PODER SOMETIDO

La LIX Legislatura estatal está por concluir y en sus últimas horas, como suele suceder siempre con los Congresos que están en la ruta de su final, ha aprobado normatividades y proyectos que no solo son controvertidos por la celeridad en que supuestamente fueron analizados y discutidos, sino porque implican determinaciones de muy largo plazo que afectan a miles de ciudadanos.

Sin duda, de la maratónica sesión de ayer, la votación más absurda es el permiso para que la actual administración de la presidencia municipal de San Andrés Cholula para que pueda concesionar el servicio de limpia, lo cual constituye a todas luces una arbitrariedad para beneficiar al edil panista Leoncio Paisano, uno de los munícipes consentidos del Morenovallismo.

El caso de San Andrés se convierte así en una suerte de colofón de la historia no solo de la presente legislatura sino de la que la precedió: con honrosas y visibles excepciones –como es el caso de los representantes populares izquierdistas Socorro Quezada Tiempo y Julián Peña Hidalgo– todos los legisladores se sometieron al ahora Senador electo, Rafael Moreno Valle Rosa y convirtieron en ley, materialmente, sus deseos.


Es justo decir que no ha habido hasta el momento ningún gobernador en Puebla, y seguramente en otras entidades federativas, que no haya tenido la tentación de controlar el Poder Legislativo e intentarlo, pero hay que decir que hasta ahora solo Moreno Valle lo ha logrado y aunque ese sometimiento está por terminar, sus efectos nocivos permanecerán por varios años.