Que el escucha se identifique con su música, el mayor logro de la cantautora Nur Slim

Botánica del viento es el nombre del más reciente proyecto musical de Nur Slim, resultado de un par de becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), el cual se gestó en Cuetzalan del Progreso, aquí en Puebla, tras la pérdida física de un ser querido.

En él, la intérprete y compositora deposita un halo esperanzador que le resultó de su estadía en el municipio serrano. “Estaba abrumada y sin fe, y nació la idea del renacer, como la naturaleza que lo hace una y otra vez. Ese ánimo esperanzador lo traduje a términos de biología y al lenguaje, a las palabras”.

Con este material, estrenado en febrero pasado en el Centro Cultural Ollin Yoliztli en la Ciudad de México, Nur Slim busca que la gente se identifique con su propuesta sonora, pues ese, considera, es su mayor logro como artista.


Nur Slim, quien lo mismo se desenvuelve como directora musical de cantantes pop que compositora de jazz y blues, actividad que también combina con su faceta de arreglista, rompe la aparente barrera que existe con la música de cámara.

Ello porque Botánica del viento está integrada por un set de 11 piezas pensadas para un quinteto de aliento, para un cuarteto de cornos, para orquesta sinfónica y coro infantil, así como para una banda sinfónica.

Incluso Nur Slim va más allá. La pieza creada para la orquesta sinfónica fue hecha para romper el tabú de la música académica y su aparente imposibilidad para tocar temas distintos a los clásicos: así, una flauta y un oboe, por ejemplo, sustituyen a una guitarra y a una batería, mostrando con ello la potencialidad de la música orquestada.

A la apuesta compositiva, explica durante una entrevista, se añade la propuesta letrística que hay en Botánica del viento. La razón, añade, es porque ya hay bastante contenido vacío en las canciones que se escuchan en la radio, las cuales contrastan con lo lírico de la música popular, como las décimas de cualquier son, que son poéticas.

Así, continúa Slim, las letras que integran esta propuesta están escritas en décimas; como ejemplo es este verso: “Deletreo ausencia fugaz, mi jardín aun reverdece, que la pena no me alcance y las flores sean mi disfraz”.

Al final, expone la compositora, se trata de experimentación, de continuar con su propio proyecto sonoro que va en la búsqueda de una sola cosa: el escribir canciones bien hechas que puedan transmitir lo que ella siente.

“La cultura debe llegar a más personas sino sería absurdo nuestro trabajo. Si a mí alguien me dice que se identifica con mi propuesta es el mayor halago que puedo recibir, la mejor crítica. La función de lo que hacemos, la utilidad, es que aprendamos a acercar los resultados”, confió.

A la par, explicó que el proyecto Botánica del viento le ha servido para tomar disciplina, para hacer auto gestión y aprender a justificar el proyecto, para que “no sea dinero desperdiciado”, sobre todo cuando se trata de dinero público otorgado por el Fonca.

Ahondó que, en primera instancia, el proyecto musical fue apoyado por el programa Jóvenes Creadores en su emisión 2013–2014,  para posteriormente obtener el apoyo del programa Fomento a Proyectos y Coinversiones del mismo Fonca (2014–2015), resultando seleccionada entre 200 proyectos nacionales.

Para compartir ese aprendizaje informó que el 11 de abril dará un taller gratuito El músico frente a las instituciones, del cual pueden solicitarse más datos escribiendo al correo electrónico grec_ 11@hotmail.com, ya que tiene cupo limitado.

Un día antes, el viernes 10 de abril, Nur Slim presentará su Botánica del viento en Puebla, en el Teatro de la Ciudad a las 19 horas con entrada libre. Ahí, estará acompañada por el quinteto de alientos que estuvo con ella en el estreno.

Nur Slim estudió en la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes, en el Seminario Internacional de Jazz de la Universidad de Xalapa y Berklee College of Music. Fue ganadora de la beca “Artes por todas partes” –en cuatro emisiones– que da el gobierno del Distrito Federal.

Fue directora musical (cuatro años) de la cantante de pop María José, fue docente del SUTM en la carrera de Música Popular, y es autora de los discos Mis vuelos (2011) y Azul celofán (2013), y ahora de Botánica del viento que se distribuye en Mix up y Educal, además de las plataformas iTunes y Spotify.