Por municipalización del agua potable se tensa conflicto en el poblado de Xoxtla

Más de 300 pobladores de Xoxtla mantienen resguardo permanente del pozo de agua número 3 de la localidad, donde la mañana del lunes el presidente municipal cerró el suministro del líquido bajo el pretexto de dar mantenimiento a la red ■ Foto Yadira Llaven
Más de 300 pobladores de Xoxtla mantienen resguardo permanente del pozo de agua número 3 de la localidad, donde la mañana del lunes el presidente municipal cerró el suministro del líquido bajo el pretexto de dar mantenimiento a la red ■ Foto Yadira Llaven

Más de 300 pobladores del municipio de Xoxtla mantienen resguardo permanente del pozo de agua número 3 de la localidad, ubicado en la avenida 5 de Febrero y Jesús Carranza, donde la mañana de este lunes el alcalde Raúl Hernández Villafán cerró el suministro del líquido, con el respaldo de la Policía Estatal y Municipal, bajo el pretexto de dar mantenimiento a la red. Lo anterior afectando a más de 5 mil habitantes que no fueron informados de la situación.

Los manifestantes aseguraron que fueron golpeados por policías municipales cuando se denunció la violación a los candados de las rejas del pozo.

Durante una entrevista, el presidente del Comité de Agua de la comunidad, Gaspar Ortiz Flores, indicó a La Jornada de Oriente que el pueblo de Xoxtla no se opone a las obras, mucho menos al mantenimiento del pozo; sin embargo, explicó que el conflicto de fondo es que el alcalde petista busca mantener el control de los tres pozos de la localidad con la finalidad de municipalizar el servicio de agua potable.


Los inconformes amagaron con bloquear la autopista México–Puebla, a la altura de Xoxtla, si la autoridad municipal no respeta la autonomía de este comité y sobre todo la decisión del pueblo, que rechaza tajantemente la “privatización” del líquido.

Gaspar Ortiz exigió la presencia de las autoridades del gobierno estatal para evitar un enfrentamiento entre la población y representantes de la autoridad municipal, como ya ha ocurrido en años anteriores.

Los habitantes expusieron que no permitirán que el ayuntamiento imponga a la población la colocación de medidores del servicio de distribución de agua, pues no han tenido problema alguno en el desabasto del líquido.

A diferencia de otras ocasiones, el ayuntamiento Xoxtla no perifoneó que cortaría el suministro de agua en los más de 2 mil hogares, tomando por sorpresa a la población, que no cuenta con líquido ni para el aseo personal.

Relató que el presidente municipal entró, custodiado por la Policía Estatal, al pozo número 3 sin llaves para ingresar al lugar, por lo que tuvieron que romper con unas pinzas la cadena de seguridad.

Esta acción fue tomada como una violación a su autonomía y engaño por los pobladores e integrantes del Comité Ciudadano del Agua Potable, quienes denunciaron públicamente que el alcalde pretende apoderarse del agua.

Por tal razón, empezaron con las guardias permanentes en los pozos que suministran agua potable a cerca de 12 mil pobladores.

Los vecinos aseguraron que Hernández Villafán trata de adueñarse del agua en Xoxtla, como lo ha intentado en vano desde que asumió la actual administración.

Otro de los pobladores, Timoteo Bermúdez, advirtió al alcalde que no permitirán que se apodere del agua de la localidad, con el engaño de querer dar mantenimiento a los pozos.

“Dice que dará mantenimiento a los pozos, pero utilizó a la fuerza pública para entrar a las instalaciones que son del pueblo”, reclamó.

En ese sentido, alertó que si llega a desatarse un conflicto social en la localidad la culpa será del edil, quien, dijo, se ha empecinado con “vender” el agua.

Desde hace 40 años la comunidad nombró a un Comité Ciudadano para la operación del agua bajo el régimen de usos y costumbres, pero el edil señaló que la región no puede seguir organizándose bajo este esquema debido a su crecimiento poblacional.

Además, Hernández Villafán argumentó que la ley establece que las autoridades son quienes deben tomar el control de los servicios y sus cobros.

Finalmente, los pobladores están exigiendo un derecho de gracia de 10 días de agua potable para que la gente tome sus previsiones y almacene el líquido en ese tiempo; no obstante, el municipio se ha negado a dicha postura.