Puebla conserva dos de las tres fuentes novohispanas de música para órgano: Edward Charles Pepe

Charles Pepe consideró que “es sorprendente la poca cantidad de música que se tiene conservada en México” ■ Foto Abraham Paredes

En México, refirió el musicólogo y estudioso de los órganos barrocos en México, Edward Charles Pepe, ha sobrevivido poca música de tecla si se tiene en cuenta el buen número de instituciones musicales establecidas en la Colonia y en la Independencia.

De dicho corpus, agregó, existen tan solo dos fuentes manuscritas novohispanas que se conservan en Puebla, mientras que el resto es posterior a la Independencia o próximo a ella, lo que causa que exista una “escasez de fuentes”, y da al asunto una “mayor o quizá excesiva importancia”.

El investigador independiente fue el encargado de abrir el ciclo de conferencias que acompañan la exposición Sonoridades conventuales. Campanas, rezos y alabanzas divinas, que se exhibe en Museo de Arte Religioso ex convento de Santa Mónica, que refiere a la forma en que durante la época colonial los conventos y templos se centraron en el uso de las campanas para recordar a los habitantes de los pueblos y ciudades sus obligaciones piadosas, así como para anunciar acontecimientos extraordinarios.


Durante la conferencia Puebla, Santa Mónica y la música de tecla asociable con religiosas novohispanas, Edward Charles Pepe sentenció, por tanto, que las composiciones conservadas dejan ver un asunto: que quizá tienen más valor histórico que artístico.

A la falta de un mayor número de música de tecla conservada, el investigador señaló que “resulta inconcebible” que los organistas españoles del siglo XVI no trajeran consigo un mayor número de ejemplos de ella, ya sea impresa o manuscrita.

“La más temprana es una fuente impresa, se trata de una copia que se conserva en la Biblioteca Histórica José María Lafragua de la UAP: las Obras de música del compositor y organista Antonio de Cabezón (Burgos, 1510–Madrid, 1566) publicado en 1578 por su hijo Hernando Cabezón (1541–1602).

Una segunda fuente, acotó Charles Pepe, es la Facultad orgánica del organista y compositor español Francisco Correa de Arauxo, el cual aparece en los registros de envíos de España hacia la Nueva España.

Mencionó que una fuente más, son “los pocos manuscritos que sobreviven” son aquellos datados de las primeras décadas del siglo XVIII ubicados en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim), en la colección Sánchez Garza.

Dicha colección, abundó el experto, contiene los documentos provenientes del Convento de la Santísima Trinidad, con ejemplos de música para coro. Refirió que caso particular es un libro usado en “un convento de mujeres” de Puebla en el cual aparece el nombre escrito de mujeres, como Isabel o María, quizá las mujeres que hacían uso de dicho material.

“No sabemos cómo llegó –al convento–. Era algo que tenía el organista, y quizá cuando se aburrió, pasó el manuscrito a las monjas. Son obras verdaderas, serias para tocar, para órgano. No son fáciles para tocar”.

Dentro de todo, afirmó Edward Charles Pepe, Puebla destaca por ser la ciudad de la cual se conservan dos de las tres fuentes arriba mencionadas, sobre todo las que conforman la colección Sánchez Garza. Con ello, se deja ver que Puebla mantenía una relación particular con Tlaxcala, pues sus constructores de órganos se basaban en lo que ocurría en la ciudad angelopolitana, lo mismo que Cholula, una ciudad periférica a ella.

El especialista en órganos barrocos destacó la existencia de otra colección: una conformada por alrededor de 80 piezas resguardadas en el Centro en Puebla del Instituto Nacional de Antropología e Historia que “salió de Santa Mónica”, sobre el cual “no ha podido averiguar porque no llega el permiso” para hacerlo. Continuó que dicho acervo contiene “piezas cortas, alegres, un poco teatrales y operáticas”.

Si bien Charles Pepe consideró que “es sorprendente la poca cantidad de música que se tiene conservada en México”, concluyó que es casi seguro “que saldrán más” ejemplares.