¿Proyecto de nación soberano e incluyente vs. integración subordinada a los EUA?

Aumentar la participación del Estado en la economía, no son la mejor alternativa para crecer hacia adelante: Meade. No hay proyecto de nación.

El secretario de Hacienda del país, de Economía y de historia económica de México, sabe poco. En su participación en el foro empresarial realizado en San Luis Potosí en días pasados, promovido por el empresario Miguel Alemán, dijo que “cualquier político que plantee un regreso al papel del Estado como actor en el manejo del desarrollo económico… no representa la mejor alternativa para que el país crezca en adelante”. Se olvida que el crecimiento logrado en México desde fines de los años treinta, hasta 1981 fue comandado por la participación del Estado en la economía, el cual regulaba al sector externo y al sector financiero a favor del crecimiento de los sectores productivos del país, llevando a que la actividad económica creciera a 6.4 por ciento promedio anual. En cambio, las políticas de libre mercado y las reformas estructurales que él defiende, que han reducido el tamaño y participación del Estado en la economía, que han favorecido a los exfuncionarios públicos, como al gran capital internacional y nacional (que lo apoyan para que sea el candidato del PRI a la presidencia, como el señor Claudio X González, y otros), solo han configurado un crecimiento de 2.4 por ciento promedio anual desde 1982 a la fecha y en el presente sexenio solo se crece a 2.1 por ciento promedio anual.

José Antonio Meade desecha que el estado sea la mejor alternativa para crecer. No considera que las economías desarrolladas y en desarrollo en la Post Guerra crecieron gracias a la mayor participación y regulación que los gobiernos tenían en sus economías. Las economías de mayor crecimiento a nivel mundial en las últimas tres décadas, han sido China e India, que tienen un estado nación fuerte que regula su economía, que tiene poder de negociación frente al capital nacional e internacional para que actúen a favor del desarrollo tecnológico, de la industria, de la agricultura y del crecimiento económico. Tales países no han dejado a las libres fuerzas del mercado la conducción de la actividad económica. Ellos planifican su desarrollo, trazan metas de inversión, y no como en nuestro país, donde la inversión pública ha caído significativamente. De ser 18.2 por ciento del PIB en 1980, el presupuesto para 2018 diseñado por el secretario de Hacienda, nos dice que será de 2.5 por ciento del PIB, lo que no solo lleva a la mayor privatización y extranjerización de la economía, sino al estancamiento económico. Son las políticas instrumentadas por el gobierno, y defendidas por la cúpula empresarial, las que nos llevan hacia atrás, y no hacia delante.

En su conferencia José Antonio Meade, dijo que “la diferencia entre las políticas públicas llevadas a la práctica, han marcado los distintos grados de desarrollo”. Puso como ejemplo a Corea del Norte y Corea del Sur, donde dijo que “tenían un nivel de vida similar y hoy el norte tiene un ingreso por habitante de 700 dólares, mientras que en el sur es de 28 mil dólares”. Hay que señalarle al economista del ITAM, que en 1954, el ingreso per cápita de México era cuatro veces mayor que el de Corea del Sur, y que actualmente el ingreso per cápita de México es 9,600 dólares, es decir, tres veces menor al de Corea del Sur. Efectivamente, las diferencias de política económica, donde el estado de Corea del Sur ha tenido mayor visión de largo plazo, que en México, y por lo tanto ellos con política industrial, política crediticia, política fiscal a favor de los sectores productivos, han alcanzado mejores resultados que en nuestro país, donde desde los años 80 se procedió a priorizar las políticas de más mercado, más desregulación económica, y menos participación del Estado, lo que nos ha llevado a no tener políticas industrial, agrícola, crediticia y por lo tanto menor crecimiento, lo que ha aumentado los niveles de pobreza, y los niveles de desigualdad del ingreso y la riqueza.


José Antonio Meade alertaba de que “vean esas propuestas con atención”, porque aumentar la participación del Estado en la economía, “no son la mejor alternativa para crecer hacia adelante”. Cabe decir a todo aquel que quiera gobernar el país, es importante que se tenga memoria histórica de los modelos económicos que han sido exitosos, y de los que han fracasado, pues no podemos continuar con aquellas políticas que nos dicen que vamos hacia delante, y los hechos reflejan todo lo contrario. Con las políticas predominantes de libre comercio, de más mercado y menos estado, el país hoy tiene menos industria, se perdió la autosuficiencia alimentaria, tenemos una economía informal alrededor de 60 por ciento, un sector bancario–financiero que gana lo que quiere y es disfuncional al crecimiento económico. La economía no tiene condiciones productivas internas para encarar los embates externos, ni manejo soberano de política económica para satisfacer las demandas de crecimiento, de empleo y bienestar de la población. La política predominante de privatización y extranjerización y menos estado que defiende el secretario de Hacienda, es un retroceso histórico, que nos lleva a una integración subordinada al gran capital internacional, evidenciando que no hay Proyecto de nación en sus planteamientos.