Proteger acervos ferroviarios, un logro del Cedif: Pilar Pacheco Zamudio

Proteger acervos ferroviarios y promover el acceso a los mismos es un conflicto, una falta de acuerdo que incluso toca los niveles de la política con la Ley General de Archivos que está congelada en la Cámara de Senadores por la incapacidad de lograr un acuerdo entre proteger y permitir el acceso a este tipo de patrimonio; no obstante, consideró la historiadora Pilar Pacheco Zamudio, el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (Cedif) lo ha hecho durante 20 años.

La actual directora del Archivo Histórico Universitario de la UAP y ex titular de este centro adscrito al Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, señaló que en sus dos décadas de labor el Cedif ha resuelto esta dicotomía: el resguardo y la difusión, la protección y la divulgación, la salvaguardia y el acceso.

Proteger acervos ferroviarios es algo que ha hecho, dijo: desde su apertura en 1997 cuando el Cedif contó con un edificio construido ex profeso –que se ubica en la segunda sección del Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, aquí en Puebla– con las condiciones convenientes que se complementan con el manejo adecuado de los archivos y su contención, aspectos que evaluó la Unesco para otorgar el reconocimiento Memoria del Mundo en su registro nacional.


“(El acervo de la empresa) Ferrocarriles Nacionales de México es un archivo histórico vivo que crece, que no ha logrado sus transferencias secundarias pero que debe hacerlo”, notó la también ex funcionaria del Archivo General de la Nación (AGN), quien agregó que “toda inversión en él, constituye una inversión en el ser mexicano”.

En ese sentido, a los miembros fundadores del Cedif, Isabel Bonilla, Covadonga Vélez, Patricio Juárez y Alfredo Nieves, jefes de los departamentos de Biblioteca especializada, Fototeca, Archivo Histórico y Pinacoteca, respectivamente, así como al actual director Ramón Moreno Soto, Pilar Pacheco les dijo: “ustedes tienen en sus manos un patrimonio mexicano e internacional”.

La archivista expuso que para abordar los acervos y los 20 años del Cedif es necesario contextualizar su valor y su relevancia desde dos relaciones: una complicada que tiene que ver con el acceso y la protección de los fondos documentales, y la otra que es armoniosa y tiene que ver con la conciencia, la identidad y el patrimonio.

La también profesora e investigadora señaló que el en primer caso concerniente al acceso y la protección es un conflicto nacional e internacional ya que se debate entre el acceso a la información y la protección del soporte de los documentos, en su mayoría papel, así como la vulnerabilidad que implican los nuevos soportes digitales.

“Uno de los grandes problemas es la tenue división que existe entre lo público y lo privado, entre la manipulación y el resguardo”, apuntó Pacheco Zamudio. Agregó que los profesionales que trabajan con el patrimonio siempre se cuestionan para qué proteger acervos ferroviarios y dar acceso al legado de los antepasados en dicho ámbito y en otros: construcciones, manufacturas, legado artístico, texto y tradiciones.

Sobre la segunda relación con el patrimonio, aquella que refiere a la conciencia, la identidad y el patrimonio, consideró que “todos los archivistas sufren por la protección, el acceso y la toma de conciencia del conocimiento”, y de lo que significa el ser los responsables de un patrimonio tan significativo.

“La única manera de vivir felices es no tener conciencia ni identidad, pero eso no es posible porque la conciencia nos permite el reconocimiento. Luis Villoro decía que cuando nos reconocemos nos identificamos y nos diferenciamos, entonces la identidad siempre está en un proceso de construcción. En ella esta lo que consideramos patrimonio, lo que nos da reconocimiento y nos permite fortalecernos”, expuso Pilar Pacheco.

Por otro lado, dijo que la única forma de hacer accesible el patrimonio es organizar, ya que no se puede proteger lo que no está clasificado. Tenemos que describirlo, inventariarlo en diversos niveles, hacer descripción multinivel y publicar esos instrumentos ya que tenemos que difundir. Para esto se pinta solo el Cedif en donde se promueve la investigación, se hacen libros y de brindan servicios educativos”.

No obstante, agregó que en México faltan aspectos teóricos de gestión documental, además de que se habla del patrimonio pero poco del patrimonio documental, por lo que historiadores y archivistas tienen que defender la inclusión de este concepto.

Pacheco Zamudio opinó además que una manera de proteger acervos ferroviarios es regular la consulta y elaborar los perfiles de los usuarios. Por último, señaló que tras la inclusión del Cedif en el listado nacional de Memoria del mundo de la Unesco, su personal debe buscar el registro latinoamericano y el mundial: “tiene toda la talla para hacerlo”, afirmó.