¿POR QUÉ HASTA AHORA?

Lo sucedido ayer en San Martín Texmelucan es una evidencia más, por si hiciera falta, de la pérdida de confianza en las autoridades. Cierto es que desde hace años se sabe que ese municipio es una plaza donde el crimen organizado, en especial el que se dedica al robo de hidrocarburos ha sentado sus reales y que es necesario combatir a la delincuencia.

Pero precisamente llama la atención que la suspensión y eventual detención de decenas de efectivos de la Policía Municipal texmeluquence se haya realizado ayer, en plena coincidencia con la contienda electoral.

Por ejemplo, la madrugada del 19 de diciembre de 2010, 28 muertos y media centena de heridos, unos 100 inmuebles siniestrados e infraestructura urbana destruida a lo largo de un kilómetro y medio fue el saldo que dejó en en San Martín Texmelucan el estallido, en una toma clandestina ubicada en la unidad habitacional San Damián, de una línea conductora de Petróleos Mexicanos (Pemex).


Desde entonces debieron haberse tomado las medidas pertinentes para cerrarle el paso a las bandas criminales que hoy son conocidas como huachicioleras, las cuales han llegado a extremos de sadismo idénticos a los de las que trafican con drogas, asesinando, torturando y descuartizando cadáveres que dejan en plena vía pública.

Es necesario que la lucha contra el crimen organizado, que es necesaria, de eso no hay duda, se tome con suma seriedad para despejar cualquier suspicacia, sobre todo en estos momentos de contienda electoral.