DE PUBLICIDAD Y ATAQUES A MUJERES

                  La Suprema Corte de Justicia de la Nación acaba de dar un batazo de largo alcance al exigirle al legislativo que siente las bases para que la publicidad gubernamental se reordene y no quede al  arbitrio de los funcionarios. El asuntó debió reglamentarse desde el 30 de abril de 2014, pero los que deberían hacer la chamba para beneficiar al pueblo, han seguido los dictados de la cúpula del poder y no lo han llevado a cabo: diputados y senadores.

                  Ahora por cuatro votos contra uno, a propuesta del magistrado Arturo Zaldívar, se consideró que no debe erogarse tantos millones en campañas tontas y favorables a las administraciones, como las realizadas por los mercadólogos de Los Pinos, quienes han dilapidado más de 39 mil millones de pesos para hacer lucir al “jefe Peña”. Además, se compran los espacios para que algunos medios, especialmente televisivos y de periódicos aparentemente nacionales, hablen bien de unos y descalifiquen a los opositores.

                  Ya aprobada la regulación del párrafo  octavo del artículo 134, el priista Jorge Ramírez Marín (quien defraudó a los damnificados de los huracanes Ingrid y Manuel en Guerrero) señaló que será difícil, casi imposible que se apruebe antes del 30 de abril de 2018 por  diferencias entre partidos. O sea, que los políticos se burlan del máximo tribunal del país y tienen un solo interés: quedar bien con el presidente en turno para seguir adelante en sus carreras rumbo al enriquecimiento muy explicable.


                   La reglamentación de la publicidad   había sido  prometida incluso por  Peña Nieto, después de su visita a la Universidad Iberoamericana, donde lo  vapulearon por la represión en Atenco. Luego, instalado en La Silla Embrujada, se le olvidó o le pareció le  que impedía hacer su demagogia cotidiana.

Por cierto, el jueves 16 iniciaron las sesiones del CIDH en Costa Rica, donde varias féminas valientes dieron  testimonio  de que en el estado de México, siendo gobernador Enrique, fueron agredidas, violadas, enjuiciadas sin que viniera al caso y todos los delitos permanecen impunes luego de once años. ¿De quién es entonces el bullying?

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