Prescripciones “en cascada”

Hace apenas unos días revisaba un interesante artículo publicado en el portal de internet Medscape y escrito por Matías Loewy en donde ejemplifica el caso de una persona mayor, que por las características de sus signos y síntomas, recibió una gran variedad y cantidad de medicamentos que pudieron haberse evitado, en la medida en la que hubiese sido sometida a un examen clínico detallado y sobre todo, analizando los fármacos que varios médicos ya le habían indicado.

No son casos raros. De hecho es bastante común que personas mayores de 70 años se encuentren bajo tratamientos con múltiples medicinas, lo que incrementa sustancialmente la frecuencia de efectos secundarios y errores diagnósticos por las consecuencias del consumo de estos tratamientos.

El término “prescripción en cascada” fue propuesto por la doctora Paula Rochon, quien es profesora de Medicina y de Medicina Geriátrica, de la Universidad de Toronto, en Canadá, y quien en 1995 valoró los problemas secundarios a la “polifarmacia” en adultos mayores. La indicación de medicinas en una forma indiscriminada puede dar lugar al deterioro de la salud, disminuyendo la calidad de vida e incrementando los costos de la atención en una forma verdaderamente significativa. Este es un problema actual de la medicina que tiene alcances que van más allá de lo que podemos pensar y se genera a nivel mundial.


También es común que, ante un gran número de pastillas, la gente mayor no tome los medicamentos en una forma apropiada, generando otra variedad de problemas de salud, y también se da el caso de individuos, quienes pensando en el beneficio que pueden aportar los fármacos, tomen medicamentos sin que sean precisamente recetados por los médicos. Entonces tenemos una variedad de problemas de un abordaje extremadamente complicado y ante el cual se debe adoptar una conducta médica de un alto nivel de conciencia entre la persona que valora la enfermedad y aquel que requiere la atención.

Los fenómenos que tratan de explicar las “prescripciones en cascada” no se detectan tan fácilmente y por lo mismo, casi no son atendidas. Esto se debe por supuesto a la dificultad que entraña el análisis de los padecimientos que va acrecentando una persona en la medida en la que se le acumulan los años. Por otro lado, cuando un médico indica un medicamento que ocasiona un efecto secundario, es más fácil atribuir esta condición adversa a complicaciones de la enfermedad, antes que a una secuela de la medicina que se recetó, simplemente porque existe la inquietud de que un enfermo piense que el médico cometió un error.

Los efectos secundarios de las medicinas son imposibles de predecir. De hecho, el perfil de seguridad de los medicamentos es tan amplio que se pueden administrar con mucha seguridad; sin embargo, en una persona que es sensible a algún principio activo, las reacciones indeseables pueden ser desde muy simples hasta extremadamente graves.

Aunque no existen reglas para poder prevenir este grave problema, sí hay estrategias que se pueden seguir para disminuir la frecuencia de efectos indeseables. Debido a que en la medida en la que la edad avanza, el metabolismo de los medicamentos disminuye, es conveniente iniciar siempre con dosis bajas e irlas incrementando muy gradualmente hasta alcanzar el efecto deseado con lo mínimo e indispensable. Si en un momento dado, aparece algo inesperado, siempre hay que revisar los antecedentes de los fármacos para decidir si se trata de una complicación propia de la enfermedad o bien, algo vinculado específicamente con la medicina administrada.

Pero sobre todo es imprescindible considerar los riesgos y los beneficios ante cualquier decisión terapéutica. También es fundamental actualizar los expedientes clínicos con interrogatorios detallados orientados a las medicaciones que los distintos especialistas van planteando, sobre todo en personas de edad avanzada. Brindar el mayor tiempo posible al interrogatorio y la exploración física cuando aparece un problema no esperado dentro de la patología tratada y finalmente, concientizar a todos los médicos sobre este fenómeno que casi no es tomado en cuenta. De hecho, este término prácticamente no existe en el vocabulario actual de la medicina y es determinante integrarlo, para poder brindar un mejor nivel de atención médica, en una forma más completa.