Precariedad laboral y promoción en la BUAP

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) es la Institución de Educación Superior (IES) más importante de la entidad poblana: es la principal  formadora de profesionistas y la que actualmente ofrece la oferta más consolidada y diversificada de programas de licenciatura y posgrado. Del total de ciudadanos radicados en el municipio de Puebla que tienen estudios de nivel superior, la mitad está inscrita en la BUAP (población de 18 a 24 años) o lo estuvo (25 años o más). Actualmente la BUAP imparte 72 programas de licenciatura y 82 de posgrado, y el 70 por ciento de esos programas detenta certificación de excelencia otorgada por pares externos a esa institución. Esto se logró en un contexto de privatización de la enseñanza de nivel superior, de restricción presupuestal para las instituciones autónomas; de pérdida del poder adquisitivo de los ingresos de los trabajadores universitarios, de descalificación de los programas ofrecidos por las IES autónomas y una permanente superación del personal académico de ese tipo de instituciones.

Hace ya un cuarto de siglo, cuando la BUAP concentraba 77 por ciento de la matrícula escolar de licenciatura de la entidad poblana y 41 por ciento de la matrícula de posgrado, sus académicos de tiempo completo que tenían estudios de posgrado eran apenas  20 por ciento (14 tenía maestría o especialidad y 6 por ciento doctorado); hoy, del total de académicos de tiempo completo reconocidos por el Programa de Mejoramiento del Profesorado de la SEP, 88 por ciento acredita estudios de posgrado (45 de maestría o especialidad y 43 por ciento con grado de doctor): en promedio, la planta de carrera de nivel superior de la BUAP aumentó su escolaridad en tres años. Transición académica necesaria para ofrecer más de dos programas de posgrado  por unidad académica y otros tantos de licenciatura. En el año 1995 había 152 académicos de la BUAP en el Sistema Nacional de Investigadores, el año pasado eran 439 (más de la mitad del total de miembros de la entidad poblana).

La superación académica de los profesores investigadores (PI) de la BUAP superó en intensidad la promoción de los mismos, y muchos de ellos ocupan plazas que no corresponden a su perfil académico ni a las tareas por ellos realizadas en docencia, investigación o difusión. Por más de dos decenios no hubo norma o instancia que definiera los tiempos, modalidades y requisitos para la promoción, éstas se otorgaban discrecionalmente –de la misma manera que el ingreso y permanencia del personal académico. En 2004 se aprobó un Reglamento para normar el ingreso, permanencia y promoción de estos trabajadores (RIPPPA), se modificó en 2007 y se aplicó por vez primera en 2013 con el otorgamiento de definitividades al personal con cinco años o más de antigüedad,  y la creación de dos plazas de profesor investigador del nivel más alto por unidad académica para promover la promoción de más de 400 académicos, acciones importantes pero tardías e insuficientes.


El núcleo académico básico de las actividades sustantivas de la BUAP lo integran los PI con la categoría de Asociados y Titulares, para cada una de ellas hay tres niveles (“A”, “B” y “C”). La periodicidad de las promociones son inciertas, dependen de la buena voluntad del rector (Art. 107 del RIPPPA), y de la disponibilidad de recursos (Tercero Transitorio del RIPPPA); son de nivel por nivel (al inmediato superior), de tal manera que si un PI tiene los requisitos deseados para ocupar la plaza de nivel y categoría más alta pero ocupa una plaza de Asociado “A”, tardará 10 años en lograrlo, si es que las promociones fueran anuales y ese PI fuese el único concursante. En los últimos 24 años sólo ha habido dos promociones de convocatoria abierta, en cada una de ellas se crearon dos plazas de PI Titular “C”, lo que generó una cascada de hasta 12 promociones por unidad académica, procedimiento que no atiende ni al perfil de los académicos ni a las tareas por ellos realizadas.

La élite académica de la BUAP tiene su mayor carga de trabajo en actividades de posgrado, la docencia que dejaron de impartir en licenciatura y los perfiles exigidos por los nuevos programas  son cubiertos por profesores de asignatura (PHC) y no por nuevos PI Asociados o Titulares. A partir de su primera contratación, los PHC deberán esperar cinco años para ser definitivos en esa categoría, pero no podrán aspirar a otras superiores si no hay aperturas de plazas de carreras. Hace dos años, 47 por ciento de los académicos activos de nivel superior de la BUAP eran PHC, tres lustros antes, eran 33 por ciento. Muchos de los PHC reúnen los requisitos para ocupar plazas de PI Asociado o Titular, pero el crecimiento de éstas es muy lento. Entre 1995 y 2012, la planta académica de nivel superior de la BUAP se duplicó, los medios tiempos crecieron en 4 por ciento, los tiempos completos en 74 por ciento y los PHC aumentaron en 184 por ciento. Las plazas de los PI jubilados o fenecidos se cancelan y son reemplazados por PHC; la inseguridad laboral y precariedad salarial en que se desempeñan los profesores de asignatura, y la ausencia de políticas definidas de promoción y superación académica desalientan su quehacer académico y, en algunos casos, propician su éxodo.

Finalmente, la precariedad laboral del trabajo académico se expresa en el creciente número de docentes hora clase, quienes además tienen un ínfimo salario, lo cual repercute en: a) tiene que estar en el aula un mayor número de horas e inclusive en trabajar en otras instituciones, b) los tiempos laborales, incluido el traslado, es mucho mayor, c) la dedicación a las actividades de actualización y profundización académica es menor, d) poco o nulo tiempo queda para realizar actividades que son actualmente relevantes para mejorar salarios y condiciones de trabajo, p. e. la investigación, e) esta carga intensa puede afectar el desempeño académico.

Propuestas

1. Se efectué la evaluación de trayectorias académicas de los PI definitivos que los ubique en el nivel que le corresponda según los requisitos exigidos para ocupar dichas plazas y el puntaje obtenido en la evaluación curricular. Redefinición (y su respeto) de la periodicidad de las promociones, estableciendo el número de plazas que saldrán a concurso en cada promoción.

2. Apertura de al menos dos plazas anuales de nueva creación de PI Asociado para estimular la promoción de los PHC, y ponderar en mejores términos el quehacer académico desempeñado en la BUAP  en los concursos de oposición.

3. Se haga una revisión del salario por hora clase, considerando que el máximo de carga permitido (16–18 Horas Semana  Mes) debe de alcanzar una retribución básica para que el trabajador académico pueda dedicarse al cien por ciento a sus labores.

 

 

*Ponencia presentada en el Foro de Consulta para la Reforma al Reglamento de Ingreso, Permanencia y Promoción del Personal Académico de la BUAP, 19–20 mayo 2014.




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