El PRI, sin cohesión por la disputa de candidaturas entre varias facciones

Aunque se observe un ambiente de unidad en el PRI poblano luego de que surgió Enrique Doger Guerrero como precandidato único a la gubernatura, lo cierto es que en el partido se vive un clima de extrema tensión entre el equipo del aspirante y la dirigencia estatal del tricolor, así como con otras cuatro facciones dominantes. El punto de conflicto es la disputa por las candidaturas a alcaldes y diputados locales.

En el equipo de Doger se ha resentido que en el proyecto electoral del partido, que se construyó desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del tricolor, no se haya incluido renovar a la dirigencia estatal del PRI, que se destaca por dos aspectos: su ausencia y su permanente generación de conflictos entre los liderazgos regionales de esta fuerza política.

Los problemas de cohesión se observa en que muchos aspirantes a candidatos o grupos del partido para presionar al mismo, están con un pie en el tricolor y el otro en Morena o en el PAN, con la amenaza permanente de que si no los toman en cuenta se pasan al lado vecino, al fin que hasta ahora el PRI va en tercer lugar y las posibilidades de triunfo se respiran en otras opciones partidistas.


Tal situación en mucho es resultado de que Jorge Estefan Chidiac ha sido un presidente estatal del PRI con una pobre presencia en el partido. El año pasado tuvo un escaso contacto con las estructuras regionales del tricolor. A los pocos lugares donde acudió para dialogar con la militancia, les ofreció tramitar apoyos gubernamentales del ámbito federal y en la mayor parte de esos sitios, no regresó.

Mientras que la secretaria general del PRI, Rocío García Olmedo, se ha peleado o distanciado de varios delegados de esta fuerza política o con líderes regionales priistas. En lugar de desplegar una actitud conciliatoria, es quien ha generado problemas de división y confrontación.

Un problema grave es el rezago con que se “destapó” a Enrique Doger, pues cuando desde el CEN tricolor lo designaron como el virtual abanderado para competir por la gubernatura, la dirigencia del PRI poblano ya había palomeado las listas de candidatos a presidentes municipales y la mayoría de los aspirantes a diputados locales.

En los últimos días se sabe que Doger ha tenido que tomar, a marcha forzada,  el control del tema de las candidaturas.

Se dice que ha empezado a depurar la lista de aspirantes y ya habría quitado a varios prospectos que había colocado Jorge Estefan, al analizarse que no son perfiles competitivos para enfrentar al PAN y a Morena.

Al mismo tiempo, Enrique Doger enfrenta la presión de que deberá ceder una importante porción de candidaturas a Javier López Zavala, quien fue el contendiente priista por la gubernatura en 2010.

Es el precio de que López Zavala aceptara incorporarse como secretario de Operación Política al PRI poblano y le levantara la mano a Enrique Doger, luego de que durante una semana se negó a construir la unidad en torno al abanderado de esta fuerza política.

Y de igual manera, Doger tiene el compromiso con el ex subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien ahora es candidato a senador y demanda una larga lista de espacios en la campaña electoral a cambio de haberse sumado a la postulación de Enrique Doger y haberse desistido de seguir buscando ser el abanderado a la gubernatura.

Otra facción que está ejerciendo una intensa presión es la impopular organización Antorcha Campesina, la cual puede aportar muchos miles de votos al PRI o de lo contrario, ir a negociar con el PAN, si es que no le cumplen su extensa petición  de candidatos.

Desde Costa Rica, la embajadora de México en ese país centroamericano, Blanca Alcalá Ruiz, también quiere un pedazo del pastel de las candidaturas, que incluya una nominación para su hija Karina Romero Alcalá y su yerno, Edgar Chumacero.

Esa situación plantea una situación compleja para Enrique Doger, pues el tendría que estar solamente dedicado a buscar gustar en el electorado que ya no cree en el PRI, en lugar de estar haciendo esfuerzos para frenar la deserción de militantes y las confrontaciones internas del partido.

O visto de otra manera, el equipo de Doger está haciendo el trabajo que le tocaba a la dirigencia estatal del PRI.