciento cincuenta mil millones de pesos que sirvieron para su malograda campaña a la Presidencia de la República y la pasada campaña electoral en donde hizo que el terror y el flagelo de la incivilidad se apoderaran de este hermoso estado.

Luis Miguel Barbosa tiene el deber y la obligación de impugnar los resultados que le arrebataron una legítima e incuestionable victoria para gobernar a Puebla y los poblanos. ¡Lo digo sin acritud, pero lo digo!